martes, julio 14, 2026
Sin resultados
Ver todos los resultados
Precision
Advertisement
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
    • Puerto Rico
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
    • Salud
    • Tecnología
  • Económicas
  • Deportes
    • Atletismo
    • Básquetbol
    • Béisbol
    • Boxeo
    • Fútbol
    • Otros
  • Revista
    • Cultura
    • Espectáculos
  • Opiniones
Precision
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
    • Puerto Rico
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
    • Salud
    • Tecnología
  • Económicas
  • Deportes
    • Atletismo
    • Básquetbol
    • Béisbol
    • Boxeo
    • Fútbol
    • Otros
  • Revista
    • Cultura
    • Espectáculos
  • Opiniones
Sin resultados
Ver todos los resultados
Precision
Sin resultados
Ver todos los resultados
Portada Opiniones

La destrucción de una lancha del narcotráfico con la muerte de sus ocupantes, fue un asesinato que debe ser investigado

Redacción por Redacción
29 de septiembre de 2025
en Opiniones
Tiempo de lectura: 4 minutos de lectura
La difusión no consentida de videos lésbicos entre las comunicadoras Vitaly Sánchez y Jem Rodríguez y sus consecuencias
FacebookTwitterWhatsappTelegram

Por David R. Lorenzo

La Procuraduría General de la República Dominicana debería investigar a varias instituciones de este país y de los Estados Unidos, por el posible asesinato de por lo menos tres ciudadanos de generales desconocidos, pero, presumiblemente colombianos, cuando se destruyó con un misil a una lancha rápida en aguas dominicanas que transportaba cocaína.

Lo que fue anunciado por la Dirección General de Control de Drogas (DNCD) en una rueda de prensa el pasado 21 de este mes de septiembre, como un logro de una operación conjunta de esa institución y la Administración de Control de Drogas de los Estados Unidos (DEA), no es otra cosa, que un crimen perpetrado con asechanza, premeditación y alevosía, prohibido por la Constitución Dominicana y castigado por el Código Penal.

De acuerdo al vocero de la DNCD, Carlos Denver, el suceso ocurrió el domingo 21 de septiembre, a unas 80 millas náuticas de la isla Beata, al suroeste de Pedernales, provincia de la República Dominicana, a donde luego del hecho arribaron autoridades navales y de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) para recuperar 377 paquetes de cocaína dispersos en el mar, de los mil kilos, que dicen las autoridades transportaba la embarcación.

De acuerdo a las autoridades, el hecho se produjo en lo que denominan zona económica exclusiva de la República Dominicana, término que muchísimas personas no entienden, pero que de acuerdo al artículo 9 de la Constitución, ese tipo de región forma parte del territorio dominicano, una vez delimitado.

El presidente Luis Abinader, trató de distanciarse del asunto, al afirmar que la destrucción por parte de los Estados Unidos de la lancha rápida no ocurrió, según él, en aguas territoriales dominicanas, sino en internacionales, pero, su afirmación no lo exime de responsabilidad.

Ahora bien, sea en aguas territoriales o no, la muerte de los ciudadanos constituyó un asesinato, en el que participó de una u otra manera, ya sea en su planificación o ejecución, la DNCD, de la República Dominicana.

El propio presidente de Colombia, Gustavo Petro, fue uno de los primeros en acusar a los Estados Unidos y a la República Dominicana de asesinar a ciudadanos de su país, a quienes calificó de ser obreros del narcotráfico, y no narcotraficantes, porque según él, éstos viven en villas y lujosos apartamentos en los Estados Unidos, algunos inclusive, próximos a la residencia del presidente Donald Trump, en Miami.

La DNCD dijo muy orgullosa, que fue la primera vez en la historia que la República Dominicana y Estados Unidos llevan a cabo una operación conjunta contra el narcoterrorismo en la Región del Caribe.

Enfatizó que el hundimiento de la embarcación y la muerte de los ciudadanos fue el reflejo del fortalecimiento de la cooperación entre la República Dominicana y los Estados Unidos, en el marco de la lucha frontal contra las redes criminales transnacionales.

