Al decir de los/as defensores/as de la política estatal venezolana posterior al 3 de enero del 2026, se le atribuye a la dirección política que encabeza Delcy Rodríguez haber logrado que EEUU modifique radicalmente su hostil política de guerra hibrida contra la soberanía bolivariana y chavista, resigne su estrategia de seguridad nacional recolonizadora en territorio venezolano y emprenda un supuesto plan de colaboración económica social, cultural y política basado en el respeto mutuo y en la defensa de la autodeterminación de ambos países.
De ser así se trataría de algo único en el universo.
El Comando Sur del Pentágono invadió Venezuela, bombardeó Caracas, mató más de 100 personas, secuestró al presidente Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores, los trasladó esposados a dos ergástulas estadounidenses y los está procesando judicialmente por cargos de narco-tráfico no cometidos.
Ejecutados por la autoridades gringas tan ignominiosos hechos, sin lograr disminuir la presión bestial sobre el mandatario venezolano y su compañera, sorpresivamente las autoridades venezolanas han considerado a esa superpotencia merecedora de un trato afable y respetuoso, como si realmente ella estuviera arrepentida de sus innumerables fechorías históricas y a pesar de sus reciente holocausto palestino en Gaza, Cisjordania y el Líbano, del genocidio en Irán, el estrangulamiento económico de Cuba, las amenazas de agresión a Nicaragua y a México, y el plan de reconquista neocolonial de nuestra América y sus valiosos recursos naturales.
La han valorado como merecedora, en fin, de su propósito de recuperar por la fuerza su vieja hegemonía sobre el petróleo, el oro, las tierras raras, el agua y el inmenso patrimonio natural de Venezuela.
Al parecer ni Bolívar, ni Chávez, ni Maduro, ni la propia Delcy, dijeron lo que dijeron sobre los funestos designios imperialistas respecto a la Patria del Libertador. Mejor olvidarlos.
Al parecer, milagrosamente, EEUU ha renunciado en tierra venezolana a su impronta lumpen-imperialista articulada a su decadencia agresiva y brutal, mientas la ejerce con saña criminal contra palestinos, persas y cubanos. ¡ Contra la Humanidad!
El lobo, dotado del corolario delictivo de Donald Trump, después del secuestro y el genocidio aquel, se ha transformado en una ovejita dueña del petróleo, el oro y la política venezolana-estadounidense de reconciliación con las derechas y ultraderechas, complacientemente entregadas a raíz de las respectivas visitas de los jefes de la CIA, del Comando Sur, la diplomacia fascistoide y los ministerios de energía e interior. Anunciada en ese contexto la visita de Delcy a la Casa Blanca y pendiente la de Trump a Miraflores, para reforzar el compromiso de la “transición democrática” made in usa.
EEUU, con el sociópata y pedófilo Donald Trump del Club de Esptein a la cabeza, es una cosa en el planeta y otra en suelo venezolano; luego de haberlo invadido, ensangrentado y amenazado de cosas peores, si la sucesión de Maduro se negara a desobedecer sus órdenes.
¿Qué de común puede tener esa pendiente entreguista con la Paz de Brest firmada por la naciente URSS, diezmada por la guerra civil y por múltiples invasiones imperialistas, cuando Lenin decidió un repliegue para prepararse económica y militarmente, avanzar en las transformaciones socialistas y vencer la contrarrevolución; sin ceder territorio ni recursos naturales, sin conciliar con el zarismo ni con la burguesía rusa, ni con las potencias agresoras. ¡Sin ceder en la necesaria expropiación del gran capital y la propiedad terrateniente!
Es penoso que mientras gran parte del Sur Global está incursionando en vías alternativas de desarrollo, en rutas diferentes a la hegemonía del dólar, en nuevos sistemas monetarios, en nuevas cadenas de suministros y de inversión, Venezuela decida retroceder hacia fórmulas propias de su IV República.
Es lamentable que mientras Irán y la heroica resistencia islámica, con fuerte apoyo de la Federación Rusa y de China, están protagonizando en el Medio Oriente y a escala global un trascendente viraje hacia la derrota de Israel y EEUU y hacia un nuevo y justo ordenamiento mundial, la dirección política venezolana haya retrocedido a favorecer una “alianza estratégica” con EEUU, que implica reforzar y actualizar la recolonización monroista contra la segunda independencia continental; acompañada de un repliegue militar del Pentágono hacia esta región latino-caribeña, en la medida pierde el control de otras regiones.
Vale objetar esa pendiente de subordinación y rechazar la imposición de la agenda de Donald Trump y del poder profundo estadounidense en Venezuela… hasta que la siembra antiimperialista y pro–socialista de Chávez, y la inmensa fuerza del pensamiento bolivariano -presentes en alta dosis en las fuerzas militares y civiles de ese hermano país- logren retomar la gestión de gobierno y bloquear los designios neofascistas y monroistas desatados desde Washington en no pocos países del Nuestra América.
A Trump, Vance, Pete y Marco Rubio: “ni un tantito así”.
Al imperio decadente: ¡terminarlo de hundir!
@narcisoisaconde
(El autor es dirigente político residente en Santo Domingo, República Dominicana).









