martes, julio 14, 2026
Sin resultados
Ver todos los resultados
Precision
Advertisement
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
    • Puerto Rico
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
    • Salud
    • Tecnología
  • Económicas
  • Deportes
    • Atletismo
    • Básquetbol
    • Béisbol
    • Boxeo
    • Fútbol
    • Otros
  • Revista
    • Cultura
    • Espectáculos
  • Opiniones
Precision
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
    • Puerto Rico
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
    • Salud
    • Tecnología
  • Económicas
  • Deportes
    • Atletismo
    • Básquetbol
    • Béisbol
    • Boxeo
    • Fútbol
    • Otros
  • Revista
    • Cultura
    • Espectáculos
  • Opiniones
Sin resultados
Ver todos los resultados
Precision
Sin resultados
Ver todos los resultados
Portada Opiniones

La tercera opción

Manuel Vólquez por Manuel Vólquez
18 de julio de 2021
en Opiniones
Tiempo de lectura: 4 minutos de lectura
FacebookTwitterWhatsappTelegram

La recomendación de las autoridades de aplicarse la tercera dosis de refuerzo de la vacuna contra el coronavirus generó en mí muchas dudas, lo confieso, y lo mismo sucedió con miles de dominicanos que ya se inyectaron las dos dosis de Sinovac y no quieren ponerse otra cuota.

La inquietud aumentó cuando los especialistas asesores de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana (OPS) de la Salud fijaron posición sobre este tema.

El 26 de junio del presente año, ambos organismos emitieron un comunicado en el que destacaban el esfuerzo que ha realizado la República Dominicana para que la población acceda a la vacunación contra la letal pandemia Covid-19. Gracias a este esfuerzo, para esa ocasión, cerca del 45% de la población ya había recibido la primera dosis de vacuna y aproximadamente un 25% ya contaba con las dos.

En el documento, la OPS/OMS enfatizaban que en los actuales momentos era prioritario continuar con las jornadas de inoculación hasta lograr inmunizar a un amplio porcentaje de la población con dos dosis de la misma vacuna, “entre tanto se disponga de evidencia actualizada con relación a la eficacia y seguridad de la intercambiabilidad de dosis entre estas vacunas y de la necesidad de refuerzos”.

De acuerdo con cada una de las recomendaciones provisionales del Grupo de Expertos de Asesoramiento Estratégico sobre Inmunización (SAGE) de la OMS para el uso de las vacunas anti virales desarrolladas por las farmacéuticas Sinovac, Pfizer, BioNTech, BNT162b2 y por la Universidad de Oxford y AstraZeneca, “a la fecha no existe evidencia científica sobre si es necesario aplicar una o varias dosis de refuerzo de estas vacunas después de finalizar la pauta vigente de dos dosis para cada una y el tiempo en el que deban aplicarse; sin embargo, hay investigaciones en curso que se continúan monitoreando”.

Conforme al avance de esas investigaciones en las poblaciones inyectadas y al reporte de datos científicos, estas recomendaciones pueden actualizarse, tanto en torno a la necesidad de aplicar dosis de refuerzo, como en lo relativo a la mezcla de vacunas de diferentes plataformas y laboratorios.

Después de ese manifiesto, al momento de escribir este artículo no ha habido ningún resultado del estudio que se está haciendo para permitir la tercera dosis, mientras algunos países del mundo no han hecho caso a los planteamientos de la OPS/OMS, que entiendo son correctos.

Ese detalle me hizo dudar de si ponerme o no la tercera dosis, lo que me condujo a consultar sobre el particular a cuatro médicos amigos. Dos me dijeron “póngasela, sin temor”, uno que “todavía no” y el cuarto me explicó que “no lo haga hasta que den a conocer los estudios científicos”. La duda estaba atormentado a la población y nuestros médicos también estaban confundidos.

Pensé en la variante Delta del coronavirus detectada en India en octubre de 2020 y que hasta ahora ha llegado al menos a 96 países. En algunos de estos destinos, el fenómeno patológico se ha vuelto dominante, como en el caso de Singapur, Reino Unido y Portugal.

