martes, julio 14, 2026
Sin resultados
Ver todos los resultados
Precision
Advertisement
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
    • Puerto Rico
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
    • Salud
    • Tecnología
  • Económicas
  • Deportes
    • Atletismo
    • Básquetbol
    • Béisbol
    • Boxeo
    • Fútbol
    • Otros
  • Revista
    • Cultura
    • Espectáculos
  • Opiniones
Precision
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
    • Puerto Rico
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
    • Salud
    • Tecnología
  • Económicas
  • Deportes
    • Atletismo
    • Básquetbol
    • Béisbol
    • Boxeo
    • Fútbol
    • Otros
  • Revista
    • Cultura
    • Espectáculos
  • Opiniones
Sin resultados
Ver todos los resultados
Precision
Sin resultados
Ver todos los resultados
Portada Opiniones

La crisis haitiana

Redacción por Redacción
18 de febrero de 2022
en Opiniones
Tiempo de lectura: 2 minutos de lectura
FacebookTwitterWhatsappTelegram

A Pleno Sol

La crisis interna que sufren los haitianos, no es una competencia de los dominicanos. Los esfuerzos nacionales tienen que estar centrados en evitar la migración ilegal, la frontera tiene que estar totalmente cerrada, y no hay razón para que se dé un trasiego de indocumentados.

Haití carece de instituciones y de un gobierno que sea reconocido en forma universal. En medio de ese desorden surge la ley de las pandillas. No hay una fuerza policial o militar que pueda imponer el orden, por el contrario los grupos callejeros armados son los que deciden.

La República Dominicana no puede meterse a buscar soluciones a los problemas internos de Haití. No es la competencia nuestra. La crisis haitiana tiene que ser abordada primero por sus ciudadanos, y luego por los organismos internacionales y las grandes potencias.

La mayor parte de las dictaduras haitianas fueron impuestas o contaron con el beneplácito del gobierno norteamericano. Allí no floreció la democracia porque cualquier atisbo de asomo institucional fue ahogado por golpes de Estado patrocinado por Estados Unidos.

La Organización de las Naciones Unidas patrocinó una fuerza expedicionaria en Haití, que a pesar de estar allí por cerca de 20 años, no pudo fortalecer las instituciones, y por el contrario desmanteló a las fuerzas armadas y a la policía.

Si las Naciones Unidas no pudieron establecer el orden en Haití y dejar un gobierno representativo, poco pueden hacer los dominicanos en el frente interno de ese país. Lo que se impone es que sea ese pueblo que determine su forma de gobierno o desgobierno.

Haití y su ausencia de institucionalidad, es producto de las acciones de las grandes potencias, desde la colonia hasta hoy. Se cercenó el espíritu democrático y de libertades, y se dio paso a dictaduras sangrientas que todo lo destruyeron.

Sería una torpeza que la República Dominicana se inmiscuya en buscar soluciones a la crisis interna haitiana. No es la responsabilidad de los dominicanos. Lo único que se puede hacer es mantener férrea la posición de deportación de indocumentados.

Los haitianos llegan masivamente a la República Dominicana por la facilidad que ofrecen muchos empresarios dominicanos al contratar mano de obra a bajo costo. El haitiano desplaza a los dominicanos en los medios de producción, al ofrecer su fuerza laboral en condiciones de semi-esclavitud, viviendo en barracones, sin seguro médico y sin derecho a cesantía.

Para controlar la migración, hay que establecer reglas de juego con los empresarios de las agro-industrias y la construcción. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

manuel25f@yahoo.com

(El autor es periodista residente en Santo Domingo, República Dominicana).

