martes, julio 14, 2026
Sin resultados
Ver todos los resultados
Precision
Advertisement
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
    • Puerto Rico
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
    • Salud
    • Tecnología
  • Económicas
  • Deportes
    • Atletismo
    • Básquetbol
    • Béisbol
    • Boxeo
    • Fútbol
    • Otros
  • Revista
    • Cultura
    • Espectáculos
  • Opiniones
Precision
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
    • Puerto Rico
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
    • Salud
    • Tecnología
  • Económicas
  • Deportes
    • Atletismo
    • Básquetbol
    • Béisbol
    • Boxeo
    • Fútbol
    • Otros
  • Revista
    • Cultura
    • Espectáculos
  • Opiniones
Sin resultados
Ver todos los resultados
Precision
Sin resultados
Ver todos los resultados
Portada Opiniones

No hay dudas, nos azota el «mosqueo»: Hay una crisis de confianza en República Dominicana

Redacción por Redacción
20 de octubre de 2022
en Opiniones
Tiempo de lectura: 7 minutos de lectura
FacebookTwitterWhatsappTelegram

Por Emiliano Reyes Espejo

///La persistencia de la desconfianza preocupa en los países de América Latina y el Caribe. Combatir este flagelo y restaurar la confianza resulta un aspecto fundamental, crucial para la cohesión social y el crecimiento económico de República Dominicana///

Creí que el «mosqueo» era solo cosa de los dominicanos. Pero no. Vaya sorpresa, este «reconcomio» no es ajeno a América Latina ni al Caribe, es algo universal. ¡Increíble!.

Nos referimos al fenómeno de la desconfianza. Ese rebenque es algo inherente del dominicano, pero se ha afianzado después de la pandemia del COVID-19.

Al parecer navegamos en un mar de desconfianza.

Estas situaciones se reflejan con fuerza en estudios realizados en la región o en las olas de la Encuesta Mundial de Valores que realiza el Banco Mundial y que sirven de base a un informe que al respecto hizo público el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

«La confianza es la creencia de que las otras personas no actuarán de manera oportunista. Implica fe en los demás: en su honestidad, confiabilidad y buena voluntad», explica el informe del BID. En ese sentido, establece que «las personas confiables hacen promesas que pueden cumplir y las cumplen, y respetan las normas sociales».

Sin confianza surge el temor

«Sin confianza, las personas viven atemorizadas, no viven en libertad. Se centran en las oportunidades de hoy en lugar de innovar para ampliar las oportunidades del mañana».

Esboza que América Latina y el Caribe cuentan con oportunidades para aumentar la confianza. «Según datos de la Encuesta Integrada de Valores, la confianza interpersonal es más baja en la región que en el resto del mundo».

Sostiene que actualmente, «solo una de cada diez personas de la región considera que se puede confiar en los demás (en comparación con una de cada cinco personas hace solo cuatro décadas)».

«La confianza en el gobierno –subrayan los editores de este informe del BID- también es más baja que en otros lugares», en razón de que, «menos de una de cada tres personas» confía en los gobiernos.

Combatir la desconfianza

Combatir la desconfianza y restaurar la confianza resulta un aspecto fundamental, crucial para la cohesión social y el crecimiento económico de República Dominicana, así como en los demás países de América Latina y el Caribe.

Estamos frente a un problema que es objeto de estudios a escala universal y que en el caso particular de nuestro país, se parece a un cáncer que, de no enfrentarse a tiempo y a fondo, podría hacer metátesis que terminaría afectando a todos los rincones de la nación.

En el informe sobre la «Confianza: La clave de la cohesión social y el crecimiento en América Latina y el Caribe», los autores Phillip Keefer y Carlos Scartascini analizan, además, las medidas y las determinantes de la confianza, la confianza y la economía, confianza, civismo y construcción de buenas políticas públicas y confianza y efectividad de las políticas públicas.

También, la relación entre confianza y transformación digital, las instituciones: alivio para la desconfianza, la organización, la ciudadanía y el contrato social, el poder de la información y navegando en un mar de desconfianza.

