martes, julio 14, 2026
Sin resultados
Ver todos los resultados
Precision
Advertisement
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
    • Puerto Rico
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
    • Salud
    • Tecnología
  • Económicas
  • Deportes
    • Atletismo
    • Básquetbol
    • Béisbol
    • Boxeo
    • Fútbol
    • Otros
  • Revista
    • Cultura
    • Espectáculos
  • Opiniones
Precision
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
    • Puerto Rico
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
    • Salud
    • Tecnología
  • Económicas
  • Deportes
    • Atletismo
    • Básquetbol
    • Béisbol
    • Boxeo
    • Fútbol
    • Otros
  • Revista
    • Cultura
    • Espectáculos
  • Opiniones
Sin resultados
Ver todos los resultados
Precision
Sin resultados
Ver todos los resultados
Portada Opiniones

Un estudio perturbador

Manuel Vólquez por Manuel Vólquez
29 de agosto de 2021
en Opiniones
Tiempo de lectura: 4 minutos de lectura
FacebookTwitterWhatsappTelegram

La República Dominicana enfrenta serios desafíos educativos que resultan en pobreza de aprendizaje, según los resultados del Boletín de Competitividad Sectorial (BCS) 2021, publicado por el Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo (Mepyd), que revela que el 62.3% de la población de 10 años no saber leer ni entender un texto simple.

El documento expresa que, a pesar de esos resultados, el país ha avanzado al reducirse el porcentaje de niños por debajo del nivel mínimo de competencia lectora, con 18.5%, con respecto al 2013.

Tomando en cuenta que del 2013 al 2021 han transcurrido 9 años, cabe decir que no hay tal avance, pues esa investigación indica que en la pobreza de aprendizaje, el país se ubica cercano al promedio de América Latina y el Caribe, que es un 62.1%. Eso significa que el problema es preocupante, aunque no es exclusivo de nosotros.

En los resultados de Ciencias, Matemáticas y Lectura, los alumnos de 15 años de edad tienen promedio de ocho años de educación, mientras que en América Latina y el Caribe, los escolares alcanzan en promedio 10 años. Según los datos, esto se traduce en que los estudiantes dominicanos presentan un rezago de dos a cuatro años en comparación con los países de la región.

El estudio cita al Banco Mundial (BM) al explicar que la educación es uno de los factores que más influye en el avance y progreso de personas y sociedades, además de proveer conocimientos y competencias, la educación enriquece la cultura, el espíritu y los valores.

Eso es cierto. Sin esos conocimientos, sobre todo si no se lee y entiende bien la lectura, ningún ser humano puede desarrollarse como competidor ni puede aportar nada a la sociedad.

El resultado de la baja escolaridad en la primaria se pasa al mercado laboral, en el que, según el mismo boletín de Competitividad Sectorial 2021, el 48.8% de los trabajadores tiene un nivel educativo por debajo al necesario para el puesto. Es decir, son analfabetas funcionales condenados a realizar labores forzadas.

Estamos hablando de un asunto desgarrador que existe en nuestro país desde hace más de 25 años, de acuerdo con la opinión de la Xiomara Guante, presidenta de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP).

¿Qué está pasando? ¿Por qué ese atraso? ¿Qué podemos hacer?

Xiomara Guante plantea que para corregir esa situación se debe revisar la promoción automática de los niños en los primeros grados, los que considera como pilares para el aprendizaje.

Se refiere a que los niños son promovidos en los primeros grados de escolaridad sin tener la preparación académica adecuada. Ella sugiere una revisión profunda, porque esta medida se aplica y nunca se ha revisado a fondo sus resultados.

Señala que el estudiante pasa al grado siguiente de forma automática, en el cual tampoco se dan esas condiciones, entonces cuando llega a cuarto año -con edades de 9 o 10 años- mantienen esas deficiencias que repercuten en todo su recorrido por la escuela, incluyendo cuando ya están en nivel secundario.

Conozco casos de algunos niños, hijos de familiares y de amigos, que a la edad de 11 años aún no saben leer, sumar, restar, dividir ni multiplicar. Ellos fueron promovidos automáticamente en los primeros grados de la primaria.

