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Cultivar buenos y sencillos hábitos para alcanzar cualquier meta

Redacción por Redacción
5 de mayo de 2025
en Opiniones
Tiempo de lectura: 4 minutos de lectura
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Para alcanzar grandes metas; ser éxitos, es necesario vivir desde el agradecimiento; ser una persona agradecida. Entendiendo que nuestro tiempo es valioso en una vida que es corta. Para lograr lo citado precedentemente, tenemos como tarea desarrollar buenos hábitos, lo equivalente a cultivar una delicada flor cada día. i Qué compromiso!, pero, como es sabido, nuestra conducta refleja la identidad.

Para que todo a nuestro alrededor mejore, tu, yo…, somos responsables de lograr ese cambio anhelado. Para eso, es necesario descubrir el poder de los pequeños hábitos. Luego de descubrirlo, debemos desarrollarlo. Sin embargo, para abrazar nuevos hábitos debo creer en mí, sentirme segura, ser una persona ordenada dentro y fuera del hogar.

Crear nuevos hábitos trae grandes beneficios; propicia que desarrollemos todo nuestro potencial, y podamos enfrentar retos que nos permitan adquirir lecciones. «Los hábitos que pueden en principio parecer pequeños, se transforman en resultados extraordinarios si se mantienen durante varios años». Por eso, «la calidad de nuestra vida depende de la calidad de nuestros hábitos…, si los mejoro, cualquier cosa es posible».

Las aseveraciones emanan del análisis realizado a la obra Hábitos Atómicos. Un método sencillo y comprobado para desarrollar buenos hábitos y eliminar los malos, escrita por el destacado orador de desarrollo personal, James Clear. Quien en este, su best seller afirma que: «Cualquier meta está a tu alcance siempre que comiences desde lo más simple». Yo decidí creerle.

La recomendación seduce e invita a proyectarnos con éxito, porque, como bien apunta, es la suma de muchos momentos claves. Comenzar dando pasos pequeños, abrazar hábitos simples, para alcanzar grandes logros. Diariamente experimentar y aprender. «Confiar en pequeños hábitos para desarrollar todo el potencial».

Empero, debemos hacer un cambio de conducta, mantener una mejora continua en la vida, trabajo, familia…, sencillamente, «convertirme en lo que quiero ser». Para ello, debo reconocer que los errores son mi responsabilidad, y que aunque la conducta humana siempre está modificándose, necesito enfocarme en aquello que se puede controlar.

En ese sentido, los pequeños cambios generan gran diferencia, las pequeñas mejoras que hacemos en nuestras vidas, con el tiempo se convierten en algo grande, se multiplican, si los hábitos se repiten cada día. Además, es preciso estar conscientes de que los resultados toman tiempo, por ende, no hay cabida para desesperación. La decisión tomada determina quién soy y quién quiero ser.

«El éxito es producto de nuestro hábito cotidiano, no de transformaciones drásticas que se realizan una vez en la vida», declara el citado autor. Al final se obtiene lo que se repite, por tanto, debemos aprender algo nuevo cada día. Porque, «las pequeñas batallas que ganamos cada día son las que definen nuestro futuro». Esto indica que los buenos hábitos acaban siendo nuestros aliados, nos complementan.

En ese orden es necesario dar libertad al cerebro para enfocarse, conocer, aprender algo nuevo diariamente. Esto constituye al mismo tiempo, una fuerza transformadora, medible en nuestras relaciones sociales, creación de red de conexiones duraderas…, y todo es conseguido desde la amabilidad. «Todas las cosas importantes provienen de comienzos modestos».

Los hábitos importan, pueden cambiar la creencia de quien soy, me ayudan a convertirme en la persona que deseo ser. «moldean mi identidad…, será difícil cambiar mis hábitos sino cambio mi creencia…, la conducta debe ser coherente con el yo…, el verdadero cambio de conducta, es un cambio de identidad».

Por ello, debo mostrar evidencia de mi significativo, de mi gran cambio: ¿quién quiero ser?, ¿con cuáles victorias estoy en camino?, ¿soy constante y confiable?. Me convierto en mis hábitos positivos. No es obtener algo es convertirme en alguien.

Como los hábitos se aprenden de la experiencia y promueven libertad, las conductas con consecuencias satisfactorias deben repetirse, se repiten. Ellos nos ayudan a tener pensamientos libres y creatividad. «Construir hábitos en el presente te permite hacer tiempo en el futuro».

En ese aspecto, el sabio escritor nos regala un esquema para hacer el cambio de comportamiento, lo que denomina, las cuatro leyes de los hábitos atómicos, que al seguirlas nos permitirán vivir sostenidos de hábitos buenos. Estas son: hacerlo obvio, hacerlo atractivo, hacerlo fácil y hacerlo satisfactorio.

Esto así, para no ir contra contra la naturaleza humana, porque «los buenos hábitos emergen naturalmente…, mientras los malos se desvanecen». Por eso, el progreso se expresa en el compromiso con el proceso de cambiar el sistema para no repetir malos hábitos. Asimismo, es imperioso entender los detalles de cada uno.

Hacerlo obvio es tomar la decisión correcta, desde señales productivas relevantes. No caer en patrones antiguos; en pereza, sino, comenzar el proceso de cambio con plena conciencia. «La mejor opción es la más obvia». Hacerlo atractivo, «cada ser viviente tiene sus propios métodos para percibir y entender el mundo»: vista, oído, olfato, tacto y gusto. Por tanto, puedo asociar mis hábitos a sentimientos positivos al reprogramar mi mente.

Accionar desde pequeños cambios, repetir mis hábitos buenos para dominarlos, puede producir enormes cambios. En ese contexto es importante evitar «ser víctima de tu ambiente…, no ignorar las señales que te llevan a desarrollar hábitos nuevos». Para avanzar y fortalecer la conducta, la identidad, no debe haber estratagemas.

Podemos hacerlo sencillo y satisfactorio, pasar de bueno a grandioso, al elegir un campo de competencia apropiada. Entender nuestra personalidad…, sólo así podemos alcanzar hábitos correctos y oportunos.

Por ende, al eliminar distracción y comprometernos con nosotros mismos, podremos alcanzar éxito a largo plazo. Se recalcan las aserciones de Clear, solo podré mantenerme en excelencia si repito mis hábitos buenos.

Entonces, hagamos inferencia o reflexión de: ¿qué entendí de esta obra?, ¿cómo la aplicaré a mi vida?…, sin duda alguna, si lograr seguir estas recomendaciones, vivir con hábitos buenos, estoy segura de que alcanzaremos tener en nuestras vidas, paz, espiritualidad, prosperidad…, felicidad, pero de forma permanente.

Hasta pronto.

santosemili@gmail.com

La autora reside en Santo Domingo

Es educadora, periodista, abogada y locutora.

Etiquetas: Cultivar buenos y sencillos hábitosPara alcanzar cualquier meta
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