martes, julio 14, 2026
Sin resultados
Ver todos los resultados
Precision
Advertisement
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
    • Puerto Rico
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
    • Salud
    • Tecnología
  • Económicas
  • Deportes
    • Atletismo
    • Básquetbol
    • Béisbol
    • Boxeo
    • Fútbol
    • Otros
  • Revista
    • Cultura
    • Espectáculos
  • Opiniones
Precision
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
    • Puerto Rico
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
    • Salud
    • Tecnología
  • Económicas
  • Deportes
    • Atletismo
    • Básquetbol
    • Béisbol
    • Boxeo
    • Fútbol
    • Otros
  • Revista
    • Cultura
    • Espectáculos
  • Opiniones
Sin resultados
Ver todos los resultados
Precision
Sin resultados
Ver todos los resultados
Portada Opiniones

«Que se mate ese otro que está peor que yo… ese no tiene ni siquiera una batatica…»

Redacción por Redacción
10 de diciembre de 2020
en Opiniones
Tiempo de lectura: 4 minutos de lectura
FacebookTwitterWhatsappTelegram

No fue suficiente la invasión «gringa» al país ocurrida entre los años 1916-1924. Como si faltara algo más, dos años después, en medio del tráfago de la ocupación política-militar, comienzan a sentirse los efectos de la pandemia que en ese entonces azotaba al mundo y que se conoció como la Influenza o «la gripe española». Los enfermos comenzaron a aparecer por doquier y la gente acudía a los «brebajes de las abuelas» para paliar la crítica situación de salubridad que afectaba la media isla.

Los pobladores comenzaron a sentir y deplorar la situación. Se vivía un panorama como si se hubiera retrocedido a la época de «la España Boba», aquellos momentos en que España abandonó su colonia a la peor suerte. Fue cuando Juan Sánchez Ramírez lideró una revuelta, convirtiéndose en el nuevo gobernador de Santo Domingo en 1809, y que culminó el 1 de diciembre de 1821 con la Independencia Efímera de José Núñez de Cáceres. En ese período esta parte de la isla sufrió serias calamidades, incluyendo la falta de circulante, ya que la «Madre Patria» se interesó más en sus territorios de ultramar mayores (Cuba, por ejemplo) y apenas enviaba fondos para los empleados de la corona».

Los desalientos, lamentos y pesares latían entre los pobladores: –»Creo que nosotros estamos pagando algo», decían mientras organizaban procesiones –aferrados a su fe católica-para pedir a Dios que les perdone sus culpas.

Los conatos de resistencia de grupos de patriotas no se hicieron esperar para hacer frente a aquel fatídico «13 de mayo de 1916 (cuando) el contralmirante William Banks Caperton obligó al secretario de Guerra de la República Dominicana Desiderio Arias, quien había ocupado el cargo durante el gobierno de Juan Isidro Jimenes Pereyra, a abandonar Santo Domingo bajo la amenaza de realizar un bombardeo naval a la ciudad».

En medio del apremiante escenario, surgieron algunos espíritus de rebeldía que comenzaron a resistir la presencia militar norteamericana y sus actos de imposición y atropellos. Aparecieron los llamados «gavilleros» o grupos guerrilleros débilmente armados que las tropas invasoras persiguieron hasta doblegar a algunos, y aniquilar a otros, acabando con todos los focos de resistencia.

Se impuso la superioridad militar. Las armas de las tropas extranjeras eran superiores y más modernas que las que pudieron usar el «ejército dominicano» y «los alzaos».

Empero, la estirpe patriótica sacó la cara por la Patria, aunque con notables desventajas frente al ejército invasor. Uno de esos patriotas fue el declarado héroe nacional y «héroe de dos pueblos» Gregorio Urbano Gilbert, quien enfrentó las tropas norteamericanas aquí y en Nicaragua. Gilbert, oriundo de Puerto Plata, sirvió como cuarto ayudante del General César Augusto Sandino, siendo capitán del Comando Supremo del Ejército Sandinista.

Antes de marchar a Nicaragua, Gilbert, de profesión tipógrafo, armado de un revolver «mató en el muelle de San Pedro de Macorís al capitán CH Button, jefe de las tropas invasoras norteamericanas de 1916». Por esta acción, fue perseguido y apresado, cuando fue liberado marchó al extranjero y se enroló en la guerra nicaragüense donde se ganó la confianza del General Sandino.