Naturalmente, este un asunto en el que los padres tienen mucha responsabilidad porque no se sientan con los hijos a ayudarlos en las tareas escolares, pero en cambio les compran celulares y tabletas para, tal vez, quitárselos de encima o no los estorbe. De ahí que los niños pasan más tiempo con esos dispositivos y la televisión, que con las tareas. Los alumnos adolescentes, salvo algunas excepciones, tampoco tienen hábitos de lecturas, y eso es peor.

Hay padres que trabajan todo el día y otros no trabajan. En ambos casos, son irresponsables porque no dedican tiempo para educar a los niños en los primeros niveles de escolaridad. La situación se agrava cuando son analfabetas y no pueden ayudar en esas tareas educativas.

En mis años de catedrático universitario pude verificar lo que afirma la dirigente gremial Xiomara Guante. Muchos alumnos no sabían leer un texto de manera correcta; se equivocaban con frecuencia en cada párrafo y pronunciaban mal las palabras, muchas veces desconociendo el significado de las mismas.

Los vacíos de esos alumnos se agravaban con las múltiples faltas ortográficas y la horrible caligrafía, factores que se evidenciaban cuando en los exámenes les ponía temas para desarrollar. O sea, se hacen bachilleres con muchas lagunas y así llegan a las carreras universitarias.

A la institución Acción Empresarial por la Educación (Educa) no le sorprenden los resultados del estudio, puesto que coinciden con las pruebas diagnósticas que aplica el Ministerio de Educación (Minerd), estudios realizados por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) y el informe del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés), que tiene por objeto evaluar hasta qué punto los alumnos cercanos al final de la educación obligatoria han adquirido algunos de los conocimientos y habilidades necesarios para la participación plena en la sociedad del saber.

Educa, catalogó esta realidad como una “una tragedia nacional” y considera que el país no puede seguir en esta línea debido a que los niños acumulan esa imperfección académica por generaciones. Para corregir déficit de lectura en las escuelas del país, esa institución empresarial trabaja en un proyecto, que no reveló, que busca dejar atrás los obstáculos de lectura que padecen miles de menores del sistema educativo nacional, fenómeno que se transporta también a los escolares adolescentes.

Pienso que el tema debe ser declarado como una prioridad en la agenda de nuestras autoridades, y de la sociedad en términos generales, porque no se debe continuar con la mala práctica de promover de curso a los niños de forma automática y graduarles luego como bachilleres incompetentes.

mvolquez@gmail.com

(El autor es periodista residente en Santo Domingo, República Dominicana).

Etiquetas: EstudioPerturbador
Entrada anterior

El huracán Ida, uno de los más poderosos que haya azotado EE.UU., toca tierra en Luisiana con vientos de más de 240 kilómetros por hora

Siguiente entrada

En 12 meses devuelven a Haití 178 mil extranjeros y decomisado 48 millones de unidades de cigarrillos

