martes, julio 14, 2026
Sin resultados
Ver todos los resultados
Precision
Advertisement
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
    • Puerto Rico
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
    • Salud
    • Tecnología
  • Económicas
  • Deportes
    • Atletismo
    • Básquetbol
    • Béisbol
    • Boxeo
    • Fútbol
    • Otros
  • Revista
    • Cultura
    • Espectáculos
  • Opiniones
Precision
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
    • Puerto Rico
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
    • Salud
    • Tecnología
  • Económicas
  • Deportes
    • Atletismo
    • Básquetbol
    • Béisbol
    • Boxeo
    • Fútbol
    • Otros
  • Revista
    • Cultura
    • Espectáculos
  • Opiniones
Sin resultados
Ver todos los resultados
Precision
Sin resultados
Ver todos los resultados
Portada Opiniones

Necesidades insatisfechas engendran violencia e involución en la sociedad

Emilia Santos Frias por Emilia Santos Frias
20 de septiembre de 2021
en Opiniones
Tiempo de lectura: 3 minutos de lectura
FacebookTwitterWhatsappTelegram

Nuestro refranero popular, rico en costumbrismo y grandes verdades, retrata la situación que atraviesa el pueblo dominicano en cada etapa. Hoy, no es la excepción, en su azotado tránsito de casi dos años, por la pandemia de la covid-19, que resquebrajó al mundo en todos los aspectos: social y económicamente…, dejando nefastas consecuencias, que no han sido abordadas por políticas públicas y acciones oportunas, sostenibles y sustentables, como forma de frenar el aumento de la pobreza y todas las exclusiones que ella encierra.

«Lo que está a la vista no necesita espejuelos», basta con pasar resumen a la crujía que está viviendo gran parte de la población dominicana, en torno a las necesidades básicas insatisfechas, no garantizadas, lo que significa, desprotección a derechos fundamentales, y «así no hay toro que llegue a buey».

«Para buen entendedor, pocas palabras bastan», por eso a continuación se lista algunas situaciones que están provocando involución y violencia en nuestra población: el desempleo, alto costo de los alimentos, cada vez más caros; el servicio eléctrico, deficiente y costoso tres o cuatro veces más que antes de pandemia; sin duda alguna, volvimos como hace años, a pagar apagones.

La clase media, como siempre: la salchicha del hot dog, inmóvil e impávida recibe cada vez más carga de impuestos y pagos de servicios, como el telefónico, aumentado en pleno pico de la pandemia. Vive para pagar servicios, y trabajar hasta la enfermedad, para tratar de vivir con decoro. Pero, aún, la situación de la población vulnerable es escalofriante. «Al que no quiere caldo, tres tazas».

Las enfermedades de alto costo y complejidad, entre ellas las mentales, cada día en aumento, fruto de la misma situación de desprotección; más hambre; carencia en el acceso a medicamentos, por el alto gasto de bolsillo, en una población que está obteniendo muy pocos recursos para subsistir, donde, gran parte de ella está carcomida en el ocio como su recreación, por falta de opción para ser productiva. A sabiendas de que «a buenos ocios, malos negocios».

Mientras, nos arropa la desesperanza por el desempleo y la responsabilidad individual que tenemos de cubrir necesidades diarias, las que ameritan recursos económicos; que no se poseen, nuestros representantes del Estado: el mayor empleador, en el caso de los funcionarios públicos, están encumbrados; embebidos en la prepotencia, arrogancia y falta de solidaridad; salpicados del resentimiento social, que les impide gestionar y accionar para todos y todas. Desde sus oficinas climatizadas, llenas de confort, más sus carruajes de reyes, repudian el olor del ciudadano de a pie, a quien mira como súbdito, no como su igual.

La Constitución dominicana es clara en su artículo 38: «El Estado se fundamenta en el respeto a la dignidad de la persona y se organiza para la protección real y efectiva de los derechos fundamentales que le son inherentes. La dignidad del ser humano es sagrada, innata e inviolable; su respeto y protección constituyen una responsabilidad esencial de los poderes públicos».

Hoy los niveles palpados de desigualdad e injusticia, son evidentes, no necesitamos el informe estadístico, «para muestra un botón». No tenemos auxilio, carecemos de acciones fuertes, perdurables y sostenibles que propicien avances económicos y sociales en nuestra población. Incluso en educación y cultura, la única vía para sanar la sociedad, cada vez más quebrantada por los antivalores, violencia e involución social.

La sociedad se contagia de desprotección, una enfermedad social que se acrecienta, y ante ella, estamos dormidos; obviando que «a grandes males, grandes remedios». Porque, los «aprendices de todo y oficiales de nada», siguen vendiéndonos falsedades, al tiempo que, la realidad nos pega sin compasión en las mejillas, cual si fuese Muhammad Alí con su jab izquierdo. No cabalgamos, pues ni siquiera hemos ensillado.

Aguardo con anhelo el resultado real del Plan Nacional de Derechos Humanos 2018-2022, pero sé que no será halagüeño. No es posible a este mal tiempo, hacerle buena cara. En este estadio de resignación, jamás apelemos a la venganza de los cobardes: el odio, recordemos que «ante cualquier dolencia, es remedio la paciencia». !Dios proveerá!

Hasta nuestro próximo encuentro.

santosemili@gmail.com

(La autora es educadora, periodista, abogada y locutora residente en Santo Domingo, República Dominicana).