Desconfían de políticos

En este sentido, es perceptible que los dominicanos desconfiamos de todo y de todos. Por ejemplo, es común que la mayoría de los ciudadanos desconfíen de los políticos. Nos han mentido tanto que ya uno no sabe cuándo dicen la verdad o cuando nos cortejan blandiendo en su mano una mentira piadosa.

Tampoco se cree en los técnicos, especialmente en los mecánicos. Cuando te ve expuesto a reparar un vehículo, piensa mil veces cómo es que será estafado de alguna manera por éste.

Los servicios y consultas médicas, los seguros de salud y seguros de vehículos también son objetos de desconfianza.

Y qué decir de los despachos en las estaciones de gasolina, de los dealers, de los importadores de vehículos, de los supermercados y los colmados, etc. En cualquier transacción que usted realice, brota un pálpito y en el interior nos surge una pregunta ¿cómo es que me van a engañar? ¿De qué lado viene el tablazo?

El sector de bienes raíces, desde las compañías dedicadas a estos fines, los ingenieros, arquitectos, maestros constructores, plomeros, soldadores, ingenieros eléctricos, electricistas, los vendedores de materiales, los choferes que transportan los materiales de construcción y hasta las mismas ferreterías están al acecho para «darte en la madre», según razonan las personas.

Una forma de engaño que se usa en el sector inmobiliario está en los contratos mostrencos.

No se cree tampoco en entidades bancarias y financieras. Con cierta frecuencia escuchamos a ciudadanos expresar que en tal o cual banco o entidad financiera lo engañaron.

¿Quién cree fielmente en los abogados? Ya no confiamos en los amigos. A veces ni en los familiares.

Tenemos la sensación de que estamos cercados por todos los flancos por prácticas pocos confiables.

La desconfianza lo permea todo

La situación de desconfianza casi lo permea todo. Ha dado lugar a que, tomando como ejemplo el caso hipotético de una vivienda que un ciudadano podría adquirir en dos o tres millones dispara su precio a cinco, seis y hasta más millones de pesos, en razón de que en esa cadena cada quién trata de ganar lo más que pueda.

Esta lamentable realidad, aunque con diferentes matices, se manifiesta no solo entre nosotros sino que tiene una dimensión que se pone de relieve a nivel universal. Parece que atravesamos una crisis mundial de confianza o más bien una crisis de los valores.

Sobre el tema el BID publicó este interesante estudio que analiza el fenómeno de la CONFIANZA desde distintos ángulos y desde diferentes países. En el mismo se hace puntual referencia a investigaciones realizadas en naciones de América Latina y el Caribe, y como es obvio, en la República Dominicana.

Se trata del informe «Confianza: La clave de la cohesión social y el crecimiento en América Latina y el Caribe» que editaron Phillip Keefer y Carlos Scartascini. En el mismo se recogen y analizan resultados de una de las olas de la Encuesta Mundial de Valores que ya va, si mal no recuerdo, por su sexta o séptima edición.

«América Latina y el Caribe necesitan reconstruir la confianza entre ciudadanos, hacia los gobiernos y en las empresas. Nuestro nuevo informe insignia describe las grandes oportunidades para nuestras economías a medida que se restablece la confianza», precisa la publicación.

¿Por qué nuestras economías necesitan construir más confianza?, se pregunta y afirma: «La confianza aumenta la transparencia dentro de los gobiernos y ayuda a construir democracias y economías más fuertes».

Apunta que «generar confianza no es sólo trabajo de líderes políticos. Las empresas y la sociedad civil también tienen un papel importante que desempeñar».

Aterrizaje de la investigación

En estos estudios se realizaron experimentos que consistieron en dejar billeteras en calles de diferentes ciudades, a los fines de medir la cantidad de ciudadanos que devolvía las mismas a sus propietarios.

«Cuando se inquiere si sería justificable quedarse con un dinero encontrado en la calle por azar, la diferencia con otras regiones se acerca al 35%. Es decir, los encuestados de los países de la OCDE tienen un 35% menos de probabilidades en comparación con los países de América Latina y el Caribe de pensar que es justificable quedarse con el dinero de otra persona».

«Todas las billeteras tenían información de identificación, suficiente para contactar a su propietario», –según se explicó.