Manuel Vólquez

Manuel Vólquez

Relacionado...Entradas

Mi carro Frankenstein Por Edwin DeLaCruz Hay experiencias que, aunque en su momento duelen, terminan convirtiéndose en las mejores lecciones de vida. La mía tuvo como protagonista un automóvil al que, con una mezcla de humor y resignación, bauticé como **mi carro Frankenstein**. Lo llamaba así porque parecía ensamblado con piezas de diferentes vehículos. No era precisamente un automóvil que despertara admiración. Sin embargo, llegó a mis manos en el momento en que más lo necesitaba. Después de la ruptura de mi primer matrimonio perdí mucho más que una relación. También perdí estabilidad económica, el vehículo que utilizaba para trabajar como vendedor y, poco tiempo después, el empleo. De un día para otro tuve que comenzar prácticamente desde cero. Fue entonces cuando mi hermano mayor me ofreció un automóvil viejo que tenía en Santiago. Lo acepté sin pensarlo. No era el carro de mis sueños, pero sí el que me permitiría salir nuevamente a buscar oportunidades. Con ese vehículo recorrí calles, asistí a entrevistas de trabajo y visité empresas con la esperanza de encontrar una nueva oportunidad. Nunca olvidaré una de esas entrevistas. Todo marchaba bien hasta que el entrevistador me preguntó qué vehículo conducía. Al responder con sinceridad, su actitud cambió por completo. Sin preguntar por mi historia ni interesarse por las circunstancias que me habían llevado hasta allí, decidió que aquel automóvil hablaba más de mí que mi experiencia, mi preparación y mis deseos de trabajar. Salí de aquella oficina con una profunda sensación de frustración. Comprendí que muchas personas juzgan la vida de los demás por lo que ven en un instante, sin detenerse a conocer el camino recorrido para llegar hasta ese momento. Tiempo después, un amigo me hizo otro comentario que también me marcó. Al verme en aquel vehículo, me dijo que no entendía cómo podía soportar andar en un carro así después de haber tenido uno mucho mejor. Tal vez no quiso herirme, pero sus palabras confirmaron que vivimos en una sociedad que suele valorar más las apariencias que las circunstancias. Afortunadamente, decidí no quedarme atrapado en esas opiniones. Continué buscando oportunidades, conseguí empleo, volví a ahorrar y, con el paso del tiempo, pude cambiar aquel viejo automóvil por otros en mejores condiciones. Hoy, cuando recuerdo mi carro Frankenstein, ya no siento vergüenza. Siento gratitud. Aquel vehículo, que muchos habrían despreciado, fue el puente que me permitió reconstruir mi vida. Me enseñó que ninguna crisis es permanente y que el verdadero valor de una persona no puede medirse por el automóvil que conduce, la ropa que viste o los bienes que posee. Desde entonces procuro no juzgar a nadie por las apariencias. Detrás de cada rostro, de cada vehículo y de cada realidad hay una historia que desconocemos. Hay batallas silenciosas, pérdidas que no se cuentan y esfuerzos que no siempre son visibles. Todos podemos atravesar momentos difíciles. Lo importante no es el lugar desde donde comenzamos de nuevo, sino la determinación de seguir avanzando. Mi carro Frankenstein nunca fue un símbolo de derrota. Fue el recordatorio de que, aun cuando la vida parece desarmarse en mil pedazos, siempre existe la posibilidad de reconstruirla y volver a ponerse en marcha. edwindelacruzr@gmail.com (El autor es periodista y abogado residente en Santo Domingo).

14 de julio de 2026
¿Quién asesinó a Paula?

Los terremotos más asesinos

14 de julio de 2026
Nicolás Maduro desinstaló WhatsApp: ¿Por qué no hacemos lo mismo?

15,000 becas: 15,000 vidas que pueden cambiar

14 de julio de 2026
Cuando el dinero no sirve para nada

No existe tiempo perdido

14 de julio de 2026

El referéndum: una institución en espera de su materialización democrática

12 de julio de 2026
Siguiente entrada

En 12 meses devuelven a Haití 178 mil extranjeros y decomisado 48 millones de unidades de cigarrillos

Comentarios sobre post

Publicidad
Publicidad

(+) VISTAS

Las medidas de coerción y los principios que rigen su aplicación

Límites de las medidas de coerción personales

14 de septiembre de 2025
Presidente Abinader encabeza inauguraciones en Ciudad Juan Bosch y el Infotep

Presidente Abinader encabeza inauguraciones en Ciudad Juan Bosch y el Infotep

12 de enero de 2025

Escoltan a Trump fuera de la sala informativa de la Casa Blanca en medio de una conferencia de prensa

10 de agosto de 2020
Draft de Reingreso de equipos eliminados al mediodía

Draft de Reingreso de equipos eliminados al mediodía

24 de diciembre de 2025

Capturan a Pietri Napoleoni, imputado por asesinato de joven militar en Ponce

6 de enero de 2023
Publicidad
Precision

Con la información precisa

Copyright © 2013 - 2023 Precisión - Con la información precisa. Todos los derechos reservados. By HPMediaPlus

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
  • Económicas
  • Deportes
  • Revista
  • Opiniones

Copyright © 2013 - 2023 Precisión - Con la información precisa. Todos los derechos reservados. By HPMediaPlus