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Portada Opiniones

Vivir en gratitud

Redacción por Redacción
25 de noviembre de 2022
en Opiniones
Tiempo de lectura: 3 minutos de lectura
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Por Dominga Valdez

Ayer celebramos en Estados Unidos y Puerto Rico, el Día de Acción de Gracias, una festividad donde las familias reunidas almuerzan o cenan juntos y dan gracias por los alimentos y por todas las bendiciones recibidas durante el año presente y los anteriores.

Reflexionando el por qué yo debo dar gracias no solo en esta fecha, sino en cada amanecer que uno puede percibir que estamos vivos y respirando perfectamente.

Honestamente yo tengo tantas razones para dar gracias en este año 2023, por la llegada en salud de mi primera nieta Adele Rubí Woodley Félix.

¡Wao! el corazón inflado de felicidad.

Doy gracias una y otra vez, pues veré otro sueño cumplido que será la publicación en el 2023, de mi primer poemario.

Si no ponemos a buscar entre las cosas que nos suceden a diario, encontraremos que son muchísimos los motivos para dar gracias y a veces olvidamos ser agradecidos.

Despertarme cada día y poder ver respirando a  mi hijo Danny donde el doctor me aseguró que su condición de distrofia muscular era crítica pues afectó su corazón y la vista y como no me rindo ahora él tiene 36 años, que según él médico mi Danny duraría poco tiempo con vida.

Le creí a Dios otra vez y sus condiciones desaparecieron, aunque él no camina, pero tiene vida, es un joven alegre, chistoso, conversador y muy resiliente.

Es un motivo muy especial para dar gracias de rodillas, ante mi Dios de bondad.

Saber que mi hijo mayor, Adolfo ya es papá, está saludable, trabaja y nunca ha dado problemas de ninguna índole, es otro motivo para agradecer.

Ver a mi esposo Felipe García, en franca recuperación después de su grave percance de salud Cardiovascular, que lo llevó al borde de la muerte, más agradecida no puedo estar.

Escuchar la voz de mi madre, aunque mi nombre lo olvide y sus lapsus mentales la mantengan quieta, ella está con nosotros viva y con 96 años y no tiene otra condición de salud, mi gratitud eterna al Dios de bondad y misericordia.

Saber que mis hermanos están saludables y mis sobrinos igual, continuó en total agradecimiento.

Tener en Puerto Rico, vecinos como familia, personas que me aprecian y amigos que he conocido aquí en borinquen, esos mismos que sé son incondicionalmente, son demasiadas bendiciones.

Puedo pararme sola de mi cama, bañarme, limpiar mi hogar, guiar mi vehículo, correr, caminar, leer, tragar, cocinar, cantar, escribir noticias, ver el sol, la mar, la luna y las estrellas es maravilloso y sobretodo ver los rostros felices de la gente es hermoso.

Puedo plasmar poesías, componer canciones, cuentos, puedo pensar, analizar, bailar, nadar, jugar baloncesto, hacer ejercicios, escuchar, atender mi familia, son demasiadas bendiciones juntas.

He pensado en tantas mujeres, niños y hombres con distintos tipos de  cánceres, madres que han perdido a sus hijos por enfermedad o violencia, personas que no tienen comida ni techo donde vivir y yo tengo esas cosas. Gracias señor.

Pienso en esos países donde se pasa hambruna, existen guerras, sin medicinas, no tienen agua potable, ni juguetes y diversión para sus niños, nosotros tenemos eso y más.

Decido dar gracias nuevamente porque honestamente Dios me ha permitido llegar hasta mis 58 años de edad, en pleno uso de mis facultades y con la intención de seguir cumpliendo si es su santa voluntad.

Quejarme me agrega preocupación, prefiero vivir alegre aunque tenga muchísimos motivos para estar triste, no, no y no.

Podre en algún momento por distintas adversidades sentirme abatida, acongojada, atribulada, en baja, pero sigo en victoria, estoy viva y voy por ahí buscando cómo puedo hacer el bien a mis semejantes, sin andar publicitando las obras realizadas con amor y solidaridad humana.

Me encanta estar viva para contar historias, esas mismas que guardamos, narrar vivencias, buenas, malas y extraordinarias.

Llegó otro nuevo día y estoy de pié, guerrera, tan fuerte como el tamo, porque le creo a un Dios vivo, a un Dios de bondad.

Le creo a un Dios que no nos falla y cumple sus promesas, además de darnos respuestas a las peticiones de nuestros corazones.

Todos los días mi gratitud eterna a mi Dios.

Etiquetas: GratitudVivir
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