Etiquetas: crisishaitiana
Entrada anterior

Gobierno eleva a 100 mil pesos pensión de 113 generales policiales retirados

Siguiente entrada

Postergada la pretemporada por una semana

Redacción

Redacción

Relacionado...Entradas

Mi carro Frankenstein Por Edwin DeLaCruz Hay experiencias que, aunque en su momento duelen, terminan convirtiéndose en las mejores lecciones de vida. La mía tuvo como protagonista un automóvil al que, con una mezcla de humor y resignación, bauticé como **mi carro Frankenstein**. Lo llamaba así porque parecía ensamblado con piezas de diferentes vehículos. No era precisamente un automóvil que despertara admiración. Sin embargo, llegó a mis manos en el momento en que más lo necesitaba. Después de la ruptura de mi primer matrimonio perdí mucho más que una relación. También perdí estabilidad económica, el vehículo que utilizaba para trabajar como vendedor y, poco tiempo después, el empleo. De un día para otro tuve que comenzar prácticamente desde cero. Fue entonces cuando mi hermano mayor me ofreció un automóvil viejo que tenía en Santiago. Lo acepté sin pensarlo. No era el carro de mis sueños, pero sí el que me permitiría salir nuevamente a buscar oportunidades. Con ese vehículo recorrí calles, asistí a entrevistas de trabajo y visité empresas con la esperanza de encontrar una nueva oportunidad. Nunca olvidaré una de esas entrevistas. Todo marchaba bien hasta que el entrevistador me preguntó qué vehículo conducía. Al responder con sinceridad, su actitud cambió por completo. Sin preguntar por mi historia ni interesarse por las circunstancias que me habían llevado hasta allí, decidió que aquel automóvil hablaba más de mí que mi experiencia, mi preparación y mis deseos de trabajar. Salí de aquella oficina con una profunda sensación de frustración. Comprendí que muchas personas juzgan la vida de los demás por lo que ven en un instante, sin detenerse a conocer el camino recorrido para llegar hasta ese momento. Tiempo después, un amigo me hizo otro comentario que también me marcó. Al verme en aquel vehículo, me dijo que no entendía cómo podía soportar andar en un carro así después de haber tenido uno mucho mejor. Tal vez no quiso herirme, pero sus palabras confirmaron que vivimos en una sociedad que suele valorar más las apariencias que las circunstancias. Afortunadamente, decidí no quedarme atrapado en esas opiniones. Continué buscando oportunidades, conseguí empleo, volví a ahorrar y, con el paso del tiempo, pude cambiar aquel viejo automóvil por otros en mejores condiciones. Hoy, cuando recuerdo mi carro Frankenstein, ya no siento vergüenza. Siento gratitud. Aquel vehículo, que muchos habrían despreciado, fue el puente que me permitió reconstruir mi vida. Me enseñó que ninguna crisis es permanente y que el verdadero valor de una persona no puede medirse por el automóvil que conduce, la ropa que viste o los bienes que posee. Desde entonces procuro no juzgar a nadie por las apariencias. Detrás de cada rostro, de cada vehículo y de cada realidad hay una historia que desconocemos. Hay batallas silenciosas, pérdidas que no se cuentan y esfuerzos que no siempre son visibles. Todos podemos atravesar momentos difíciles. Lo importante no es el lugar desde donde comenzamos de nuevo, sino la determinación de seguir avanzando. Mi carro Frankenstein nunca fue un símbolo de derrota. Fue el recordatorio de que, aun cuando la vida parece desarmarse en mil pedazos, siempre existe la posibilidad de reconstruirla y volver a ponerse en marcha. edwindelacruzr@gmail.com (El autor es periodista y abogado residente en Santo Domingo).

14 de julio de 2026
¿Quién asesinó a Paula?

Los terremotos más asesinos

14 de julio de 2026
Nicolás Maduro desinstaló WhatsApp: ¿Por qué no hacemos lo mismo?

15,000 becas: 15,000 vidas que pueden cambiar

14 de julio de 2026
Cuando el dinero no sirve para nada

No existe tiempo perdido

14 de julio de 2026

El referéndum: una institución en espera de su materialización democrática

12 de julio de 2026
Siguiente entrada

Postergada la pretemporada por una semana

Comentarios sobre post

Publicidad
Publicidad

(+) VISTAS

Potencial ciclón tropical aportará lluvias significativas desde este viernes

17 de noviembre de 2023
Abinader y gobernadora de Nueva York anuncian un acuerdo para fortalecer lazos económicos y culturales 

Abinader y gobernadora de Nueva York anuncian un acuerdo para fortalecer lazos económicos y culturales 

11 de noviembre de 2025

Pablo hizo recordar a Johan con su dominante apertura con Minnesota

31 de marzo de 2023
Lluvia pospone juego Águilas-Gigantes en San Francisco

Lluvia pospone juego Águilas-Gigantes en San Francisco

5 de enero de 2026

Metro-Teleférico de Santo Domingo alcanza cifra récord de usuarios tras pandemia

28 de septiembre de 2022
Publicidad
Precision

Con la información precisa

Copyright © 2013 - 2023 Precisión - Con la información precisa. Todos los derechos reservados. By HPMediaPlus

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
  • Económicas
  • Deportes
  • Revista
  • Opiniones

Copyright © 2013 - 2023 Precisión - Con la información precisa. Todos los derechos reservados. By HPMediaPlus