Esta variante ha suscitado preocupaciones sobre la posibilidad de evadir la protección de las vacunas aplicadas, pero no hay confirmación de esta hipótesis.

Pero hay muchas confusiones, pues se estima que la cepa Delta es entre 30% y 60% más transmisible que otras variantes del coronavirus.

Ese último detalle me convenció de aplicarme la tercera dosis de refuerzo sugerida por las autoridades del Ministerio de Salud Pública, en este caso de la farmacéutica estadouniudense Pfizer.

Preciso es reconocer que el biológico Sinovac nos salvó de un caos sanitario extremo, pese a que sectores interesados y adversarios de los chinos ahora han desatado una campaña de descrédito en un intento por quitarle calidad al producto, luego de la aparición en el mercado de Pfizer.

Debemos estar agradecidos del gobierno de China por auxiliarnos con el envío de millones de dosis de vacunas y las donaciones de más de cien mil jeringuillas y ventiladores en el momento en que la enfermedad iba matando e infectando a la población de forma acelerada, mientras las naciones poderosas acaparaban por adelantado la producción de las vacunas y no ayudaron a los países latinoamericanos.

Aclaro que nunca he creído en las vacunas, aunque parezca una contradicción de mi parte. Las concibo como un mal necesario en situaciones críticas. Son fabricadas por laboratorios de las industrias farmacéuticas millonarias que sacan provecho financiero a las epidemias y pandemias mundiales y a las necesidades de las gentes e incluso se ha comentado siempre que los virus son generados por esos emporios en complicidad con esas grandes multinacionales.

Cierto o no, es una especie de especulación antigua que, sin embargo, tiene mucha lógica a juzgar por la forma tan rápida de cómo los fabricantes producen los anti virales.

El caso es que ante tanta confusión y desinformación, elegí sobrevivir y no morir por no administrarme el biológico o tal vez por ignorancia e indecisión.

Voy en ruta a cumplir 72 años, soy hipertenso y hace siete años sobreviví a un cuadro clínico fruto de un ACV (Accidente Cerebro Vascular o derrame cerebral) que me dejó lesiones de por vida. Es decir, soy un ser vulnerable que ahora usa un bastón para caminar y debo cuidarme, aunque no tenga fe en las vacunas. Por tanto, no puedo vivir atrapado en la telaraña de la duda.

No cuestiono a quien se resista a ponerse la tercera cuota anti Covid-19; ese es su problema y un derecho que le asiste.

Respeto mucho la actitud de quienes aún piensan así. Cada quien es dueño de su destino y elige de manera inconsciente o premeditada, cómo sobrevivir.

Vacúnese o arriésguese a morir. No hay más opciones. Usted decide.

mvolquez@gmail.com

(El autor es periodista residente en Santo Domingo, República Dominicana).

Etiquetas: COVID-19opcióntercera
Entrada anterior

AirEuropa inicia ruta que conecta por primera vez Madrid con Samaná

Siguiente entrada

Departamento de Salud de Puerto Rico no reporta decesos por Covid-19 y registra 86 hospitalizaciones

