martes, julio 14, 2026
Sin resultados
Ver todos los resultados
Precision
Advertisement
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
    • Puerto Rico
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
    • Salud
    • Tecnología
  • Económicas
  • Deportes
    • Atletismo
    • Básquetbol
    • Béisbol
    • Boxeo
    • Fútbol
    • Otros
  • Revista
    • Cultura
    • Espectáculos
  • Opiniones
Precision
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
    • Puerto Rico
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
    • Salud
    • Tecnología
  • Económicas
  • Deportes
    • Atletismo
    • Básquetbol
    • Béisbol
    • Boxeo
    • Fútbol
    • Otros
  • Revista
    • Cultura
    • Espectáculos
  • Opiniones
Sin resultados
Ver todos los resultados
Precision
Sin resultados
Ver todos los resultados
Portada Opiniones

Los manipuladores de conciencia

Manuel Vólquez por Manuel Vólquez
11 de junio de 2023
en Opiniones
Tiempo de lectura: 3 minutos de lectura
FacebookTwitterWhatsappTelegram

Estoy inmerso en la intimidad de la temática relacionada con la Inteligencia Artificial (IA), un asunto que ha causado mucho interés en el mundo debido a las cosas que se pueden lograr. En el contexto de las ciencias de la computación, se la define como una disciplina y un conjunto de capacidades cognoscitivas e intelectuales expresadas por sistemas informáticos.

Se trata de una tecnología que imita la inteligencia humana para realizar tareas y mejorarse a sí mismas. Para que se entienda con más claridad, es una herramienta que coloca al ser humano en un segundo plano en cuanto a las tareas productivas e intelectuales. De ese fascinante asunto hablaré en otras entregas.

Lo cierto es que el mundo ha ido evolucionando de forma acelerada. Ahora se habla de un proceso a base de inseminación artificial, una técnica de reproducción asistida que se utiliza para facilitar el embarazo en casos de dificultades de fertilidad o para aquellos que requieren el uso de donantes de esperma.

Si bien se ha dicho que es un procedimiento médico que no implica la creación de un bebé artificial o robot, todavía existen muchos mitos frente al proceso y las tecnologías que se emplean para que el bebé sea concebido de forma natural.

A través de avances significativos, se han mejorado las técnicas de preparación del semen, la selección de espermatozoides, la monitorización de la ovulación y la transferencia embrionaria mediante el vientre prestado de las mujeres.

Sin embargo, se está pronosticando que ese procedimiento médico sirve para crear bebés robot. Algunos de los elementos que se utilizan son: incubadoras de cultivo embrionario: son como casas especiales donde se colocan los embriones en el laboratorio; sistemas de microscopía invertida: son como lentes mágicos que permiten ver los embriones muy de cerca. Los médicos pueden observar y elegir los embriones más saludables para transferir al útero de la mujer.

Además, usan centrífugas, aparatos que ayudan a separar los espermatozoides más fuertes y rápidos del resto. Esto asegura que solo los mejores espermatozoides se utilicen para la inseminación.

Se afirma que la inseminación artificial representa una técnica que ayuda a facilitar la concepción en ciertas situaciones, pero los bebés resultantes son biológicamente humanos.

Hace poco leí que en un país europeo un hombre se ufanaba de haber procreado más de 400 hijos mediante el sistema de donación de semen “In vitro”, una técnica de fecundación para realizar un determinado experimento en un tubo de ensayo, o generalmente en un ambiente controlado fuera de un organismo vivo. La proyección de ese sujeto es llegar a 500 hijos.

Si van a crear bebé robot aplicando esa técnica, entonces sí se complicarán las cosas porque de hecho ya tenemos muchos niños y adultos con comportamientos robóticos por el uso excesivo de celulares inteligentes.

Las personas actualmente se comportan como esas máquinas en las calles, centros comerciales, a bordo de los aviones, barcos, automóviles, autobuses y hasta cuando están almorzando de manera individual, en grupos o en familias. En esas circunstancias, es nula la comunicación colectiva.

Es decir, se concentran tanto con esos dispositivos al extremo de que no fijan la atención hacia el alrededor. La humanidad del futuro está en manos de la ciencia y de los cerebros manipuladores de conciencia.

mvolquez@gmail.com

(El autor es periodista residente en Santo Domingo, República Dominicana).

