martes, julio 14, 2026
Sin resultados
Ver todos los resultados
Precision
Advertisement
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
    • Puerto Rico
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
    • Salud
    • Tecnología
  • Económicas
  • Deportes
    • Atletismo
    • Básquetbol
    • Béisbol
    • Boxeo
    • Fútbol
    • Otros
  • Revista
    • Cultura
    • Espectáculos
  • Opiniones
Precision
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
    • Puerto Rico
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
    • Salud
    • Tecnología
  • Económicas
  • Deportes
    • Atletismo
    • Básquetbol
    • Béisbol
    • Boxeo
    • Fútbol
    • Otros
  • Revista
    • Cultura
    • Espectáculos
  • Opiniones
Sin resultados
Ver todos los resultados
Precision
Sin resultados
Ver todos los resultados
Portada Opiniones

Reflexionando desde mi curul

Redacción por Redacción
2 de noviembre de 2020
en Opiniones
Tiempo de lectura: 3 minutos de lectura
FacebookTwitterWhatsappTelegram

Por Zunilda Mercedes Fondeur

Hoy 2 de noviembre es Día de los Muertos, por lo que debemos reconocer los aportes en sus existencias que han sido legado trascendente para nuestras vidas, desde las buenas costumbres, correcciones para lograr de nosotros buenos seres humanos, hasta lo material y/o lo intangible.

Nuestros criterios y comportamientos civilizados, son heredados y aprendidos de nuestros ancestros, la mayoría de ellos sin la menor instrucción escolar o semianalfabetas, pero con alto sentido del amor, el deber y la disciplina.

De ahí que sus correcciones fueron bien intencionadas, aunque algunas erradas, como es el caso de obligar a un niño que prefiere escribir con la mano izquierda, a hacerlo con la derecha, aunque esto implique incluir coscorrones y jalones de orejas.

«Siéntate derecho, camina mirando al frente, deja tu cama y cosas arregladas antes de irte a la escuela, levántate de la mesa con el plato en la mano y lávalo enseguida» son enseñanzas que discurren de generación en generación, por lo que se puede deducir la calidad de la familia, por el comportamiento de los hijos.

En el orden material, son muchos los profesionales que aún viven que sus padres vendieron animales, tierras, hipotecaron casas y fincas para enviar sus hijos a estudiar, muchos de ellos hacen grandes aportes a la ciencia, la beneficencia y el desarrollo empresarial.

Esos difuntos nuestros que hoy recordamos con nostalgia y respeto pasaron penurias para traer a sus familiares a la gran nación norteamericana, en la que pudieron proporcionarnos un mejor futuro. En el caso de mami, sólo yo, que me casé y tuve mis dos primeros hijos Sandra y Nelson Taveras, siendo adolescente, le di nietos dominicanos, de los más de 50.

Insisto en que hay que conversar con nuestros descendientes y familiares a quienes nuestros padres ayudaron a ingresar a esta patria de oportunidades y juntos agradecer reconociendo lo diferente que hubiese sido de no haber hecho sus ascendientes las diligencias para que nosotros llegáramos y nos superamos aquí.

Sobre 60 millones de hispanos residen en los Estados Unidos, de los que más de dos provienen de la República Dominicana, la mayoría con residencia en el estado de Nueva York, por lo que son tomados en cuenta en estos tiempos electoreros.

Desde hace alrededor de tres décadas los dominicanos comenzaron a incidir en la política, cuando el hoy doctor en educación Guillermo Linares fue electo concejal de Nueva York y posteriormente el politólogo y economista Adriano Espaillat ganó un puesto en la asamblea estatal, luego una senaduría y actualmente es miembro del congreso. Ambos vinieron adolescentes de su natal República Dominicana, como otros que ocupan diversas curules en distintos estados por estos y otros invaluables aportes, hay que agradecer hoy a nuestros difuntos.

Mami, especialmente a usted la sigo reverenciando…Que le llegue mi amor al infinito y mi eterna gratitud. Gracias también a papá y a mi padrastro, hermana, tíos, así como a todos los que como ellos fueron inmigrantes honorables, ejemplares.

Ayer recibí una llamada de mi primo Héctor Fondeur Arias y nos sorprendió al pasar el teléfono a nuestro tío mayor, don Atahualpa Fondeur quien a sus 93 años conserva el estilo enérgico y educado al hablar, como trató a su docena de hijos y los traviesos sobrinos, hijos de sus hermanas Melania y Ana Patria, que en las vacaciones escolares nos enviaban desde la ciudad de Santiago «al campo de Laguna Salada».

Conmemoramos la tradicional fecha del Día de los Muertos y dedico estas flores de nuestro jardín a los difuntos, agradeciendo su legado.

Una oración por los difuntos, en su día.

zunildafondeur@gmail.com

(La autora es periodista)

Entrada anterior

¿Por qué solo cuentan dos partidos políticos en las elecciones de Estados Unidos?