Casi todos sabemos que la política antidrogas la traza la DEA, y no el gobierno dominicano, por lo que sin justificar su actuación, la DNCD probablemente sólo tiene que obedecer, o si no, descertifican al país. En este juego, los Estados Unidos son Blanca Nieves, y la República Dominicana, uno de los enanitos.

En la rueda de prensa participaron el presidente de la DNCD, Vicealmirante José Manuel Cabrera Ulloa; la directora de Comunicaciones de la Embajada de Estados Unidos en la República Dominicana, Michelle Angulo y el Agregado Superior de Defensa de la Embajada de los Estados Unidos en la República Dominicana, Lowell Krusinger.

También, el agregado de la DEA en la República Dominicana, Keleb Sanderson; el enlace del Grupo Táctico de la Fuerza de Tarea Conjunta Interagencial Sur, Nelson Omar Reyes y el vocero de la Armada de la República Dominicana (ARD), capitán de Navío Randdy Vegazo Fanith.

De acuerdo a mi criterio, la verdad es que lo que ha sido calificado por los gobiernos norteamericanos y dominicanos como un logro y un ejemplo de cooperación entre ambos gobiernos, no es más que un crimen, que los Estados Unidos cometen con mucha frecuencia, pero, creemos que la República Dominicana es su primera vez.

Decimos esto, porque el artículo 37 de la Constitución dominicana establece que “el derecho a la vida es inviolable desde la concepción hasta la muerte. No podrá establecerse, pronunciarse, ni aplicarse, en ningún caso, la pena de muerte”.

Por igual, el artículo 295 del Código Penal Dominicano dice: “el que voluntariamente mata a otro, se hace reo de homicidio”; y el 296 expresa: “el homicidio cometido con premeditación o acechanza, se califica asesinato”.

En derecho los juristas decimos que “a confesión de partes, relevo de pruebas”, por lo que tanto los Estados Unidos como la República Dominicana confesaron haber asesinado a tres personas, independientemente de que sean asalariados del narcotráfico, narcotraficantes o los peores criminales y asesinos del planeta. En teoría, ningún Estado, ni ninguna persona tiene derecho a quitarle la vida a otra, al menos que no sea en legítima defensa.

Por tanto, todos los que aprobaron la operación y la ejecución de la operación, así como los presidentes Luis Abinader y Donald Trump que la apoyaron deberían ser investigados por la Procuraduría General de la República por esos posibles asesinatos, si en verdad este organismo de la justicia dominicana tiene decisión y es independiente, aunque creo que es pedir demasiado.

davidrlorenzo@gmail.com

(El autor es periodista y abogado residente en Santo Domingo, República Dominicana).

Etiquetas: A presidentes Abinader y TrumpDebe investigarProcuraduría dominicana
Entrada anterior

Trump impondrá un arancel del 100 % a todas las películas producidas fuera de EE.UU.

Siguiente entrada

DNCD frustra el envío a España y Países Bajos de nueve hamacas impregnadas de cocaína