Manuel Vólquez

Manuel Vólquez

Relacionado...Entradas

Mi carro Frankenstein Por Edwin DeLaCruz Hay experiencias que, aunque en su momento duelen, terminan convirtiéndose en las mejores lecciones de vida. La mía tuvo como protagonista un automóvil al que, con una mezcla de humor y resignación, bauticé como **mi carro Frankenstein**. Lo llamaba así porque parecía ensamblado con piezas de diferentes vehículos. No era precisamente un automóvil que despertara admiración. Sin embargo, llegó a mis manos en el momento en que más lo necesitaba. Después de la ruptura de mi primer matrimonio perdí mucho más que una relación. También perdí estabilidad económica, el vehículo que utilizaba para trabajar como vendedor y, poco tiempo después, el empleo. De un día para otro tuve que comenzar prácticamente desde cero. Fue entonces cuando mi hermano mayor me ofreció un automóvil viejo que tenía en Santiago. Lo acepté sin pensarlo. No era el carro de mis sueños, pero sí el que me permitiría salir nuevamente a buscar oportunidades. Con ese vehículo recorrí calles, asistí a entrevistas de trabajo y visité empresas con la esperanza de encontrar una nueva oportunidad. Nunca olvidaré una de esas entrevistas. Todo marchaba bien hasta que el entrevistador me preguntó qué vehículo conducía. Al responder con sinceridad, su actitud cambió por completo. Sin preguntar por mi historia ni interesarse por las circunstancias que me habían llevado hasta allí, decidió que aquel automóvil hablaba más de mí que mi experiencia, mi preparación y mis deseos de trabajar. Salí de aquella oficina con una profunda sensación de frustración. Comprendí que muchas personas juzgan la vida de los demás por lo que ven en un instante, sin detenerse a conocer el camino recorrido para llegar hasta ese momento. Tiempo después, un amigo me hizo otro comentario que también me marcó. Al verme en aquel vehículo, me dijo que no entendía cómo podía soportar andar en un carro así después de haber tenido uno mucho mejor. Tal vez no quiso herirme, pero sus palabras confirmaron que vivimos en una sociedad que suele valorar más las apariencias que las circunstancias. Afortunadamente, decidí no quedarme atrapado en esas opiniones. Continué buscando oportunidades, conseguí empleo, volví a ahorrar y, con el paso del tiempo, pude cambiar aquel viejo automóvil por otros en mejores condiciones. Hoy, cuando recuerdo mi carro Frankenstein, ya no siento vergüenza. Siento gratitud. Aquel vehículo, que muchos habrían despreciado, fue el puente que me permitió reconstruir mi vida. Me enseñó que ninguna crisis es permanente y que el verdadero valor de una persona no puede medirse por el automóvil que conduce, la ropa que viste o los bienes que posee. Desde entonces procuro no juzgar a nadie por las apariencias. Detrás de cada rostro, de cada vehículo y de cada realidad hay una historia que desconocemos. Hay batallas silenciosas, pérdidas que no se cuentan y esfuerzos que no siempre son visibles. Todos podemos atravesar momentos difíciles. Lo importante no es el lugar desde donde comenzamos de nuevo, sino la determinación de seguir avanzando. Mi carro Frankenstein nunca fue un símbolo de derrota. Fue el recordatorio de que, aun cuando la vida parece desarmarse en mil pedazos, siempre existe la posibilidad de reconstruirla y volver a ponerse en marcha. edwindelacruzr@gmail.com (El autor es periodista y abogado residente en Santo Domingo).

14 de julio de 2026
¿Quién asesinó a Paula?

Los terremotos más asesinos

14 de julio de 2026
Nicolás Maduro desinstaló WhatsApp: ¿Por qué no hacemos lo mismo?

15,000 becas: 15,000 vidas que pueden cambiar

14 de julio de 2026
Cuando el dinero no sirve para nada

No existe tiempo perdido

14 de julio de 2026

El referéndum: una institución en espera de su materialización democrática

12 de julio de 2026
Siguiente entrada

Departamento de Salud de Puerto Rico no reporta decesos por Covid-19 y registra 86 hospitalizaciones

Comentarios sobre post

Publicidad
Publicidad

(+) VISTAS

IDAC y Agencia Hondureña de Aviación Civil firman Memorándum de Entendimiento

IDAC y Agencia Hondureña de Aviación Civil firman Memorándum de Entendimiento

1 de mayo de 2024

Rey de España y presidente de Uruguay llegan al país para participar en la XXVIII Cumbre Iberoamericana

23 de marzo de 2023

Petróleo y coronavirus

22 de abril de 2020

Inapa es prioridad del gobierno de Abinader

1 de octubre de 2020
Cuba explica la causa de la caída del sistema eléctrico y detalla el proceso de restauración

Cuba explica la causa de la caída del sistema eléctrico y detalla el proceso de restauración

20 de octubre de 2024
Publicidad
Precision

Con la información precisa

Copyright © 2013 - 2023 Precisión - Con la información precisa. Todos los derechos reservados. By HPMediaPlus

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
  • Económicas
  • Deportes
  • Revista
  • Opiniones

Copyright © 2013 - 2023 Precisión - Con la información precisa. Todos los derechos reservados. By HPMediaPlus