Por Sandra Rodríguez Cotto
San Juan (Puerto Rico).- Mientras cientos de miles de personas en la zona norte, el área metropolitana y otras partes del país no tienen agua ni electricidad, o la tienen intermitente, el Zar de Energía, Josué Colón, dijo que los apagones son por la gran cantidad de sistemas solares que se han instalado en Puerto Rico. Pero eso, es absolutamente falso, dijo un experto en el tema, Arturo Massol, director de Casa Pueblo en Adjuntas.
«El gobierno, que por años ha sido incapaz de proveer un servicio eléctrico estable a la población puertorriqueña, lanza un nuevo ataque a la energía solar, acusándola de provocar los apagones rutinarios en el país», expresó Massol.
«No le basta con amenazar con la imposición de un impuesto al sol y torpedear proyectos de descentralización eléctrica que les darían verdadera fortaleza a las comunidades, sino que ahora Josué Colón Ortiz le echa la culpa a la energía fotovoltaica de los males causados por la privatización y la irresponsabilidad administrativa», dijo.
De esa manera reaccionó a unas declaraciones del llamado «Zar» de la electricidad, Josué Colón, al diario San Juan Star Daily la semana pasada cuando expresó que la red eléctrica ha alcanzado la saturación debido al crecimiento descontrolado de las instalaciones solares en los techos de las casas. En un documento dirigido al Negociado de Energía de Puerto Rico como parte del proceso de reglamentación para una nueva regulación de interconexión, Colón estableció que la red eléctrica está «sobresaturada de recursos renovables».
Según Colón, esto justifica que se emitan controles más estrictos sobre la energía solar distribuida, llegando incluso a impedir nuevas interconexiones «hasta que el operador [LUMA] determine que la interconexión es segura y no afectará la confiabilidad, la seguridad ni la estabilidad del sistema eléctrico».
A esto Massol cuestionó: «¿Pero de qué sistema confiable, seguro y estable habla Colón? En todo caso, lo que ha venido a darle cierta estabilidad al sistema es precisamente la generación distribuida de origen solar, que ha inyectado más de 1.200 megavatios, auxiliando a la red cuando se presenta déficit de generación».
«Hasta la directora ejecutiva de LUMA Energy, Janisse Quiñones, ha admitido lo que muchos decíamos desde hace tiempo: que las placas solares de los clientes de medición neta han acortado la corta duración de los apagones», agregó Massol.
El profesor universitario también puntualizó que, a diferencia de los contratos de generación temporera que se negocian en cuartos oscuros y en circunstancias adversas al interés público, la generación distribuida es una inversión privada que no produce deuda pública y respalda al sistema eléctrico en su operación diaria y durante emergencias.
«En vez de reconocer que aquí lo que ha fallado es la privatización de la generación, transmisión y distribución de energía, pretenden convertir en chivos expiatorios a las personas que han recurrido a fuentes alternas para procurarse la calidad de vida que el Estado no les provee», dijo Massol.
Por el contrario, dijo que lo que debe hacer el gobierno con los $13 mil millones que se le asignaron no es «arreglar» un sistema eléctrico que ya no sirve a los mejores intereses sociales, económicos y ambientales del país, sino invertir en los ajustes que sean necesarios para integrar más generación distribuida y fuentes renovables.
«No le corresponde al país acostumbrarse a un servicio mediocre, sino que la Autoridad de Energía Eléctrica y las privatizadoras LUMA y Genera tienen que ajustarse a la solución. Resulta inmoral que pongan tantos peros y excusas para frenar la ruta que ha amortiguado la debacle eléctrica de este país y que ha permitido continuar haciendo vida aquí», sentenció Massol.








