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Portada Opiniones

Omar o Guillermo. (De la demagogia a la decencia)

Máximo Caminero por Máximo Caminero
29 de abril de 2024
en Opiniones
Tiempo de lectura: 3 minutos de lectura
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Este oficio, de la política, está lleno de individuos capaces de vestirse de payaso y de hacer todo tipo de marionetas con tal de salirse con la suya.

Culto, bien portado, de hablar seguro y voz calmada. Omar, sin dudas, que ha aprendido mucho de su padre, Leonel Fernández. Pasado y desprestigiado presidente de la República.

Culto, bien portado, de hablar seguro y voz calmada, Guillermo encarna lo opuesto a todo lo que Omar, a través de su partido encarna.

Los famosos debates, que se anuncian con tanta sorna, no pasan de ser los mismos discursos con la que los candidatos andan por ahí ladrando todos los días. Y qué bueno que no se conviertan en circos romanos donde el público pide ver «sangre».

«Caerse a vejiga» como decimos los dominicanos, no sería muy «decente» en un país que se proyecta hacia las alturas. Vamos adelante cada día y debemos reconocer, a pesar de tantos ladrones políticos, que todos los que han gobernado han tenido aciertos y «alguna» cuota de mérito ante ese desarrollo.

¿Qué deberíamos estar tres veces más adelante de donde estamos?. Eso también lo creo y también de que la culpa de que no sea así es precisamente por haber caído en las garras de los demagogos.

¿Qué es un demagogo?. Aunque hay diversas versiones, la que más se le ajusta es la de «manipulador» de emociones y prejuicios. Un demagogo, a través de su fluido verbo, enamora y persuade.

Los políticos saben lo importante de esta cualidad, así que se esmeran por adquirir dicho «talento». La lectura es uno de los requisitos para «lucir» ilustrado, especialmente en temas bíblicos, ya que «la plebe» es creyente, por lo regular…

Omar sabe esto y cada vez que se le presenta la oportunidad, lanza uno que otro versículo, con esto se granjea «el favor» de católicos y cristianos, pero cuidado, de falsos profetas estamos llenos.

Guillermo, por su parte, conoce muy bien de estos demagogos y mantiene un discurso claro y directo. No se anda con filosofía y si está enfocado en los males que hemos tenido.

Omar se equivoca, si piensa que el pueblo es bobo, el sí parece serlo, ya que «defender» lo indefendible, lo anula de palabras y versículos bonitos. Uno debe ser consecuente de palabras y actos y el estar, donde está, no va en sensatez con lo que promueve.

Guillermo ha entendido que, si quiere hacer algo por su país, lo debe de hacer desde adentro y no aferrado a un proyecto que en un país, donde la consciencia anda de vacaciones, no funciona ser objetivo.

Si se quiere realizar un bienestar, se puede hacer desde cualquier posición. Un granito de arena suele crear toda una playa.

En el último debate, ambos candidatos lucieron bien, solo que tenemos que leer entre líneas y preguntarnos. ¿De dónde viene cada cual?.

El futuro de Omar está atado a un pasado oscuro que defiende, debe deshacerse de él y volar solo, solo así tendrá un futuro «más creíble». La inteligencia, si no está acompañada de sensatez, se nubla.

Mientras el resuelve «su dilema», yo me aferro a Guillermo, no solo porque lo conozco, o sea miembro de su partido, ya que también estuve con su padre, sino porque, aprendí a conocer a un demagogo y desde entonces, suelo estar del lado de los hombres libres y valientes.

Aquellos que dentro de tanta barbaridad y lodo, suelen salen limpios ante los desatinos humanos. ¡Salud! Mínimo Demagero.

massmaximo@hotmail.com

(El autor es artista plástico dominicano residente en West Palm Beach, EEUU).

Etiquetas: Omar o Guillermo. (De la demagogia a la decencia)
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