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La esquizofrenia en nuestros genes

Redacción por Redacción
11 de agosto de 2025
en Opiniones
Tiempo de lectura: 3 minutos de lectura
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En el 2023, la Oficina Nacional de Estadística (ONE) publicó un censo señalando que la República Dominicana registraba 10,760,028 habitantes, lo que representaba un aumento poblacional de un 13.9% en comparación con el Censo realizado en 2010. Esa estadística estaba compuesta por 5,437,095 mujeres (50%) y 5,322,933 hombres (49.4%).

Dos años después, el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas citó que el país alcanzará los 11, 562, 068 millones de habitantes para finales de 2025. El estudio establece que la población sería 5, 798, 411 masculinos (50.2%) y 5, 763, 656 femeninas (49.8%).

Otra investigación divulgada por la empresa estadounidense IQVIA, con enfoque en esquizofrenia y trastorno depresivo, precisa que el 20% de los dominicanos padecen salud mental. Estamos hablando de 2, 312, 413 personas, si lo calculamos en base a una población de 11, 562, 068. Es una cifra alarmante que mueve a preocupación.

IQVIA señala que el 80% de médicos entrevistados para ese trabajo consideran que la prevalencia actual puede ser aún mayor, estimando que alrededor del 30% de la población podría padecer un trastorno mental.

Las enfermedades mentales han representado históricamente una importante carga de discapacidad y mortalidad en la región latinoamericana, realidad que se ha visto agravada luego de la pandemia Covid-19, asegura la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Los trastornos más comunes incluyen ansiedad, depresión, esquizofrenia, abuso de sustancias prohibidas y discapacidad intelectual. Por igual, se ha observado un aumento en la conciencia y la demanda de servicios de salud mental, incluyendo consultas psiquiátricas.

Desde el 2020 y hasta la fecha, la OPS viene alertando al país sobre la importancia de garantizar que esa patología ocupe un lugar prioritario en la agenda política.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una de cada ocho personas en el mundo padecía un trastorno en 2019, siendo la ansiedad y la depresión los más comunes.

Otro dato importante: las cifras de la OMS expresan que República Dominicana se encuentra dentro de los diez países de la región de las Américas con mayor carga de trastornos mentales y ocupa el primer puesto entre los de Centroamérica y el Caribe.

En los últimos años esa enfermedad se ha reflejado en varias personas al extremo que han cometido actos severos de violencia que culminaron en tragedias. Individuos han asesinado a familiares incendiando hogares, con apuñalamientos e incluso han matado ex parejas, hijastros, suegras, utilizando armas blancas, pistolas y revólveres. Algunos se han suicidado.

Son episodios calamitosos, escalofriantes, dolorosos, que describen el deterioro del sistema de salud nacional. Hay que prestar atención a esa realidad e invertir lo necesario para evitar que ese mal continúe en alza.

Ya es una triste escena ver a numerosos indigentes con crisis mentales deambulando por nuestras calles, andrajosos, mal olientes, hambrientos, pernoctando a la intemperie debajo de los puentes y otras edificaciones públicas.

La salud mental también es evidente en la conducta de ciudadanos (aparentemente sanos) que conducen vehículos de motor y cometen masivas imprudencias de tránsito con manejos temerarios o en aquellos que portando armas de fuego, legal o ilegal, disparan contra otros hasta por un parqueo o un roce de vehículos.

Se ha dicho que los problemas económicos y sociales inciden bastante en esa enfermedad. Eso es innegable. Vista la gravedad de ese asunto, nuestras autoridades deben habilitar con urgencia unidades psiquiátricas a nivel nacional para asistir a esas personas, como el añejo Centro de Rehabilitación Psicosocial Padre Billini (conocido como El 28).

El fallecido psiquiatra Antonio Zaglul advierte sobre esa eventualidad en un capítulo de su libro “Mis 500 locos” en el que afirma que los dominicanos llevamos la esquizofrenia en los genes.

La obra, escrita durante la dictadura de Trujillo, analiza la relación entre la locura, la sociedad y el poder, mostrando cómo la institución psiquiátrica puede ser un reflejo de las estructuras sociales y políticas de la época.

Los biógrafos de ese escrito apuntan que se trata de una narración alucinada de una estación de la vida de este país, “en la que la razón como instrumental se quiebra y sobreviene el absurdo de una situación en la que la Nación toda es un gigantesco manicomio”.

mvolquez@gmail.com

(El autor es periodista residente en Santo Domingo, República Dominicana).

Etiquetas: Los dominicanosY la esquizofrenia
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