martes, julio 14, 2026
Sin resultados
Ver todos los resultados
Precision
Advertisement
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
    • Puerto Rico
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
    • Salud
    • Tecnología
  • Económicas
  • Deportes
    • Atletismo
    • Básquetbol
    • Béisbol
    • Boxeo
    • Fútbol
    • Otros
  • Revista
    • Cultura
    • Espectáculos
  • Opiniones
Precision
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
    • Puerto Rico
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
    • Salud
    • Tecnología
  • Económicas
  • Deportes
    • Atletismo
    • Básquetbol
    • Béisbol
    • Boxeo
    • Fútbol
    • Otros
  • Revista
    • Cultura
    • Espectáculos
  • Opiniones
Sin resultados
Ver todos los resultados
Precision
Sin resultados
Ver todos los resultados
Portada Opiniones

¿Qué haremos con el 4 por ciento del PIB al Ministerio de Educación?

Redacción por Redacción
27 de septiembre de 2022
en Opiniones
Tiempo de lectura: 3 minutos de lectura
FacebookTwitterWhatsappTelegram

Por Ramón López Ynoa

En el 2013, en una acción sin precedentes, el gobierno dominicano tomó la decisión de asignarle al Ministerio de Educación el 4% del Producto Interno Bruto previsto por las leyes y por el que los dominicanos habían librado un largo y tortuoso proceso de lucha en pro de conseguirlo.

Se pensó, con sobrada razón, que en lo adelante el país se colocaría en un mejor nivel comparativo de excelencia educativa respecto a otros países, pero, cerca de diez años más tarde los resultados no han sido los esperados. Los niveles de aprendizaje que exhiben los estudiantes en 2022 es, más o menos, el mismo que en 2012, un año antes de aplicarlo.

El derecho a la educación es constitucional y no obstante tener los recursos financieros suficientes, el dominicano no ha logrado beneficiarse plenamente de este derecho.

A excepción de la política estatal desarrollada en el período 2013-2016 de llevar la asequibilidad educativa a su techo reduciendo casi a cero el déficit de aulas, hoy pareciera que retrocedemos décadas pues el ministro de Educación acaba de instruir a sus directores regionales y distritales para que alquilen locales para atender la demanda de cupos en los centros públicos.

El actual gobierno, que ya rebasa la mediana edad de su caducidad cuatrienal, no ha podido fortalecer ese derecho constitucional y, por el contrario, le asesta al pueblo la inesperada propuesta de rebajarle el cuatro por ciento del PIB que con tanto ahínco buscó en las calles.

El gobierno se encuentra entre la imposibilidad constitucional de rebajar, o de mover a otras carteras, recursos del 4.0%, y la ineficiencia de sus funcionarios que han colocado al ministerio en una condición de incapacidad ejecutoria de su asignación presupuestaria. No hayan qué hacer con el 4.0% del PBI a la educación y los economistas opinan que es demasiado dinero para un ministerio que no ha sabido utilizarlo.

El paso de Roberto Fulcar por el Ministerio de Educación de la República Dominicana con su llamado modelo «Educación para Vivir Mejor» fue frustrante pues dedicó su tiempo en levantar una plataforma para su proyecto político y de ahí los yerros que cometió.

Y es que, salvo honrosas excepciones, debido a la holgura financiera que da el 4.0% los ministros llegan con sus propios proyectos, muchas veces ajenos a su designación, produciendo una fisura que atenta en contra de una visión educativa a largo plazo que oriente la búsqueda de respuestas definitivas a las deficiencias educativas de la nación.

Para este año se le asignó al MINERD un poco más de RD$231,000 millones, lo que representó un 20.9% del gasto total consolidado del Estado dominicano, y para el mes de julio, la ejecución presupuestaria fue de un 50.2%, relativamente baja si se toma en consideración que el período escolar terminó y se realizaron las inversiones necesarias (Ciriaco Cruz, 2022).

La realidad es que con un holgado presupuesto, el cual crece cada año a medida que crece el PIB, tenemos a 2,5 millones de estudiantes con falta de aulas, butacas, carencia de personal docente nombrado, insuficiente personal administrativo, material didáctico, centros educativos sin recursos para operar, bajos niveles competitivos en término de aprendizaje y la ausencia de una educación de calidad.

El gobierno dice necesitar en otros ministerios los fondos no ejecutados en Educación, y sin embargo, tenemos un sistema educativo que «se mantiene en un vaivén, un poco hacia adelante y un poco hacia atrás» con evidencias de muchas carencias. Es fácil advertir que la asignación del 4% del PIB a Educación no ha sido la panacea a sus debilidades, ¿Qué haremos, pues, con el 4%? les pregunto.

(El autor es catedrático de la UASD y exdirector regional de Educación en Barahona).

