martes, julio 14, 2026
Sin resultados
Ver todos los resultados
Precision
Advertisement
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
    • Puerto Rico
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
    • Salud
    • Tecnología
  • Económicas
  • Deportes
    • Atletismo
    • Básquetbol
    • Béisbol
    • Boxeo
    • Fútbol
    • Otros
  • Revista
    • Cultura
    • Espectáculos
  • Opiniones
Precision
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
    • Puerto Rico
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
    • Salud
    • Tecnología
  • Económicas
  • Deportes
    • Atletismo
    • Básquetbol
    • Béisbol
    • Boxeo
    • Fútbol
    • Otros
  • Revista
    • Cultura
    • Espectáculos
  • Opiniones
Sin resultados
Ver todos los resultados
Precision
Sin resultados
Ver todos los resultados
Portada Opiniones

Lo que se recibe, lo que se da

Máximo Caminero por Máximo Caminero
22 de junio de 2022
en Opiniones
Tiempo de lectura: 3 minutos de lectura
FacebookTwitterWhatsappTelegram

A través de nuestro pasaje por la tierra, vamos recibiendo y dando. Recibimos proporcionalmente más de lo que damos, pero esos detalles son poco apreciados por la mayoría…

Uno da amor, sonrisas, palabras de aliento. También da dinero o utiliza su cuerpo para ayudar a otro a subir o bajar la escalera. En fin, que uno da constantemente, pero también recibe…

Uno recibe todo eso ya mencionado y seguramente lo recibe más constante y abundante. Y es que la ley de las buenas intenciones esta «programada» para devolver superlativamente lo que uno da. De la misma manera, ésta ley funciona «neutra» es decir, no tiene corazón, ni cerebro, ni un pelo de sentimiento…

¿Cómo es esto?. Parecería una contradicción, sin embargo… Las buenas intenciones podrían ser, también, «malas intenciones». Me explico, usted puede, está capacitado, tiene el derecho, el dominio, la habilidad, para, desear el bien como el mal.

La corriente de energía que fluye invisible a dos metros de nuestra cabeza, solo recibe el mensaje, lo procesa y lo ejecuta. No razona si está bien o está mal, únicamente procede. Ese río que corre a velocidades astrales está a nuestra disposición.

Él recibe nuestros pensamientos, los que nos atormentan, los que nos apasionan, los largos, los cortos, los pensados y los no pensados también. Es un receptor implacable, que además capta «nuestra verdad y nuestra mentira» o sea, lo que en verdad sentimos. No podemos engañarla ni ser hipócritas porque ella, exclusivamente, percibe lo sincero.

Es por eso que no todo lo que se pide o piensa se nos da. Si usted da por interés, recibirá de interesados. Si usted «maquiavélicamente» tiene un plan para fastidiarle la vida a alguien, es probable que usted terminará más jodido.

Si usted recibe resabios y los devuelve, estará activando a esa corriente a ser resabiosa con usted. Si, en cambio, al resabio recibido, usted le devuelve bienestar, ¡eso recibirá!. La gente le llama a esto, «brujería», orar, meditar, buscar la ayuda de Dios, pedirle a este… pero es física cuántica.

Es un conocimiento «conocido», valga la redundancia, en los principios herméticos escritos milenios atrás. Ley de la correspondencia; plantea que todo tiene un contrario que a su vez es su «símil».

Todo contiene un flujo constante de energía que emana y recibe contaminando a todo lo que pase cerca.

Nosotros mismos somos fuentes que andamos esparciendo y recibiendo energías que a la vez contienen todo lo bueno y lo malo que le transmitamos.

Nuestros pensamientos son energía. Salen disparados como flechas hacia todas partes, ocasionando este desastre de seres humanos incontrolables y locos.

Es natural ya que recibir tanta M nos distorsiona y sobrecarga el cerebro.

Por esto decía anteriormente, que «esa» corriente solo percibía lo sincero, lo que está limpio y descontaminado de turbulencias.

Esa conexión con la corriente nada más se consigue de dos maneras. La primera se alcanza de manera inconsciente. La segunda, la que nos proporcionaría un gran poder, es la consciente.

La inconsciente, como ya manifesté, es la que llega constantemente al río y la que, en consecuencia, más influye en nuestro destino.

La consciente es la menos usada porque requiere de un alto grado de fe. Conectarse conscientemente solo ocurre cuando el vacío existencial nos llena la existencia. Cuando la mente se hace conciencia y arrojamos de un sacudión todas esas energías pegadas a nuestro cuerpo.

Pedir conscientemente es ver realizarse la magia. Un acto irrefutable de lo absurdo y fantástico que somos. Es por esto que lo que se recibe es inmensamente mayor que lo que se da. Un gesto amable o soberbio de la inmensidad, otro misterio del universo… ¡Salud! Mínimo Caminero.

massmaximo@hotmail.com

(El autor es artista plástico dominicano residente en West Palm Beach).