Refiere que en promedio, en América Latina y el Caribe se devolvieron la mitad de las billeteras que en los países de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) que la integran 34 países miembros, específicamente Australia, Estados Unidos, Reino Unido, Austria, Bélgica, Canadá, Chile, República Checa, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Francia, Alemania y Grecia, entre otros.

En estos experimentos que se implementaron en 355 ciudades de 40 países se analizó la relación entre confianza y capital cívico, la honestidad cívica, la confianza y el civismo, entre otros valores.

Confianza y civismo

Explican que «la confianza y el civismo son igualmente clave para el éxito en la implementación de políticas públicas». Igualmente que «la cooperación ciudadana es esencial para el éxito de un amplio espectro de políticas, desde la recaudación tributaria y el orden público hasta el control de las enfermedades infecciosas y la conservación ambiental».

Los autores del informe destacan la importancia del civismo, la confianza y la cooperación ciudadana en diferentes ámbitos de políticas, como la vigilancia policial, los impuestos, la inclusión financiera, la salud, las políticas ambientales y la lucha contra la pandemia de COVID-19.

Precisaron que «la eficiencia del gobierno y la facilidad con la cual pueden comunicarse los ciudadanos y el gobierno también dependen de la confianza. Las herramientas de gobernanza digital ofrecen enormes promesas en ambas dimensiones. Internet y su cultura, sus procesos, sus modelos empresariales y sus tecnologías están cambiando la sociedad y las demandas sociales hacia el gobierno, pero también ofrecen oportunidades revolucionarias».

Concretamente, en estas investigaciones se proponen responder a las siguientes preguntas: ¿es la baja confianza un impedimento o un estímulo para la adopción de servicios digitales (o es ambos, de maneras diferentes)?.

«Si la baja confianza constituye un impedimento en ese sentido, ¿cómo se puede remediar esto? El vínculo con el crecimiento inclusivo, la desconfianza y los vínculos débiles de ciudadanía intensifican los desafíos crónicos urgentes de bajo crecimiento y alta desigualdad».

Desconfianza y COVID-19

Se narra entonces que «la pandemia de 2020 conmocionó a un mundo ya sacudido por la desconfianza y la polarización social. Indican que se perdieron vidas y empleos a pesar de los enormes esfuerzos de los gobiernos para contener la COVID-19 y apoyar a las familias y las empresas.

«Ante la magnitud del shock y el sufrimiento que ha desatado en América Latina y el Caribe, el compromiso del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para mejorar las vidas en la región nunca ha sido tan grande», resalta el estudio.

Ante estos señalamientos, urge que el Estado dominicano realice campañas intensivas para no solo derrotar la desconfianza entre los dominicanos, sino también recuperar la confianza y convertirla en eje del crecimiento y el desarrollo socio-económico del país.

¡Dios nos escuche porque lo de la desconfianza es grave!

ere.prensa@gmail.com

(El autor es periodista residente en Santo Domingo, República Dominicana).