Redacción

Redacción

Relacionado...Entradas

Mi carro Frankenstein Por Edwin DeLaCruz Hay experiencias que, aunque en su momento duelen, terminan convirtiéndose en las mejores lecciones de vida. La mía tuvo como protagonista un automóvil al que, con una mezcla de humor y resignación, bauticé como **mi carro Frankenstein**. Lo llamaba así porque parecía ensamblado con piezas de diferentes vehículos. No era precisamente un automóvil que despertara admiración. Sin embargo, llegó a mis manos en el momento en que más lo necesitaba. Después de la ruptura de mi primer matrimonio perdí mucho más que una relación. También perdí estabilidad económica, el vehículo que utilizaba para trabajar como vendedor y, poco tiempo después, el empleo. De un día para otro tuve que comenzar prácticamente desde cero. Fue entonces cuando mi hermano mayor me ofreció un automóvil viejo que tenía en Santiago. Lo acepté sin pensarlo. No era el carro de mis sueños, pero sí el que me permitiría salir nuevamente a buscar oportunidades. Con ese vehículo recorrí calles, asistí a entrevistas de trabajo y visité empresas con la esperanza de encontrar una nueva oportunidad. Nunca olvidaré una de esas entrevistas. Todo marchaba bien hasta que el entrevistador me preguntó qué vehículo conducía. Al responder con sinceridad, su actitud cambió por completo. Sin preguntar por mi historia ni interesarse por las circunstancias que me habían llevado hasta allí, decidió que aquel automóvil hablaba más de mí que mi experiencia, mi preparación y mis deseos de trabajar. Salí de aquella oficina con una profunda sensación de frustración. Comprendí que muchas personas juzgan la vida de los demás por lo que ven en un instante, sin detenerse a conocer el camino recorrido para llegar hasta ese momento. Tiempo después, un amigo me hizo otro comentario que también me marcó. Al verme en aquel vehículo, me dijo que no entendía cómo podía soportar andar en un carro así después de haber tenido uno mucho mejor. Tal vez no quiso herirme, pero sus palabras confirmaron que vivimos en una sociedad que suele valorar más las apariencias que las circunstancias. Afortunadamente, decidí no quedarme atrapado en esas opiniones. Continué buscando oportunidades, conseguí empleo, volví a ahorrar y, con el paso del tiempo, pude cambiar aquel viejo automóvil por otros en mejores condiciones. Hoy, cuando recuerdo mi carro Frankenstein, ya no siento vergüenza. Siento gratitud. Aquel vehículo, que muchos habrían despreciado, fue el puente que me permitió reconstruir mi vida. Me enseñó que ninguna crisis es permanente y que el verdadero valor de una persona no puede medirse por el automóvil que conduce, la ropa que viste o los bienes que posee. Desde entonces procuro no juzgar a nadie por las apariencias. Detrás de cada rostro, de cada vehículo y de cada realidad hay una historia que desconocemos. Hay batallas silenciosas, pérdidas que no se cuentan y esfuerzos que no siempre son visibles. Todos podemos atravesar momentos difíciles. Lo importante no es el lugar desde donde comenzamos de nuevo, sino la determinación de seguir avanzando. Mi carro Frankenstein nunca fue un símbolo de derrota. Fue el recordatorio de que, aun cuando la vida parece desarmarse en mil pedazos, siempre existe la posibilidad de reconstruirla y volver a ponerse en marcha. edwindelacruzr@gmail.com (El autor es periodista y abogado residente en Santo Domingo).

14 de julio de 2026
¿Quién asesinó a Paula?

Los terremotos más asesinos

14 de julio de 2026
Nicolás Maduro desinstaló WhatsApp: ¿Por qué no hacemos lo mismo?

15,000 becas: 15,000 vidas que pueden cambiar

14 de julio de 2026
Cuando el dinero no sirve para nada

No existe tiempo perdido

14 de julio de 2026

El referéndum: una institución en espera de su materialización democrática

12 de julio de 2026
Siguiente entrada
DNCD frustra el envío a  España y Países Bajos de nueve hamacas impregnadas de cocaína

DNCD frustra el envío a España y Países Bajos de nueve hamacas impregnadas de cocaína

Publicidad
Publicidad

(+) VISTAS

Policía Nacional informa captura de “Guindo”, supuesto líder de la banda criminal “Los Fantasmas”

Policía Nacional informa captura de “Guindo”, supuesto líder de la banda criminal “Los Fantasmas”

6 de diciembre de 2024

Gobierno siembra más de 2.100 árboles en conmemoración del Día Mundial del Agua

1 de abril de 2023

Gonzalo Castillo donará 20 millones de su campaña para paliar el coronavirus

23 de marzo de 2020
Leonardo Aguilera exhorta a graduados de la PUCMM a ser visionarios y valorar la ética

Leonardo Aguilera exhorta a graduados de la PUCMM a ser visionarios y valorar la ética

6 de junio de 2026

JCE entregó calendario al PRM para celebración de sus primarias

9 de septiembre de 2023
Publicidad
Precision

Con la información precisa

Copyright © 2013 - 2023 Precisión - Con la información precisa. Todos los derechos reservados. By HPMediaPlus

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
  • Económicas
  • Deportes
  • Revista
  • Opiniones

Copyright © 2013 - 2023 Precisión - Con la información precisa. Todos los derechos reservados. By HPMediaPlus