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Portada Opiniones

La debacle que se avecina

Manuel Vólquez por Manuel Vólquez
26 de mayo de 2025
en Opiniones
Tiempo de lectura: 3 minutos de lectura
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No está en discusión el problema del devastador crecimiento poblacional. Seguimos creciendo al extremo de que, a falta de espacio terrestre, estamos construyendo viviendas y puentes flotantes sobre las aguas oceánicas, incluso en áreas montañosas y en suelos subterráneos.

Según el último estudio de la plataforma World Population Review (en español, Revista de población mundial), en la actualidad hay 8.005.176.000 personas.

De este total, cinco países concentran aproximadamente 4.768.187.000 habitantes, lo que equivale a alrededor del 60% de la población global.

La República India lidera la lista como el más poblado, con más de 1.64 mil millones de personas en el 2025. En segundo lugar se encuentra la República Popular China, con 1.42 mil millones. Ambos países asiáticos acaparan 3,060,000.000 habitantes (un 38.2%).

En el tercer puesto se encuentra Estados Unidos, con 347 millones, seguido de Indonesia, con 285 millones y Pakistán, con 255 millones. En el sexto puesto aparece Nigeria, con 237.5 millones.

Bangladesh ocupa el octavo puesto con 175.7 millones de personas, mientras que Rusia, a pesar de ser el país más grande en términos de superficie con 17.1 millones de km², se sitúa en el noveno lugar con 144 millones de habitantes.

Brasil, en séptima posición, se consolida como el país con la mayor población de América Latina, alcanzando los 212 millones. Finalmente, Etiopía cierra el top 10 de los pueblos más poblados con 135.5 millones de personas.

El caso es que ese rápido crecimiento arrastra medidas colapsadoras en las ciudades, como son construcciones sin planificaciones que terminan en derrumbes trágicos por malos cálculos de la ingeniería moderna; además, edificaciones de puentes, presas acuíferas, gigantes edificios de más de 40 pisos.

Las calles construidas sin regulación se convierten en un hormiguero, de difícil circulación vehicular y peatonal. Agregamos el crecimiento urbano a escala vertical (torres de edificios) y horizontal con viviendas y plazas comerciales.

A la par con el elevado índice demográfico, está la contaminación ambiental por el humo, causada por las grandes industrias que altera el equilibrio natural de los ecosistemas.

Por igual, vemos como muy inquietante un desarrollo industrial con desechos contaminantes que afectan la calidad del aire, el suelo y el agua; el uso excesivo de vehículos a gasolina o diésel; la producción y el empleo indiscriminado del plástico con diversos fines; el aumento de la producción de residuos no biodegradables; la falta de planificación urbanística que ha propiciado la deforestación de bosques para la construcción de viviendas o zonas residenciales; el auge de la cría de ganado y con esto, el aumento de gases contagiosos.

Todos esos factores contribuyen problemas como el temido calentamiento global que ya se siente en el planeta con el surgimiento de más huracanes, lluvias intensas, el aumento de la temperatura global y el calentamiento del océano provocando la expansión térmica y la subida del nivel de las aguas por el derretimiento de glaciares y casquetes polares en Groenlandia y la Antártida.

Se ha dicho en repetidas ocasiones que el continuo crecimiento demográfico exige respuestas rápidas para que las personas puedan contar con los bienes y servicios mínimos para cubrir sus necesidades básicas. Para responder a ese fenómeno y sobrevivir, es necesario extraer mayores recursos naturales, intensificar las actividades agrícolas con químicos tóxicos, ampliar los espacios urbanos, los centros industriales y las vías de comunicación. Pero resulta que esas acciones contribuyen al deterioro del medio ambiente.

Mientras pasan los años, en el planeta sigue un desbordante e incontrolable crecimiento de una población que demanda más viviendas, empleos, alimentos, servicios de electricidad, transporte, vestuarios, educación, salud, y otros, para existir hasta que llegue la hora de morir.

En efecto, somos millones de devoradores de alimentos y defecadores, que nos pasamos la vida indiferentes a la debacle que se avecina en el futuro por el aumento demográfico.

mvolquez@gmail.com

(El autor es periodista residente en Santo Domingo, República Dominicana).

Etiquetas: La debacle que se avecina
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