martes, julio 14, 2026
Sin resultados
Ver todos los resultados
Precision
Advertisement
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
    • Puerto Rico
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
    • Salud
    • Tecnología
  • Económicas
  • Deportes
    • Atletismo
    • Básquetbol
    • Béisbol
    • Boxeo
    • Fútbol
    • Otros
  • Revista
    • Cultura
    • Espectáculos
  • Opiniones
Precision
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
    • Puerto Rico
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
    • Salud
    • Tecnología
  • Económicas
  • Deportes
    • Atletismo
    • Básquetbol
    • Béisbol
    • Boxeo
    • Fútbol
    • Otros
  • Revista
    • Cultura
    • Espectáculos
  • Opiniones
Sin resultados
Ver todos los resultados
Precision
Sin resultados
Ver todos los resultados
Portada Opiniones

Simón, hasta luego

Redacción por Redacción
18 de enero de 2025
en Opiniones
Tiempo de lectura: 2 minutos de lectura
Simón, hasta luego
FacebookTwitterWhatsappTelegram

Por Claudio Matos

Te fuiste de este mundo terrenal con la satisfacción, para mí, y naturalmente la tuya, de haber vivido extensos años en paz, primero con Dios, contigo, tus hermanos (as), hijos y verdaderos amigos.

Te conocí «de cerca» y «de lejos», a principios de los años 80, cuando creo que apenas pesabas poco menos de 120 libras, cuando nos presentó «La Pipigua» (Leo Hernández- e. p. d) en el periódico El Campesino, ubicado entonces en la calle 17 esquina o casi esquina Josefa Brea.

Nuestra amistad, que luego se convirtió en hermandad, la depositaste poco después cuando La Pipigua me pidió que interviniera con Nelson Marrero, subdirector de Radio Mil, donde laborábamos, para colocar a Simón en una plaza disponible como reportero. Muchos lo rechazaban porque alegaban que era un «chivato» de la Policía Nacional (PN). Para entonces, desconocía si Simón era raso, cabo o sargento, eso era uno de sus secretos.

Finalmente Simón, que además laboró como periodista en el periódico Hoy, comenzó a trabajar en Radio Mil, y luego se trasladó a vivir junto a su familia a Puerto Rico, donde nos reencontramos varios años hasta que una noche recibí una llamada a mi casa de un coronel de la PN (no recuerdo su nombre) expresando que el jefe de la Policía deseaba comunicarse con Simón y le informaron que podían hacerlo a través de mí. Le dije que él me llamaba a diario y se lo comunicaría cuando lo hiciera. Simón ya se había trasladado a residir a Lawrence, Massachusetts.

Lo llamé de inmediato y le pasé la información y me dijo «ah, ese es «La Soga», como apodaban al entonces jefe policial José Antonio Núñez Guzmán. Al día siguiente Simón me llamó y me informó que Núñez Guzmán le pidió que se trasladara a Santo Domingo. Entonces muchos comenzaron a ver a Simón uniformado, como teniente, capitán, mayor, coronel y finalmente general. El general que se detenía en un esquina a jugar dominó, en un colmado, sin guardaespaldas, en una cafetería, en un restaurant, aunque como a mí, no era dado a ello; sin chofer, sin altanería, el hombre sencillo, de barrio.

Pese a los grados de oficiales que ostentó, mantuvo lo que yo le llamaba «charlatanería» y solicitaba que la dejara, dado su alto rango, le pedí que abandonara el alcohol, lo que hizo .

Cuantas andanzas, cuantos recuerdos. Aún conservo, y así lo haré, tus confidencias.

Muchos tendrán diversas opiniones de Simón.

Simón fue amigo del amigo, solidario, desprendido, al extremo de que no acumuló riqueza, pese a las posiciones que desempeñó.

Simón, gracias por tu amistad, por tu honradez. No me defraudaste.

Un abrazo, hermano, espero que nos encontremos cuando Dios también disponga de mi partida. Saludos a Papito Moreta (e. p. d).

