Lo primero es que el tiempo es como una escalera en la que uno va subiendo y, a medida que avanza, nos vamos haciendo lentos.
No alcanzamos nunca a llegar a la cima, ya que esta es infinita y siempre dejará «un capítulo» abierto, sin recorrer.
Cada paso que damos nos lleva a una nueva situación. Muchas veces nos quejamos y anhelamos que pasen rápido todos esos inconvenientes que nos arropan, pero olvidamos que son estos quienes nos ayudan a subir «más fácil» hacia los destellos futuros.
La experiencia es algo fundamental en nosotros, y esta solo se alcanza… con el tiempo.
Incluso llegamos a añorar ese tiempo pasado, así haya sido doloroso, porque cada instante tiene un aliento cargado de aromas y sudores únicos e irrepetibles.
Nos quejamos por el tiempo que estuvimos con alguien y todo terminó: «¡Perdí mi tiempo!», solemos decir. Pero no existe el tiempo perdido, ya que el eslabón de la escalera no se coloca por azar o «coincidencia».
Pasamos lo que teníamos que pasar, y de nada vale quejarse o arrepentirse, así nunca lleguemos a entender los «porqués». Si tuviésemos la habilidad de mirar el futuro, posiblemente nos pararíamos en algún trecho de la escalera…
Y es que, a pesar de lo bueno que viene, también llegará lo malo, incluyendo el final del trayecto: la total desaparición de cada uno de nosotros. No es nada nuevo; lo sabemos, pero no lo creemos.
Si pudiera volver atrás cuantas veces quisiera, aunque solo fuera por instantes para «experimentar» lo vivido, estoy seguro de que la mayoría de nosotros bajaría los escalones de vez en cuando.
Esto solo nos confirma que el tiempo nunca se ha perdido; más bien, nos ha dado una riqueza que de otra manera no alcanzaríamos a ver.
La vida se trata de muchas cosas y de todas; me atrevería a decir que experimentar lo que no elegimos es un regalo que «necesitábamos» sentir, para «jodernos» o crecer.
Estamos en esta inexplicable ecuación universal que, sin lugar a dudas, parece un caos que terminará lanzándonos desde el último escalón con un nuevo rostro y una «distinta» conciencia. ¡Salud!. Mínimo Perdidero.
massmaximo@hotmail.com
(El autor es artista plástico dominicano residente en West Palm Beach, EEUU).