Siguiente entrada

La humedad afecta la posibilidad de contagio de COVID-19, explica la OMS

Redacción

Redacción

Relacionado...Entradas

Mi carro Frankenstein Por Edwin DeLaCruz Hay experiencias que, aunque en su momento duelen, terminan convirtiéndose en las mejores lecciones de vida. La mía tuvo como protagonista un automóvil al que, con una mezcla de humor y resignación, bauticé como **mi carro Frankenstein**. Lo llamaba así porque parecía ensamblado con piezas de diferentes vehículos. No era precisamente un automóvil que despertara admiración. Sin embargo, llegó a mis manos en el momento en que más lo necesitaba. Después de la ruptura de mi primer matrimonio perdí mucho más que una relación. También perdí estabilidad económica, el vehículo que utilizaba para trabajar como vendedor y, poco tiempo después, el empleo. De un día para otro tuve que comenzar prácticamente desde cero. Fue entonces cuando mi hermano mayor me ofreció un automóvil viejo que tenía en Santiago. Lo acepté sin pensarlo. No era el carro de mis sueños, pero sí el que me permitiría salir nuevamente a buscar oportunidades. Con ese vehículo recorrí calles, asistí a entrevistas de trabajo y visité empresas con la esperanza de encontrar una nueva oportunidad. Nunca olvidaré una de esas entrevistas. Todo marchaba bien hasta que el entrevistador me preguntó qué vehículo conducía. Al responder con sinceridad, su actitud cambió por completo. Sin preguntar por mi historia ni interesarse por las circunstancias que me habían llevado hasta allí, decidió que aquel automóvil hablaba más de mí que mi experiencia, mi preparación y mis deseos de trabajar. Salí de aquella oficina con una profunda sensación de frustración. Comprendí que muchas personas juzgan la vida de los demás por lo que ven en un instante, sin detenerse a conocer el camino recorrido para llegar hasta ese momento. Tiempo después, un amigo me hizo otro comentario que también me marcó. Al verme en aquel vehículo, me dijo que no entendía cómo podía soportar andar en un carro así después de haber tenido uno mucho mejor. Tal vez no quiso herirme, pero sus palabras confirmaron que vivimos en una sociedad que suele valorar más las apariencias que las circunstancias. Afortunadamente, decidí no quedarme atrapado en esas opiniones. Continué buscando oportunidades, conseguí empleo, volví a ahorrar y, con el paso del tiempo, pude cambiar aquel viejo automóvil por otros en mejores condiciones. Hoy, cuando recuerdo mi carro Frankenstein, ya no siento vergüenza. Siento gratitud. Aquel vehículo, que muchos habrían despreciado, fue el puente que me permitió reconstruir mi vida. Me enseñó que ninguna crisis es permanente y que el verdadero valor de una persona no puede medirse por el automóvil que conduce, la ropa que viste o los bienes que posee. Desde entonces procuro no juzgar a nadie por las apariencias. Detrás de cada rostro, de cada vehículo y de cada realidad hay una historia que desconocemos. Hay batallas silenciosas, pérdidas que no se cuentan y esfuerzos que no siempre son visibles. Todos podemos atravesar momentos difíciles. Lo importante no es el lugar desde donde comenzamos de nuevo, sino la determinación de seguir avanzando. Mi carro Frankenstein nunca fue un símbolo de derrota. Fue el recordatorio de que, aun cuando la vida parece desarmarse en mil pedazos, siempre existe la posibilidad de reconstruirla y volver a ponerse en marcha. edwindelacruzr@gmail.com (El autor es periodista y abogado residente en Santo Domingo).

14 de julio de 2026
¿Quién asesinó a Paula?

Los terremotos más asesinos

14 de julio de 2026
Nicolás Maduro desinstaló WhatsApp: ¿Por qué no hacemos lo mismo?

15,000 becas: 15,000 vidas que pueden cambiar

14 de julio de 2026
Cuando el dinero no sirve para nada

No existe tiempo perdido

14 de julio de 2026

El referéndum: una institución en espera de su materialización democrática

12 de julio de 2026
Siguiente entrada

La humedad afecta la posibilidad de contagio de COVID-19, explica la OMS

Comentarios sobre post

Publicidad
Publicidad

(+) VISTAS

Guardia Costera suspende búsqueda de posibles sobrevivientes de yola volcada en viaje ilegal

28 de enero de 2022
Crucero Island Princess retorna a RD después de 15 años sin tocar puerto dominicano

Crucero Island Princess retorna a RD después de 15 años sin tocar puerto dominicano

30 de junio de 2025
Guerrero Jr. pone nueva marca de HR en postemporada de Toronto

Azulejos descifran a Ohtani, bullpen de L.A. para igualar el Clásico de Otoño

28 de octubre de 2025
Cuando el dinero no sirve para nada

América Latina y los vendidos

5 de julio de 2026

Leonel Fernández pide al pueblo respetar medidas dispuestas por el gobierno

20 de marzo de 2020
Publicidad
Precision

Con la información precisa

Copyright © 2013 - 2023 Precisión - Con la información precisa. Todos los derechos reservados. By HPMediaPlus

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
  • Económicas
  • Deportes
  • Revista
  • Opiniones

Copyright © 2013 - 2023 Precisión - Con la información precisa. Todos los derechos reservados. By HPMediaPlus