martes, julio 14, 2026
Sin resultados
Ver todos los resultados
Precision
Advertisement
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
    • Puerto Rico
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
    • Salud
    • Tecnología
  • Económicas
  • Deportes
    • Atletismo
    • Básquetbol
    • Béisbol
    • Boxeo
    • Fútbol
    • Otros
  • Revista
    • Cultura
    • Espectáculos
  • Opiniones
Precision
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
    • Puerto Rico
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
    • Salud
    • Tecnología
  • Económicas
  • Deportes
    • Atletismo
    • Básquetbol
    • Béisbol
    • Boxeo
    • Fútbol
    • Otros
  • Revista
    • Cultura
    • Espectáculos
  • Opiniones
Sin resultados
Ver todos los resultados
Precision
Sin resultados
Ver todos los resultados
Portada Opiniones

¿Quiénes son los periodistas inmorales y antiéticos?

Manuel Vólquez por Manuel Vólquez
4 de abril de 2021
en Opiniones
Tiempo de lectura: 3 minutos de lectura
FacebookTwitterWhatsappTelegram

El Colegio Dominicano de Periodistas exigió a la iglesia católica identificar a los colegas que acusa de “chantajistas, inmorales y antiéticos”, que se dedican a extorsionar a funcionarios y otras personalidades para ganar dinero.

Me solidarizo con esa sugerencia. Es una correcta decisión del Comité Ejecutivo de nuestro colegio, que pidió aportar las pruebas de esa grave imputación para proceder de inmediato a investigar a esos colegas y someterlos ante el Tribunal Disciplinario del Colegio.

El día de Viernes Santo, durante la lectura del Sermón de las 7 Palabras, la Iglesia Católica denunció que en el país desde hace años hay periodistas que hacen “un ejercicio inmoral, antiético y dañino a la sociedad”, con un chantaje y presión mediático en busca de dinero.

La grave acusación la formuló el sacerdote Arcenio Ferrerira Rosario al dar lectura a la séptima palabra del Sermón pronunciadas por Jesús en la cruz: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”.

Manifestó que la práctica que realizan esos colegas, que no identificó, “consiste en ubicar funcionarios públicos, empresarios y personas, investigar los negocios que puedan estar desarrollando las instituciones que dirigen y generarle falsas, manipuladas o tergiversadas notas para poder llamar la atención y luego enviarles un emisario a solicitar altas sumas de dinero para dejar de seguir atacándolos”.

Aseguró que quienes ejercen esa acción, a través de las redes sociales, “desestabilizan familias, dañan nombres y reputaciones por dinero y hasta provocan situaciones de violencia”.

En ese contexto, la presidenta del Colegio Dominicano de Periodistas, Mercedes Castillo, con justa razón, dijo que la institución está comprometida con la defensa de un periodismo ético y con responsabilidad social y que no será cómplice de acciones indecorosas contra la noble profesión.

Como bien expresa Mercedes Castillo, el ejercicio inmoral deshonra la profesión de periodista, por lo que es obligación de la iglesia señalar quiénes son esos periodistas chantajistas, ya que en ese ejercicio no todos visten ese traje.

Sería bueno que el padre Arcenio Ferrerira Rosario aporte los nombres de esos extorsionadores porque la sociedad dominicana podría juzgarnos a todos por igual. Y eso no es justo.

¿Son periodistas o comunicadores?

Hay que admitir, sin embargo, que exista la posibilidad de que muchos periodistas se han hecho millonarios con esas prácticas inmorales o ejerciendo la doble moral. Son manzanas podridas que dañan la reputación de los que ejercemos el periodismo con honestidad.

Otros pudieran acumular grandes fortunas sirviendo de bocinas o apoyando las malas acciones de algunos empresarios, políticos, funcionarios o personajes de otra índole.

Cada quien traza el destino que elija. A fin de cuentas, las cosas ocultas siempre salen a flote. Y el descrédito, también.

Por igual, hay que tomar en cuenta que la radio, la televisión y otros medios están invadidos por personas de otras profesiones (abogados, deportistas, empresarios, economistas, médicos, sindicalistas, psicólogos y otros) que hoy participan o conducen programas audiovisuales y la gente los llama periodistas.

Y ni hablar de las redes sociales, medios controlados por individuos que no son profesionales del periodismo y que usan esas herramientas informáticas para atacar, desacreditar o tal vez extorsionar. Eso no se puede descartar porque, lamentablemente, nadie los supervisa.

Por eso, es necesario que la Iglesia católica aporte los nombres de los periodistas que califica de chantajistas e inmorales.

La mayoría de los periodistas son personas honestas que prefieren morir pobres y no se involucran en prácticas antiéticas o inmorales.

Además, periodistas y comunicadores son dos cosas distintas. Eso hay que tenerlo muy claro.

El padre Arcenio Ferrerira Rosario no puede meter a todos los periodistas en el mismo saco, como tampoco sería justo que los periodistas acusemos, por ejemplo, a todos sacerdotes de pedófilos o violadores de monjas y niños.

mvolquez@gmail.com

(El autor es periodista residente en Santo Domingo, República Dominicana).