Dado estos excelsos méritos patrios, el poeta le hizo loas a la nobleza de este gran hombre:

-«Gregorio Urbano Gilbert,

la Patria está en peligro

¡salvadla!

Gregorio Urbano Gilbert,

la bandera está cayendo

¡levantadla!».

…

A la par que transcurría la penosa situación, la naturaleza se ocupó también de golpear a la «patria herida», atacándola con una solapada sequía que asola a comunidades de la zona Sur del país. Cuentan los antepasados que en Galindo de Azua se produjo una intensa calamidad a tal nivel que, según nos narraban, los perros llegaron a un extremo de tal languidez que se recostaban de árboles para ladrar.

Señalan estas leyendas que cuando los labriegos de Galindo labraban la tierra entonaban cantos lastimeros salidos de las almas de los pobladores, a causa de las precariedades que atravesaban. La tierra apenas producía los alimentos para el sostén de la gente, pese a los ingentes esfuerzos de los productores de la comunidad:

-«Galindo adentro

Galindo afuera

mucho trabajo

poca comía…»

Ocurrió igualmente en el Sur Profundo, en la comunidad de «Guanarate» donde la sequía era implacable y azotaba a los escasos cultivos agrícolas. Las gentes, animales y hasta las especies acuáticas sufrían los embates de esta furia silenciosa de la naturaleza. La tierra se «fragmentaba» con surcos profundos y los vientos levantaban polvaredas que cubrían los ranchos y los pueblerinos, vestidos con ropas raídas por efectos de la inclemente miseria, apenas podían transitar. Los cultivos de plátanos, guineos y frutas escasamente retoñaban y se secaban por la carencia de agua. Andresito, un agricultor que se había ganado el respeto de los pobladores, realizó una siembra de batatas o boniatos que esperaba sea su salvación y la de su familia.

Pero este cultivo se secó en el corazón de la tierra, aunque milagrosamente se salvó una batata que, además, fue parcialmente atacada por la enfermedad que los pueblerinos llaman «piogán». Cuentan los lugareños que decepcionado, frustrado y sin ninguna esperanza Andresito se fue al bosque cercano con la única batata que le quedaba en la vida, se puso a asarla y luego se dispuso a comérsela.

-«Que hago vivo, ya no tengo nada, solo me queda esta batata y no puedo recurrir a nadie», razonó mientras se cobijaba debajo de un famélico árbol de escasas hojas y ramas diezmadas por el estiaje. Había decidido poner fin a sus horas de sufrimiento.

Andresito tomó la batata asada y una soga, trepó al árbol y ya en lo alto comenzó a pelar el tubérculo. La idea era comerse la única y última batata que le quedaba, y luego despedirse del mundo amarrándose la soga al cuello para suicidarse.

Durante el proceso de pelar la batata, Andresito escuchó que mientras él tiraba las cáscaras hacia el suelo, una persona que estaba debajo de la mata no dejaba caer a tierra los desperdicios, ya que en gestos desesperados los atrapaba en el aire, comiéndoselos exasperadamente.

La inusitada situación puso a meditar a Andresito, quien en un gesto de razonamiento lógico expresó:

-«¿Por qué me tengo que ahorcar?. Que se mate ese que está peor que yo, él no tiene ni siquiera una batatica y no se quiere matar ¿Por qué debo hacerlo yo?».

ere.prensa@gmail.com

(El autor es periodista residente en Santo Domingo, República Dominicana).

Etiquetas: EseQueSe mate
Entrada anterior

Turismo de aviación privada se reactiva con arribo de aviones desde EEUU

Siguiente entrada

Gobernadora anuncia que la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados logra regresar al mercado de bonos

