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Portada Opiniones

La oveja negra

Máximo Caminero por Máximo Caminero
13 de abril de 2026
en Opiniones
Tiempo de lectura: 2 minutos de lectura
Cuando el dinero no sirve para nada
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Desde tiempos inmemoriales, los pastores de ovejas apreciaban el uso de la lana blanca, ya que se podía teñir de diversos colores, pero no ocurría con la lana de la oveja negra…

Para su suerte, una oveja negra era un caso entre mil, por lo que «no era un problema» a tomar en consideración; sin embargo, esta expresión prevaleció en el tiempo como «aquello indeseado o distinto»…

Seguramente, todos nosotros hemos sido la oveja negra de alguien al que no le caemos «bien». Pero llevando el asunto a una sumatoria mundial, podemos afirmar que hay «individuos» no deseados y que, en verdad, nos están haciendo un daño generalizado.

¿Quién está poniendo el mundo al revés y nos ha llevado a vernos como algo frágil e innecesario? ¿Servimos o no para algo, según los intereses actuales?

La oveja negra que dispara sin preguntar, que se refugia bajo un cargo que lo hace pensar con el derecho de matar sin el menor recoveco de remordimiento.

¡Se lo merecían!. Suele cantar. Un individuo con un trauma egotista que asusta. Roza entre el payaso y el niño en una «inocencia ingenua», siendo ya un anciano. El niño rico que creció con privilegios, donde todo le fue aceptado.

Hoy, con el juguete más arrollador y poderoso de la historia, se la pasa jugando «Atari» desde una consola solitaria, donde cada día se va enterrando más ante el desprecio de antaño.

¿Cuál será el destino de este ser equivocado, cuya afrenta hoy roza la de sentirse Dios? A quienes se les sonríe cuando pasa a su lado destilando un aura que huele a azufre…

Si logró convencernos de que gobernaría en bienestar de todos «sin guerras» y enfocado en facilitarnos mejor vida, hoy no convence a nadie de que, además de loco, es un tipo que sabe, que está más hundido que el Titanic, por toda la mierda que hizo, hace y sigue haciendo.

La oveja negra mundial que nadie quiere, solo los fanáticos. La oveja negra que juega al mundo como si fuera un casino y se olvida que «este juego» lo tiene perdido por más que siga apostando.

Sus deseos lo llevaron a caer en el chantaje al que está sometido y no tiene el coraje de desarmarse como Cristo y aceptar sus pecados, evitando que nos arrastre a todos con tal de «cubrirse su vergüenza»…

Es capaz de quedarse solo por salvar «su dignidad», una dignidad que solo reconocen todas las ovejas negras del planeta, es decir, dos o tres más indeseables que el mundo está rezando terminen por perderse entre los bosques, donde los pastores suelen echarlos al olvido. ¡Salud!. Mínimo Ovejero.

massmaximo@hotmail.com

(El autor es artista plástico dominicano residente en West Palm Beach, EEUU).

Etiquetas: La oveja negra
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