martes, julio 14, 2026
Sin resultados
Ver todos los resultados
Precision
Advertisement
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
    • Puerto Rico
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
    • Salud
    • Tecnología
  • Económicas
  • Deportes
    • Atletismo
    • Básquetbol
    • Béisbol
    • Boxeo
    • Fútbol
    • Otros
  • Revista
    • Cultura
    • Espectáculos
  • Opiniones
Precision
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
    • Puerto Rico
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
    • Salud
    • Tecnología
  • Económicas
  • Deportes
    • Atletismo
    • Básquetbol
    • Béisbol
    • Boxeo
    • Fútbol
    • Otros
  • Revista
    • Cultura
    • Espectáculos
  • Opiniones
Sin resultados
Ver todos los resultados
Precision
Sin resultados
Ver todos los resultados
Portada Opiniones

La administración pública

Manuel Hernández Villeta por Manuel Hernández Villeta
3 de octubre de 2020
en Opiniones
Tiempo de lectura: 2 minutos de lectura
FacebookTwitterWhatsappTelegram

A Pleno Sol

La casi totalidad de los que participan en la vida política, buscan un cargo en el gobierno. Es una hipocresía que una mayoría mantenga que va a los mítines partidistas luchando por el bienestar social del país.

Si se hace una encuesta, la casi totalidad espera un empleo en el sector oficial. La razón de ser de los activistas es que se les tome en cuenta en caso de que su partido gane las elecciones. Esa ambición es a todos los niveles. Unos quieren ser ministros y los más se conforman con un escritorio en cualquier departamento.

Pero esos son los que quieren trabajar. Hay otra capa, que es intolerable, que se mete a la política para conseguir una o varias botellas. Es que por su militancia se le pague un salario sin trabajar. Es un espécimen que debe desaparecer del acontecer político dominicano.

El que no trabaja no debe cobrar. Los cargos se deben asignar según la capacidad de la persona, y no por su pasada labor de agitación. Es hora de adecentar la administración pública.

La carrera administrativa puede ser una solución, pero primero hay que ver si mediante ese sistema se cumplen todos los parámetros. No puede haber una verdadera carrera administrativa si para llegar al cargo se utiliza la tarjeta o la carta de un político.

Hay unos cien mil empleados públicos de carrera, que fueron dejados por la pasada administración. Aducen que no se les puede cancelar y que tienen derecho a seguir en los cargos de por vida. Si bien la carrera administrativa es necesaria, tampoco puede ser un seguro para que burócratas se eternicen en el cargo.

Las presentes autoridades deben dar los pasos para una verdadera carrera administrativa. Todos los cargos se deben llenar mediante concurso. Pero estamos lejos de sentar las bases de una verdadera carrera administrativa.

Siempre el Estado ha sido el granero de los vocingleros. Que ahora se vaya a cambiar esa situación es otra variante. Desde luego, vamos a dar tiempo al tiempo.

La burocracia oficial tiene que ser plenamente tecnificada. Se tienen que ofrecer cursos permanentes, capacitación constante. Hoy, en la mayoría de las dependencias del Estado se paga mejor salario que en el sector privado, con horarios de labores más reducidos.

Con la carrera administrativa se inició lo que puede ser la institucionalidad del Estado, ahora queda seguir adelante con esos programas y tratar de impulsarlos a su máximo desarrollo. Pero no se olvide que de por medio está el deseo de las bases de obtener un empleo a como dé lugar. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

Etiquetas: cargosGobierno
Entrada anterior

Ocho muertes por Covid-19 en Puerto Rico y más de 50 mil casos

Siguiente entrada

Guardia Costera descarga cocaína valorada en 48 millones y desembarca 6 presuntos contrabandistas

