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Y después…

Máximo Caminero por Máximo Caminero
20 de marzo de 2025
en Opiniones
Tiempo de lectura: 3 minutos de lectura
El poder de la oración
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Y después de todo lo vivido, ¿qué? ¿Después de tantas lágrimas y risas, de tantos sueños y dramas, de tantas soledades y multitudes, qué?

¿Para qué sirvieron los amigos, las amantes, los momentos y todos aquellos nombres y apellidos que colgaba siempre entre papeles? La casa, la ropa y todo lo que usé me sirvieron para ocultar mi vergüenza y el animal domesticado que he sido.

Después de tantos días y noches y miles de horas de insomnio y vigilias, de todos los paisajes y caminos que he visto, ¿después de todo eso qué me espera? ¿Dónde continúa esta vida?

¿Se perderá todo como si nada o seguirá su papel de acto sin final? ¿Y después de la noche oscura llegará la iluminada, la que rige y deshilacha los misterios? ¿Las sombras abandonadas a la suerte?

¿Y después hay otra pregunta sin respuesta o ya todo será respondido? O quizás habrá olvido y otros nombres y otras calles y otra vida.

Después de esta tragedia, que aparenta algún sentido, ¿tendrá la felicidad un límite más largo, más semi-eterno que la ya vivida?

Después de todo esto, ¿existirá Dios? Y si es así, ¿podrá darnos una respuesta satisfactoria del porqué de su creación, es decir, nosotros? Pero también de todo lo demás, porque no se entiende la vida y luego la muerte, ¿para qué nace uno?

Y después del final, ¿habrá un principio? O ya todo lo que fue no será, ¿no seguirá siendo lo mismo, sino que «otra cosa «Entonces, ¿cambiamos de universo, dimensión, realidad, sueño? ¿Qué es esto?

Y después de tu boca y tu fuego y tu semen creando vida, ¿qué papel jugamos en la tierra? Una semilla más que diminuta se transforma en un árbol gigante que a la vez construye un bosque, una jungla, atrayendo multitudes de especies y universos que se devoran y alimentan de sí mismos.

Después de todo eso, terminaré en un pantano como un caldo espeso y pegajoso donde los impulsos me motiven a seguir buscando otras formas.

¿O volar entre las nubes sin cuerpo y «en-aireado» transparente con una consciencia que se expande en todas partes y que está allí y aquí a la vez y me reconozco como una sábana que arropa un círculo que también flota en una oscuridad interminable?

Y si después me reconozco como dios, ¿qué me responderé ante mis preguntas sin respuestas si yo mismo no las sé? Seguiré creándome a mí mismo como árbol y nubes y demás constelaciones de mundos animales, vegetales, minerales y espirituales que nunca terminan de terminar.

Porque buscando la respuesta he terminado en un diálogo infinito de sueños e ilusiones sin dar con la fórmula perfecta que acabe de descubrirme y darme el sentido perdido ante los fallidos absurdos infinitos.

¿Será que después de todo, no existe la nada? Ni el vacío, ni la memoria, ni el olvido, ni la mirada inocente de una niña. ¿Será que no existe el ahora, ni lo creído, ni él después?

¿Será que estoy escribiendo para ti, que eres yo y que tú piensas que yo estoy loco, pero tú no, y, sin embargo, te das cuenta de que lo que tú crees tampoco es, o por lo menos «lo presientes», aunque creas sentirlo y no reconozcas que estás creyendo en un vacío que tampoco responde y que está tan loco como yo porque somos lo mismo?

Y después del silencio, cuando el ruido de este mundo no logre alcanzarte porque habrás perdido la herramienta adecuada, ¿qué?

¿Vendrán a buscarte para llevarte al Edén, donde la paz, el amor y la belleza son absolutos y donde también hay «otros» que ya llevan tiempo preguntándose…? ¿Y después?… ¡Salud!. Mínimo Despuesero.

massmaximo@hotmail.com

(El autor es artista plástico dominicano residente en West Palm Beach, EEUU).

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