Etiquetas: Lo que se recibe
Entrada anterior

Abogados depositan instancia, buscan proteger medio ambiente por contaminación de barcazas

Siguiente entrada

Ministerio de Salud Pública reitera no hay sexta ola del Covid-19 en el país

Máximo Caminero

Máximo Caminero

Relacionado...Entradas

Mi carro Frankenstein Por Edwin DeLaCruz Hay experiencias que, aunque en su momento duelen, terminan convirtiéndose en las mejores lecciones de vida. La mía tuvo como protagonista un automóvil al que, con una mezcla de humor y resignación, bauticé como **mi carro Frankenstein**. Lo llamaba así porque parecía ensamblado con piezas de diferentes vehículos. No era precisamente un automóvil que despertara admiración. Sin embargo, llegó a mis manos en el momento en que más lo necesitaba. Después de la ruptura de mi primer matrimonio perdí mucho más que una relación. También perdí estabilidad económica, el vehículo que utilizaba para trabajar como vendedor y, poco tiempo después, el empleo. De un día para otro tuve que comenzar prácticamente desde cero. Fue entonces cuando mi hermano mayor me ofreció un automóvil viejo que tenía en Santiago. Lo acepté sin pensarlo. No era el carro de mis sueños, pero sí el que me permitiría salir nuevamente a buscar oportunidades. Con ese vehículo recorrí calles, asistí a entrevistas de trabajo y visité empresas con la esperanza de encontrar una nueva oportunidad. Nunca olvidaré una de esas entrevistas. Todo marchaba bien hasta que el entrevistador me preguntó qué vehículo conducía. Al responder con sinceridad, su actitud cambió por completo. Sin preguntar por mi historia ni interesarse por las circunstancias que me habían llevado hasta allí, decidió que aquel automóvil hablaba más de mí que mi experiencia, mi preparación y mis deseos de trabajar. Salí de aquella oficina con una profunda sensación de frustración. Comprendí que muchas personas juzgan la vida de los demás por lo que ven en un instante, sin detenerse a conocer el camino recorrido para llegar hasta ese momento. Tiempo después, un amigo me hizo otro comentario que también me marcó. Al verme en aquel vehículo, me dijo que no entendía cómo podía soportar andar en un carro así después de haber tenido uno mucho mejor. Tal vez no quiso herirme, pero sus palabras confirmaron que vivimos en una sociedad que suele valorar más las apariencias que las circunstancias. Afortunadamente, decidí no quedarme atrapado en esas opiniones. Continué buscando oportunidades, conseguí empleo, volví a ahorrar y, con el paso del tiempo, pude cambiar aquel viejo automóvil por otros en mejores condiciones. Hoy, cuando recuerdo mi carro Frankenstein, ya no siento vergüenza. Siento gratitud. Aquel vehículo, que muchos habrían despreciado, fue el puente que me permitió reconstruir mi vida. Me enseñó que ninguna crisis es permanente y que el verdadero valor de una persona no puede medirse por el automóvil que conduce, la ropa que viste o los bienes que posee. Desde entonces procuro no juzgar a nadie por las apariencias. Detrás de cada rostro, de cada vehículo y de cada realidad hay una historia que desconocemos. Hay batallas silenciosas, pérdidas que no se cuentan y esfuerzos que no siempre son visibles. Todos podemos atravesar momentos difíciles. Lo importante no es el lugar desde donde comenzamos de nuevo, sino la determinación de seguir avanzando. Mi carro Frankenstein nunca fue un símbolo de derrota. Fue el recordatorio de que, aun cuando la vida parece desarmarse en mil pedazos, siempre existe la posibilidad de reconstruirla y volver a ponerse en marcha. edwindelacruzr@gmail.com (El autor es periodista y abogado residente en Santo Domingo).

14 de julio de 2026
¿Quién asesinó a Paula?

Los terremotos más asesinos

14 de julio de 2026
Nicolás Maduro desinstaló WhatsApp: ¿Por qué no hacemos lo mismo?

15,000 becas: 15,000 vidas que pueden cambiar

14 de julio de 2026
Cuando el dinero no sirve para nada

No existe tiempo perdido

14 de julio de 2026

El referéndum: una institución en espera de su materialización democrática

12 de julio de 2026
Siguiente entrada

Ministerio de Salud Pública reitera no hay sexta ola del Covid-19 en el país

Comentarios sobre post

Publicidad
Publicidad

(+) VISTAS

El testamento espiritual del Papa Francisco

El testamento espiritual del Papa Francisco

22 de abril de 2025

Gobierno establece nuevo formulario electrónico para entrar y salir de República Dominicana

3 de septiembre de 2021

Analizarán cumplimiento de Convención sobre Derechos de Personas con Discapacidad

8 de diciembre de 2022
Domínguez Brito: la Ley del DNI es un adefesio jurídico

Domínguez Brito: la Ley del DNI es un adefesio jurídico

23 de enero de 2024
Ozuna llevará historia de su vida a la pantalla grande en 2025

Ozuna llevará historia de su vida a la pantalla grande en 2025

25 de diciembre de 2024
Publicidad
Precision

Con la información precisa

Copyright © 2013 - 2023 Precisión - Con la información precisa. Todos los derechos reservados. By HPMediaPlus

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
  • Económicas
  • Deportes
  • Revista
  • Opiniones

Copyright © 2013 - 2023 Precisión - Con la información precisa. Todos los derechos reservados. By HPMediaPlus