Manuel Hernández Villeta

Manuel Hernández Villeta

Relacionado...Entradas

Mi carro Frankenstein Por Edwin DeLaCruz Hay experiencias que, aunque en su momento duelen, terminan convirtiéndose en las mejores lecciones de vida. La mía tuvo como protagonista un automóvil al que, con una mezcla de humor y resignación, bauticé como **mi carro Frankenstein**. Lo llamaba así porque parecía ensamblado con piezas de diferentes vehículos. No era precisamente un automóvil que despertara admiración. Sin embargo, llegó a mis manos en el momento en que más lo necesitaba. Después de la ruptura de mi primer matrimonio perdí mucho más que una relación. También perdí estabilidad económica, el vehículo que utilizaba para trabajar como vendedor y, poco tiempo después, el empleo. De un día para otro tuve que comenzar prácticamente desde cero. Fue entonces cuando mi hermano mayor me ofreció un automóvil viejo que tenía en Santiago. Lo acepté sin pensarlo. No era el carro de mis sueños, pero sí el que me permitiría salir nuevamente a buscar oportunidades. Con ese vehículo recorrí calles, asistí a entrevistas de trabajo y visité empresas con la esperanza de encontrar una nueva oportunidad. Nunca olvidaré una de esas entrevistas. Todo marchaba bien hasta que el entrevistador me preguntó qué vehículo conducía. Al responder con sinceridad, su actitud cambió por completo. Sin preguntar por mi historia ni interesarse por las circunstancias que me habían llevado hasta allí, decidió que aquel automóvil hablaba más de mí que mi experiencia, mi preparación y mis deseos de trabajar. Salí de aquella oficina con una profunda sensación de frustración. Comprendí que muchas personas juzgan la vida de los demás por lo que ven en un instante, sin detenerse a conocer el camino recorrido para llegar hasta ese momento. Tiempo después, un amigo me hizo otro comentario que también me marcó. Al verme en aquel vehículo, me dijo que no entendía cómo podía soportar andar en un carro así después de haber tenido uno mucho mejor. Tal vez no quiso herirme, pero sus palabras confirmaron que vivimos en una sociedad que suele valorar más las apariencias que las circunstancias. Afortunadamente, decidí no quedarme atrapado en esas opiniones. Continué buscando oportunidades, conseguí empleo, volví a ahorrar y, con el paso del tiempo, pude cambiar aquel viejo automóvil por otros en mejores condiciones. Hoy, cuando recuerdo mi carro Frankenstein, ya no siento vergüenza. Siento gratitud. Aquel vehículo, que muchos habrían despreciado, fue el puente que me permitió reconstruir mi vida. Me enseñó que ninguna crisis es permanente y que el verdadero valor de una persona no puede medirse por el automóvil que conduce, la ropa que viste o los bienes que posee. Desde entonces procuro no juzgar a nadie por las apariencias. Detrás de cada rostro, de cada vehículo y de cada realidad hay una historia que desconocemos. Hay batallas silenciosas, pérdidas que no se cuentan y esfuerzos que no siempre son visibles. Todos podemos atravesar momentos difíciles. Lo importante no es el lugar desde donde comenzamos de nuevo, sino la determinación de seguir avanzando. Mi carro Frankenstein nunca fue un símbolo de derrota. Fue el recordatorio de que, aun cuando la vida parece desarmarse en mil pedazos, siempre existe la posibilidad de reconstruirla y volver a ponerse en marcha. edwindelacruzr@gmail.com (El autor es periodista y abogado residente en Santo Domingo).

14 de julio de 2026
¿Quién asesinó a Paula?

Los terremotos más asesinos

14 de julio de 2026
Nicolás Maduro desinstaló WhatsApp: ¿Por qué no hacemos lo mismo?

15,000 becas: 15,000 vidas que pueden cambiar

14 de julio de 2026
Cuando el dinero no sirve para nada

No existe tiempo perdido

14 de julio de 2026

El referéndum: una institución en espera de su materialización democrática

12 de julio de 2026
Siguiente entrada

Guardia Costera descarga cocaína valorada en 48 millones y desembarca 6 presuntos contrabandistas

Comentarios sobre post

Publicidad
Publicidad

(+) VISTAS

Préstamos hipotecarios aprobados entre enero y mayo sumaron RD$5,449 millones

16 de julio de 2021
Aerolíneas dominicanas aumentan frecuencias y conexiones con otros destinos

Aerolíneas dominicanas aumentan frecuencias y conexiones con otros destinos

15 de enero de 2024

Ministro de Salud apela al diálogo entre médicos y aseguradoras

16 de febrero de 2023

Asume Carlos Antonio Castro como nuevo director del Capgefi

3 de diciembre de 2022
Presidente alemán: No permitiremos que plataformas como TikTok o X destruyan nuestra sociedad democrática

Presidente alemán: No permitiremos que plataformas como TikTok o X destruyan nuestra sociedad democrática

14 de febrero de 2025
Publicidad
Precision

Con la información precisa

Copyright © 2013 - 2023 Precisión - Con la información precisa. Todos los derechos reservados. By HPMediaPlus

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
  • Económicas
  • Deportes
  • Revista
  • Opiniones

Copyright © 2013 - 2023 Precisión - Con la información precisa. Todos los derechos reservados. By HPMediaPlus