Etiquetas: causasDominicanaViolencia
Entrada anterior

Propone retomar las canciones escolares en inicio del año escolar 2021-22

Siguiente entrada

Agentes de EE.UU. dan trato humillante a migrantes haitianos

Emilia Santos Frias

Emilia Santos Frias

Relacionado...Entradas

Mi carro Frankenstein Por Edwin DeLaCruz Hay experiencias que, aunque en su momento duelen, terminan convirtiéndose en las mejores lecciones de vida. La mía tuvo como protagonista un automóvil al que, con una mezcla de humor y resignación, bauticé como **mi carro Frankenstein**. Lo llamaba así porque parecía ensamblado con piezas de diferentes vehículos. No era precisamente un automóvil que despertara admiración. Sin embargo, llegó a mis manos en el momento en que más lo necesitaba. Después de la ruptura de mi primer matrimonio perdí mucho más que una relación. También perdí estabilidad económica, el vehículo que utilizaba para trabajar como vendedor y, poco tiempo después, el empleo. De un día para otro tuve que comenzar prácticamente desde cero. Fue entonces cuando mi hermano mayor me ofreció un automóvil viejo que tenía en Santiago. Lo acepté sin pensarlo. No era el carro de mis sueños, pero sí el que me permitiría salir nuevamente a buscar oportunidades. Con ese vehículo recorrí calles, asistí a entrevistas de trabajo y visité empresas con la esperanza de encontrar una nueva oportunidad. Nunca olvidaré una de esas entrevistas. Todo marchaba bien hasta que el entrevistador me preguntó qué vehículo conducía. Al responder con sinceridad, su actitud cambió por completo. Sin preguntar por mi historia ni interesarse por las circunstancias que me habían llevado hasta allí, decidió que aquel automóvil hablaba más de mí que mi experiencia, mi preparación y mis deseos de trabajar. Salí de aquella oficina con una profunda sensación de frustración. Comprendí que muchas personas juzgan la vida de los demás por lo que ven en un instante, sin detenerse a conocer el camino recorrido para llegar hasta ese momento. Tiempo después, un amigo me hizo otro comentario que también me marcó. Al verme en aquel vehículo, me dijo que no entendía cómo podía soportar andar en un carro así después de haber tenido uno mucho mejor. Tal vez no quiso herirme, pero sus palabras confirmaron que vivimos en una sociedad que suele valorar más las apariencias que las circunstancias. Afortunadamente, decidí no quedarme atrapado en esas opiniones. Continué buscando oportunidades, conseguí empleo, volví a ahorrar y, con el paso del tiempo, pude cambiar aquel viejo automóvil por otros en mejores condiciones. Hoy, cuando recuerdo mi carro Frankenstein, ya no siento vergüenza. Siento gratitud. Aquel vehículo, que muchos habrían despreciado, fue el puente que me permitió reconstruir mi vida. Me enseñó que ninguna crisis es permanente y que el verdadero valor de una persona no puede medirse por el automóvil que conduce, la ropa que viste o los bienes que posee. Desde entonces procuro no juzgar a nadie por las apariencias. Detrás de cada rostro, de cada vehículo y de cada realidad hay una historia que desconocemos. Hay batallas silenciosas, pérdidas que no se cuentan y esfuerzos que no siempre son visibles. Todos podemos atravesar momentos difíciles. Lo importante no es el lugar desde donde comenzamos de nuevo, sino la determinación de seguir avanzando. Mi carro Frankenstein nunca fue un símbolo de derrota. Fue el recordatorio de que, aun cuando la vida parece desarmarse en mil pedazos, siempre existe la posibilidad de reconstruirla y volver a ponerse en marcha. edwindelacruzr@gmail.com (El autor es periodista y abogado residente en Santo Domingo).

14 de julio de 2026
¿Quién asesinó a Paula?

Los terremotos más asesinos

14 de julio de 2026
Nicolás Maduro desinstaló WhatsApp: ¿Por qué no hacemos lo mismo?

15,000 becas: 15,000 vidas que pueden cambiar

14 de julio de 2026
Cuando el dinero no sirve para nada

No existe tiempo perdido

14 de julio de 2026

El referéndum: una institución en espera de su materialización democrática

12 de julio de 2026
Siguiente entrada

Agentes de EE.UU. dan trato humillante a migrantes haitianos

Comentarios sobre post

Publicidad
Publicidad

(+) VISTAS

Gobernadora de Puerto Rico anuncia cierre de negocios y mantiene toque de queda

16 de julio de 2020

Presidente Abinader encabeza lanzamiento de programa de aprendizaje del inglés en el sector público

16 de marzo de 2022

Departamento de Salud reporta otras 10 muertes por Covid-19

19 de agosto de 2022

Huracán Agatha se encuentra frente a costas de Oaxaca y Guerrero

29 de mayo de 2022
Chubascos aislados en la mañana y aguaceros locales con tronadas en la tarde

Chubascos aislados en la mañana y aguaceros locales con tronadas en la tarde

6 de julio de 2026
Publicidad
Precision

Con la información precisa

Copyright © 2013 - 2023 Precisión - Con la información precisa. Todos los derechos reservados. By HPMediaPlus

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
  • Económicas
  • Deportes
  • Revista
  • Opiniones

Copyright © 2013 - 2023 Precisión - Con la información precisa. Todos los derechos reservados. By HPMediaPlus