Etiquetas: Crisis de confianzaRepública Dominicana
Entrada anterior

Departamento de Salud reporta nueve muertes por el Covid-19

Siguiente entrada

Liz Truss renuncia tras 44 días en el cargo

Redacción

Redacción

Relacionado...Entradas

Mi carro Frankenstein Por Edwin DeLaCruz Hay experiencias que, aunque en su momento duelen, terminan convirtiéndose en las mejores lecciones de vida. La mía tuvo como protagonista un automóvil al que, con una mezcla de humor y resignación, bauticé como **mi carro Frankenstein**. Lo llamaba así porque parecía ensamblado con piezas de diferentes vehículos. No era precisamente un automóvil que despertara admiración. Sin embargo, llegó a mis manos en el momento en que más lo necesitaba. Después de la ruptura de mi primer matrimonio perdí mucho más que una relación. También perdí estabilidad económica, el vehículo que utilizaba para trabajar como vendedor y, poco tiempo después, el empleo. De un día para otro tuve que comenzar prácticamente desde cero. Fue entonces cuando mi hermano mayor me ofreció un automóvil viejo que tenía en Santiago. Lo acepté sin pensarlo. No era el carro de mis sueños, pero sí el que me permitiría salir nuevamente a buscar oportunidades. Con ese vehículo recorrí calles, asistí a entrevistas de trabajo y visité empresas con la esperanza de encontrar una nueva oportunidad. Nunca olvidaré una de esas entrevistas. Todo marchaba bien hasta que el entrevistador me preguntó qué vehículo conducía. Al responder con sinceridad, su actitud cambió por completo. Sin preguntar por mi historia ni interesarse por las circunstancias que me habían llevado hasta allí, decidió que aquel automóvil hablaba más de mí que mi experiencia, mi preparación y mis deseos de trabajar. Salí de aquella oficina con una profunda sensación de frustración. Comprendí que muchas personas juzgan la vida de los demás por lo que ven en un instante, sin detenerse a conocer el camino recorrido para llegar hasta ese momento. Tiempo después, un amigo me hizo otro comentario que también me marcó. Al verme en aquel vehículo, me dijo que no entendía cómo podía soportar andar en un carro así después de haber tenido uno mucho mejor. Tal vez no quiso herirme, pero sus palabras confirmaron que vivimos en una sociedad que suele valorar más las apariencias que las circunstancias. Afortunadamente, decidí no quedarme atrapado en esas opiniones. Continué buscando oportunidades, conseguí empleo, volví a ahorrar y, con el paso del tiempo, pude cambiar aquel viejo automóvil por otros en mejores condiciones. Hoy, cuando recuerdo mi carro Frankenstein, ya no siento vergüenza. Siento gratitud. Aquel vehículo, que muchos habrían despreciado, fue el puente que me permitió reconstruir mi vida. Me enseñó que ninguna crisis es permanente y que el verdadero valor de una persona no puede medirse por el automóvil que conduce, la ropa que viste o los bienes que posee. Desde entonces procuro no juzgar a nadie por las apariencias. Detrás de cada rostro, de cada vehículo y de cada realidad hay una historia que desconocemos. Hay batallas silenciosas, pérdidas que no se cuentan y esfuerzos que no siempre son visibles. Todos podemos atravesar momentos difíciles. Lo importante no es el lugar desde donde comenzamos de nuevo, sino la determinación de seguir avanzando. Mi carro Frankenstein nunca fue un símbolo de derrota. Fue el recordatorio de que, aun cuando la vida parece desarmarse en mil pedazos, siempre existe la posibilidad de reconstruirla y volver a ponerse en marcha. edwindelacruzr@gmail.com (El autor es periodista y abogado residente en Santo Domingo).

14 de julio de 2026
¿Quién asesinó a Paula?

Los terremotos más asesinos

14 de julio de 2026
Nicolás Maduro desinstaló WhatsApp: ¿Por qué no hacemos lo mismo?

15,000 becas: 15,000 vidas que pueden cambiar

14 de julio de 2026
Cuando el dinero no sirve para nada

No existe tiempo perdido

14 de julio de 2026

El referéndum: una institución en espera de su materialización democrática

12 de julio de 2026
Siguiente entrada

Liz Truss renuncia tras 44 días en el cargo

Comentarios sobre post

Publicidad
Publicidad

(+) VISTAS

Gobernador decreta tres días de duelo por muerte de tres policías, avanza investigación

12 de enero de 2021

Condenado a 20 años de prisión por abusar sexualmente de una nieta

20 de octubre de 2021
Ryan Castro lanza álbum «El Cantante Del Ghetto» y video con Arcángel «Pueblo de Medallo»

Ryan Castro lanza álbum «El Cantante Del Ghetto» y video con Arcángel «Pueblo de Medallo»

11 de mayo de 2024

Anabell Alberto celebra 14 años Transitando en la radio

19 de febrero de 2021

República Dominicana registra 543 nuevos casos de Covid-19

9 de junio de 2022
Publicidad
Precision

Con la información precisa

Copyright © 2013 - 2023 Precisión - Con la información precisa. Todos los derechos reservados. By HPMediaPlus

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
  • Económicas
  • Deportes
  • Revista
  • Opiniones

Copyright © 2013 - 2023 Precisión - Con la información precisa. Todos los derechos reservados. By HPMediaPlus