Etiquetas: AcusaciónChantajegravePeriodistas
Entrada anterior

Cinco muertes en accidentes de tránsito, intoxicación de alcohol y un niño ahogado

Siguiente entrada

DNCD arresta a «El jamaiquino» cabecilla de red dedicada al cultivo de marihuana

Manuel Vólquez

Manuel Vólquez

Relacionado...Entradas

Mi carro Frankenstein Por Edwin DeLaCruz Hay experiencias que, aunque en su momento duelen, terminan convirtiéndose en las mejores lecciones de vida. La mía tuvo como protagonista un automóvil al que, con una mezcla de humor y resignación, bauticé como **mi carro Frankenstein**. Lo llamaba así porque parecía ensamblado con piezas de diferentes vehículos. No era precisamente un automóvil que despertara admiración. Sin embargo, llegó a mis manos en el momento en que más lo necesitaba. Después de la ruptura de mi primer matrimonio perdí mucho más que una relación. También perdí estabilidad económica, el vehículo que utilizaba para trabajar como vendedor y, poco tiempo después, el empleo. De un día para otro tuve que comenzar prácticamente desde cero. Fue entonces cuando mi hermano mayor me ofreció un automóvil viejo que tenía en Santiago. Lo acepté sin pensarlo. No era el carro de mis sueños, pero sí el que me permitiría salir nuevamente a buscar oportunidades. Con ese vehículo recorrí calles, asistí a entrevistas de trabajo y visité empresas con la esperanza de encontrar una nueva oportunidad. Nunca olvidaré una de esas entrevistas. Todo marchaba bien hasta que el entrevistador me preguntó qué vehículo conducía. Al responder con sinceridad, su actitud cambió por completo. Sin preguntar por mi historia ni interesarse por las circunstancias que me habían llevado hasta allí, decidió que aquel automóvil hablaba más de mí que mi experiencia, mi preparación y mis deseos de trabajar. Salí de aquella oficina con una profunda sensación de frustración. Comprendí que muchas personas juzgan la vida de los demás por lo que ven en un instante, sin detenerse a conocer el camino recorrido para llegar hasta ese momento. Tiempo después, un amigo me hizo otro comentario que también me marcó. Al verme en aquel vehículo, me dijo que no entendía cómo podía soportar andar en un carro así después de haber tenido uno mucho mejor. Tal vez no quiso herirme, pero sus palabras confirmaron que vivimos en una sociedad que suele valorar más las apariencias que las circunstancias. Afortunadamente, decidí no quedarme atrapado en esas opiniones. Continué buscando oportunidades, conseguí empleo, volví a ahorrar y, con el paso del tiempo, pude cambiar aquel viejo automóvil por otros en mejores condiciones. Hoy, cuando recuerdo mi carro Frankenstein, ya no siento vergüenza. Siento gratitud. Aquel vehículo, que muchos habrían despreciado, fue el puente que me permitió reconstruir mi vida. Me enseñó que ninguna crisis es permanente y que el verdadero valor de una persona no puede medirse por el automóvil que conduce, la ropa que viste o los bienes que posee. Desde entonces procuro no juzgar a nadie por las apariencias. Detrás de cada rostro, de cada vehículo y de cada realidad hay una historia que desconocemos. Hay batallas silenciosas, pérdidas que no se cuentan y esfuerzos que no siempre son visibles. Todos podemos atravesar momentos difíciles. Lo importante no es el lugar desde donde comenzamos de nuevo, sino la determinación de seguir avanzando. Mi carro Frankenstein nunca fue un símbolo de derrota. Fue el recordatorio de que, aun cuando la vida parece desarmarse en mil pedazos, siempre existe la posibilidad de reconstruirla y volver a ponerse en marcha. edwindelacruzr@gmail.com (El autor es periodista y abogado residente en Santo Domingo).

14 de julio de 2026
¿Quién asesinó a Paula?

Los terremotos más asesinos

14 de julio de 2026
Nicolás Maduro desinstaló WhatsApp: ¿Por qué no hacemos lo mismo?

15,000 becas: 15,000 vidas que pueden cambiar

14 de julio de 2026
Cuando el dinero no sirve para nada

No existe tiempo perdido

14 de julio de 2026

El referéndum: una institución en espera de su materialización democrática

12 de julio de 2026
Siguiente entrada

DNCD arresta a "El jamaiquino" cabecilla de red dedicada al cultivo de marihuana

Comentarios sobre post

Publicidad
Publicidad

(+) VISTAS

Mookie, Tatis y Harper bien posicionados para hacer historia en el All-Star

Mookie, Tatis y Harper bien posicionados para hacer historia en el All-Star

11 de junio de 2024

Gobierno destina RD$ 1,600 millones para reconstrucción de calles, aceras y contenes

30 de enero de 2023

Apresan a otros dos policías por muerte de pareja religiosa en Villa Altagracia

21 de mayo de 2021

Firme La Russa en su postura sobre Yermín

19 de mayo de 2021

Bitoqueao presenta su álbum “Que hablen” con fusiones tropicales

3 de agosto de 2022
Publicidad
Precision

Con la información precisa

Copyright © 2013 - 2023 Precisión - Con la información precisa. Todos los derechos reservados. By HPMediaPlus

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
  • Económicas
  • Deportes
  • Revista
  • Opiniones

Copyright © 2013 - 2023 Precisión - Con la información precisa. Todos los derechos reservados. By HPMediaPlus