Etiquetas: 4educaciónPIB
Entrada anterior

Daños dejados por el paso del huracán Fiona superan los RD$ 20 mil millones

Siguiente entrada

Puerto Rico notifica siete muertes por Covid-19

Redacción

Redacción

Relacionado...Entradas

Mi carro Frankenstein Por Edwin DeLaCruz Hay experiencias que, aunque en su momento duelen, terminan convirtiéndose en las mejores lecciones de vida. La mía tuvo como protagonista un automóvil al que, con una mezcla de humor y resignación, bauticé como **mi carro Frankenstein**. Lo llamaba así porque parecía ensamblado con piezas de diferentes vehículos. No era precisamente un automóvil que despertara admiración. Sin embargo, llegó a mis manos en el momento en que más lo necesitaba. Después de la ruptura de mi primer matrimonio perdí mucho más que una relación. También perdí estabilidad económica, el vehículo que utilizaba para trabajar como vendedor y, poco tiempo después, el empleo. De un día para otro tuve que comenzar prácticamente desde cero. Fue entonces cuando mi hermano mayor me ofreció un automóvil viejo que tenía en Santiago. Lo acepté sin pensarlo. No era el carro de mis sueños, pero sí el que me permitiría salir nuevamente a buscar oportunidades. Con ese vehículo recorrí calles, asistí a entrevistas de trabajo y visité empresas con la esperanza de encontrar una nueva oportunidad. Nunca olvidaré una de esas entrevistas. Todo marchaba bien hasta que el entrevistador me preguntó qué vehículo conducía. Al responder con sinceridad, su actitud cambió por completo. Sin preguntar por mi historia ni interesarse por las circunstancias que me habían llevado hasta allí, decidió que aquel automóvil hablaba más de mí que mi experiencia, mi preparación y mis deseos de trabajar. Salí de aquella oficina con una profunda sensación de frustración. Comprendí que muchas personas juzgan la vida de los demás por lo que ven en un instante, sin detenerse a conocer el camino recorrido para llegar hasta ese momento. Tiempo después, un amigo me hizo otro comentario que también me marcó. Al verme en aquel vehículo, me dijo que no entendía cómo podía soportar andar en un carro así después de haber tenido uno mucho mejor. Tal vez no quiso herirme, pero sus palabras confirmaron que vivimos en una sociedad que suele valorar más las apariencias que las circunstancias. Afortunadamente, decidí no quedarme atrapado en esas opiniones. Continué buscando oportunidades, conseguí empleo, volví a ahorrar y, con el paso del tiempo, pude cambiar aquel viejo automóvil por otros en mejores condiciones. Hoy, cuando recuerdo mi carro Frankenstein, ya no siento vergüenza. Siento gratitud. Aquel vehículo, que muchos habrían despreciado, fue el puente que me permitió reconstruir mi vida. Me enseñó que ninguna crisis es permanente y que el verdadero valor de una persona no puede medirse por el automóvil que conduce, la ropa que viste o los bienes que posee. Desde entonces procuro no juzgar a nadie por las apariencias. Detrás de cada rostro, de cada vehículo y de cada realidad hay una historia que desconocemos. Hay batallas silenciosas, pérdidas que no se cuentan y esfuerzos que no siempre son visibles. Todos podemos atravesar momentos difíciles. Lo importante no es el lugar desde donde comenzamos de nuevo, sino la determinación de seguir avanzando. Mi carro Frankenstein nunca fue un símbolo de derrota. Fue el recordatorio de que, aun cuando la vida parece desarmarse en mil pedazos, siempre existe la posibilidad de reconstruirla y volver a ponerse en marcha. edwindelacruzr@gmail.com (El autor es periodista y abogado residente en Santo Domingo).

14 de julio de 2026
¿Quién asesinó a Paula?

Los terremotos más asesinos

14 de julio de 2026
Nicolás Maduro desinstaló WhatsApp: ¿Por qué no hacemos lo mismo?

15,000 becas: 15,000 vidas que pueden cambiar

14 de julio de 2026
Cuando el dinero no sirve para nada

No existe tiempo perdido

14 de julio de 2026

El referéndum: una institución en espera de su materialización democrática

12 de julio de 2026
Siguiente entrada

Puerto Rico notifica siete muertes por Covid-19

Comentarios sobre post

Publicidad
Publicidad

(+) VISTAS

Rusia denuncia desarrollo de armas biológicas en Ucrania con respaldo de EE.UU.

6 de marzo de 2022
La Policía se incauta de 28 armas de fuego en Santiago

La policía abate supuesto delincuente en Villa Mella

1 de octubre de 2024

ONU precisa garantías como cobertura universal de salud en Día de Derechos Humanos

10 de diciembre de 2020
Más de sesenta heridos por un ataque con dron en el norte de Israel

Más de sesenta heridos por un ataque con dron en el norte de Israel

13 de octubre de 2024

La Policía confirma muerte de acusado de triple homicidio en Elías Piña

1 de mayo de 2023
Publicidad
Precision

Con la información precisa

Copyright © 2013 - 2023 Precisión - Con la información precisa. Todos los derechos reservados. By HPMediaPlus

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
  • Económicas
  • Deportes
  • Revista
  • Opiniones

Copyright © 2013 - 2023 Precisión - Con la información precisa. Todos los derechos reservados. By HPMediaPlus