Etiquetas: Los manipuladores de conciencia
Entrada anterior

Inicia en Jamaica consulta para hallar solución a crisis en Haití

Siguiente entrada

Vicepresidenta visita Feria Expo Mango 2023

Manuel Vólquez

Manuel Vólquez

Relacionado...Entradas

Mi carro Frankenstein Por Edwin DeLaCruz Hay experiencias que, aunque en su momento duelen, terminan convirtiéndose en las mejores lecciones de vida. La mía tuvo como protagonista un automóvil al que, con una mezcla de humor y resignación, bauticé como **mi carro Frankenstein**. Lo llamaba así porque parecía ensamblado con piezas de diferentes vehículos. No era precisamente un automóvil que despertara admiración. Sin embargo, llegó a mis manos en el momento en que más lo necesitaba. Después de la ruptura de mi primer matrimonio perdí mucho más que una relación. También perdí estabilidad económica, el vehículo que utilizaba para trabajar como vendedor y, poco tiempo después, el empleo. De un día para otro tuve que comenzar prácticamente desde cero. Fue entonces cuando mi hermano mayor me ofreció un automóvil viejo que tenía en Santiago. Lo acepté sin pensarlo. No era el carro de mis sueños, pero sí el que me permitiría salir nuevamente a buscar oportunidades. Con ese vehículo recorrí calles, asistí a entrevistas de trabajo y visité empresas con la esperanza de encontrar una nueva oportunidad. Nunca olvidaré una de esas entrevistas. Todo marchaba bien hasta que el entrevistador me preguntó qué vehículo conducía. Al responder con sinceridad, su actitud cambió por completo. Sin preguntar por mi historia ni interesarse por las circunstancias que me habían llevado hasta allí, decidió que aquel automóvil hablaba más de mí que mi experiencia, mi preparación y mis deseos de trabajar. Salí de aquella oficina con una profunda sensación de frustración. Comprendí que muchas personas juzgan la vida de los demás por lo que ven en un instante, sin detenerse a conocer el camino recorrido para llegar hasta ese momento. Tiempo después, un amigo me hizo otro comentario que también me marcó. Al verme en aquel vehículo, me dijo que no entendía cómo podía soportar andar en un carro así después de haber tenido uno mucho mejor. Tal vez no quiso herirme, pero sus palabras confirmaron que vivimos en una sociedad que suele valorar más las apariencias que las circunstancias. Afortunadamente, decidí no quedarme atrapado en esas opiniones. Continué buscando oportunidades, conseguí empleo, volví a ahorrar y, con el paso del tiempo, pude cambiar aquel viejo automóvil por otros en mejores condiciones. Hoy, cuando recuerdo mi carro Frankenstein, ya no siento vergüenza. Siento gratitud. Aquel vehículo, que muchos habrían despreciado, fue el puente que me permitió reconstruir mi vida. Me enseñó que ninguna crisis es permanente y que el verdadero valor de una persona no puede medirse por el automóvil que conduce, la ropa que viste o los bienes que posee. Desde entonces procuro no juzgar a nadie por las apariencias. Detrás de cada rostro, de cada vehículo y de cada realidad hay una historia que desconocemos. Hay batallas silenciosas, pérdidas que no se cuentan y esfuerzos que no siempre son visibles. Todos podemos atravesar momentos difíciles. Lo importante no es el lugar desde donde comenzamos de nuevo, sino la determinación de seguir avanzando. Mi carro Frankenstein nunca fue un símbolo de derrota. Fue el recordatorio de que, aun cuando la vida parece desarmarse en mil pedazos, siempre existe la posibilidad de reconstruirla y volver a ponerse en marcha. edwindelacruzr@gmail.com (El autor es periodista y abogado residente en Santo Domingo).

14 de julio de 2026
¿Quién asesinó a Paula?

Los terremotos más asesinos

14 de julio de 2026
Nicolás Maduro desinstaló WhatsApp: ¿Por qué no hacemos lo mismo?

15,000 becas: 15,000 vidas que pueden cambiar

14 de julio de 2026
Cuando el dinero no sirve para nada

No existe tiempo perdido

14 de julio de 2026

El referéndum: una institución en espera de su materialización democrática

12 de julio de 2026
Siguiente entrada

Vicepresidenta visita Feria Expo Mango 2023

Comentarios sobre post

Publicidad
Publicidad

(+) VISTAS

Jueza aplaza para el lunes audiencia contra involucrados en la «Operación FM»

25 de marzo de 2022

Salud Pública no reporta muertes por Covid-19 en República Dominicana, notifica 603 contagios

20 de junio de 2022

Control preventivo de los tratados internacionales

10 de septiembre de 2023

Gobierno inaugura un CAFI en el Recinto Bonao de la UASD

28 de octubre de 2023

Cora sería finalista para piloto en Boston

1 de noviembre de 2020
Publicidad
Precision

Con la información precisa

Copyright © 2013 - 2023 Precisión - Con la información precisa. Todos los derechos reservados. By HPMediaPlus

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
  • Económicas
  • Deportes
  • Revista
  • Opiniones

Copyright © 2013 - 2023 Precisión - Con la información precisa. Todos los derechos reservados. By HPMediaPlus