Redacción

Redacción

Relacionado...Entradas

Mi carro Frankenstein Por Edwin DeLaCruz Hay experiencias que, aunque en su momento duelen, terminan convirtiéndose en las mejores lecciones de vida. La mía tuvo como protagonista un automóvil al que, con una mezcla de humor y resignación, bauticé como **mi carro Frankenstein**. Lo llamaba así porque parecía ensamblado con piezas de diferentes vehículos. No era precisamente un automóvil que despertara admiración. Sin embargo, llegó a mis manos en el momento en que más lo necesitaba. Después de la ruptura de mi primer matrimonio perdí mucho más que una relación. También perdí estabilidad económica, el vehículo que utilizaba para trabajar como vendedor y, poco tiempo después, el empleo. De un día para otro tuve que comenzar prácticamente desde cero. Fue entonces cuando mi hermano mayor me ofreció un automóvil viejo que tenía en Santiago. Lo acepté sin pensarlo. No era el carro de mis sueños, pero sí el que me permitiría salir nuevamente a buscar oportunidades. Con ese vehículo recorrí calles, asistí a entrevistas de trabajo y visité empresas con la esperanza de encontrar una nueva oportunidad. Nunca olvidaré una de esas entrevistas. Todo marchaba bien hasta que el entrevistador me preguntó qué vehículo conducía. Al responder con sinceridad, su actitud cambió por completo. Sin preguntar por mi historia ni interesarse por las circunstancias que me habían llevado hasta allí, decidió que aquel automóvil hablaba más de mí que mi experiencia, mi preparación y mis deseos de trabajar. Salí de aquella oficina con una profunda sensación de frustración. Comprendí que muchas personas juzgan la vida de los demás por lo que ven en un instante, sin detenerse a conocer el camino recorrido para llegar hasta ese momento. Tiempo después, un amigo me hizo otro comentario que también me marcó. Al verme en aquel vehículo, me dijo que no entendía cómo podía soportar andar en un carro así después de haber tenido uno mucho mejor. Tal vez no quiso herirme, pero sus palabras confirmaron que vivimos en una sociedad que suele valorar más las apariencias que las circunstancias. Afortunadamente, decidí no quedarme atrapado en esas opiniones. Continué buscando oportunidades, conseguí empleo, volví a ahorrar y, con el paso del tiempo, pude cambiar aquel viejo automóvil por otros en mejores condiciones. Hoy, cuando recuerdo mi carro Frankenstein, ya no siento vergüenza. Siento gratitud. Aquel vehículo, que muchos habrían despreciado, fue el puente que me permitió reconstruir mi vida. Me enseñó que ninguna crisis es permanente y que el verdadero valor de una persona no puede medirse por el automóvil que conduce, la ropa que viste o los bienes que posee. Desde entonces procuro no juzgar a nadie por las apariencias. Detrás de cada rostro, de cada vehículo y de cada realidad hay una historia que desconocemos. Hay batallas silenciosas, pérdidas que no se cuentan y esfuerzos que no siempre son visibles. Todos podemos atravesar momentos difíciles. Lo importante no es el lugar desde donde comenzamos de nuevo, sino la determinación de seguir avanzando. Mi carro Frankenstein nunca fue un símbolo de derrota. Fue el recordatorio de que, aun cuando la vida parece desarmarse en mil pedazos, siempre existe la posibilidad de reconstruirla y volver a ponerse en marcha. edwindelacruzr@gmail.com (El autor es periodista y abogado residente en Santo Domingo).

14 de julio de 2026
¿Quién asesinó a Paula?

Los terremotos más asesinos

14 de julio de 2026
Nicolás Maduro desinstaló WhatsApp: ¿Por qué no hacemos lo mismo?

15,000 becas: 15,000 vidas que pueden cambiar

14 de julio de 2026
Cuando el dinero no sirve para nada

No existe tiempo perdido

14 de julio de 2026

El referéndum: una institución en espera de su materialización democrática

12 de julio de 2026
Siguiente entrada

Gobernadora anuncia que la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados logra regresar al mercado de bonos

Comentarios sobre post

Publicidad
Publicidad

(+) VISTAS

Seguro Social llama a líderes comunitarios a conectarlos con personas vulnerables

25 de marzo de 2021

MIU denuncia robo del busto de Plaza Ho Chi Minh en Santo Domingo Este 

16 de julio de 2020

Instituciones reconocen trayectoria del periodista Alberto Quezada

20 de marzo de 2023
Campusano y Rojas Jr. lideran triunfo del Licey sobre Toros

Campusano y Rojas Jr. lideran triunfo del Licey sobre Toros

24 de noviembre de 2025

Se inicia la venta de boletas para el concierto de Luis Miguel en Santo Domingo

17 de octubre de 2023
Publicidad
Precision

Con la información precisa

Copyright © 2013 - 2023 Precisión - Con la información precisa. Todos los derechos reservados. By HPMediaPlus

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
  • Económicas
  • Deportes
  • Revista
  • Opiniones

Copyright © 2013 - 2023 Precisión - Con la información precisa. Todos los derechos reservados. By HPMediaPlus