Etiquetas: ¡Hasta luegoSimón
Entrada anterior

Licey cruza a la final con dramático hit de Núñez

Siguiente entrada

Vaguada y viento del este inciden sobre el país

Redacción

Redacción

Relacionado...Entradas

Mi carro Frankenstein Por Edwin DeLaCruz Hay experiencias que, aunque en su momento duelen, terminan convirtiéndose en las mejores lecciones de vida. La mía tuvo como protagonista un automóvil al que, con una mezcla de humor y resignación, bauticé como **mi carro Frankenstein**. Lo llamaba así porque parecía ensamblado con piezas de diferentes vehículos. No era precisamente un automóvil que despertara admiración. Sin embargo, llegó a mis manos en el momento en que más lo necesitaba. Después de la ruptura de mi primer matrimonio perdí mucho más que una relación. También perdí estabilidad económica, el vehículo que utilizaba para trabajar como vendedor y, poco tiempo después, el empleo. De un día para otro tuve que comenzar prácticamente desde cero. Fue entonces cuando mi hermano mayor me ofreció un automóvil viejo que tenía en Santiago. Lo acepté sin pensarlo. No era el carro de mis sueños, pero sí el que me permitiría salir nuevamente a buscar oportunidades. Con ese vehículo recorrí calles, asistí a entrevistas de trabajo y visité empresas con la esperanza de encontrar una nueva oportunidad. Nunca olvidaré una de esas entrevistas. Todo marchaba bien hasta que el entrevistador me preguntó qué vehículo conducía. Al responder con sinceridad, su actitud cambió por completo. Sin preguntar por mi historia ni interesarse por las circunstancias que me habían llevado hasta allí, decidió que aquel automóvil hablaba más de mí que mi experiencia, mi preparación y mis deseos de trabajar. Salí de aquella oficina con una profunda sensación de frustración. Comprendí que muchas personas juzgan la vida de los demás por lo que ven en un instante, sin detenerse a conocer el camino recorrido para llegar hasta ese momento. Tiempo después, un amigo me hizo otro comentario que también me marcó. Al verme en aquel vehículo, me dijo que no entendía cómo podía soportar andar en un carro así después de haber tenido uno mucho mejor. Tal vez no quiso herirme, pero sus palabras confirmaron que vivimos en una sociedad que suele valorar más las apariencias que las circunstancias. Afortunadamente, decidí no quedarme atrapado en esas opiniones. Continué buscando oportunidades, conseguí empleo, volví a ahorrar y, con el paso del tiempo, pude cambiar aquel viejo automóvil por otros en mejores condiciones. Hoy, cuando recuerdo mi carro Frankenstein, ya no siento vergüenza. Siento gratitud. Aquel vehículo, que muchos habrían despreciado, fue el puente que me permitió reconstruir mi vida. Me enseñó que ninguna crisis es permanente y que el verdadero valor de una persona no puede medirse por el automóvil que conduce, la ropa que viste o los bienes que posee. Desde entonces procuro no juzgar a nadie por las apariencias. Detrás de cada rostro, de cada vehículo y de cada realidad hay una historia que desconocemos. Hay batallas silenciosas, pérdidas que no se cuentan y esfuerzos que no siempre son visibles. Todos podemos atravesar momentos difíciles. Lo importante no es el lugar desde donde comenzamos de nuevo, sino la determinación de seguir avanzando. Mi carro Frankenstein nunca fue un símbolo de derrota. Fue el recordatorio de que, aun cuando la vida parece desarmarse en mil pedazos, siempre existe la posibilidad de reconstruirla y volver a ponerse en marcha. edwindelacruzr@gmail.com (El autor es periodista y abogado residente en Santo Domingo).

14 de julio de 2026
¿Quién asesinó a Paula?

Los terremotos más asesinos

14 de julio de 2026
Nicolás Maduro desinstaló WhatsApp: ¿Por qué no hacemos lo mismo?

15,000 becas: 15,000 vidas que pueden cambiar

14 de julio de 2026
Cuando el dinero no sirve para nada

No existe tiempo perdido

14 de julio de 2026

El referéndum: una institución en espera de su materialización democrática

12 de julio de 2026
Siguiente entrada
Vaguada y viento del este inciden sobre el país

Vaguada y viento del este inciden sobre el país

Publicidad
Publicidad

(+) VISTAS

Concreteros urgen atraer mano de obra para agilizar proyectos de reconstrucción

10 de febrero de 2023
El dulce secreto para un cerebro ágil y un corazón sano

El dulce secreto para un cerebro ágil y un corazón sano

23 de marzo de 2025

Salud reporta un deceso adicional, tasa de positividad del 21.92 por ciento y 173 hospitalizados

19 de abril de 2022
Superintendencia de Bancos y ENJ publican compendio de jurisprudencia bancaria

Superintendencia de Bancos limita a cuatro años la visibilidad de deudas en perfil crediticio

5 de mayo de 2026

Apresan expelotero con rifle portado de manera ilegal

10 de marzo de 2020
Publicidad
Precision

Con la información precisa

Copyright © 2013 - 2023 Precisión - Con la información precisa. Todos los derechos reservados. By HPMediaPlus

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
  • Económicas
  • Deportes
  • Revista
  • Opiniones

Copyright © 2013 - 2023 Precisión - Con la información precisa. Todos los derechos reservados. By HPMediaPlus