martes, julio 14, 2026
Sin resultados
Ver todos los resultados
Precision
Advertisement
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
    • Puerto Rico
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
    • Salud
    • Tecnología
  • Económicas
  • Deportes
    • Atletismo
    • Básquetbol
    • Béisbol
    • Boxeo
    • Fútbol
    • Otros
  • Revista
    • Cultura
    • Espectáculos
  • Opiniones
Precision
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
    • Puerto Rico
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
    • Salud
    • Tecnología
  • Económicas
  • Deportes
    • Atletismo
    • Básquetbol
    • Béisbol
    • Boxeo
    • Fútbol
    • Otros
  • Revista
    • Cultura
    • Espectáculos
  • Opiniones
Sin resultados
Ver todos los resultados
Precision
Sin resultados
Ver todos los resultados
Portada Opiniones

Instinto

Máximo Caminero por Máximo Caminero
29 de enero de 2022
en Opiniones
Tiempo de lectura: 3 minutos de lectura
FacebookTwitterWhatsappTelegram

El instinto, quizás sea una de las cualidades más insospechadas y misteriosas de las que solemos gozar los «seres vivos’ que habitamos el planeta.

Por un lado, se dice que, «es una conducta inconsciente e insertada genéticamente entre las distintas especies y que nos hacen actuar de X manera…»

Por el otro lado, se dice que: «el hambre, la sed, el sexo y el sueño son los instintos primarios de los que gozan los seres humanos, con la agregada «particularidad» de que, además, gozamos de una «perspicacia» que nos hace «justificar o negar» una verdad o una mentira.

Siempre me ha llamado la atención, y creo ya lo mencione en alguno de estos «chillidos» que suelo escribir, como los recién nacidos gatitos se dejan ver de los humanos cosa que no hacen los ratones.

Por cierto, ¿han visto el instinto saltador de los gatos? Cuando se asustan dan un brinco como si fueran a salir volando ¿será que descienden de las aves? Digo por aquello de «lo genéticamente insertado»…

Los ratones son los campeones a la hora de sacar su instinto. Si te atreves a acorralar a alguno veras como te saca los genes de león guardados y hasta se te paran en dos patas, a la verdad que son afrentao!.

Los humanos, solemos confundir el instinto con «el presentimiento» y lo exageramos tanto que lo llevamos al límite donde en realidad se encuentra este.

Un buen ejemplo de esto lo estamos viviendo desde el 2019. Con el susodicho virus del COVID. La cantidad de recetas, para evitarlo o para curarse, han matado más gente, probablemente, que el mismo virus.

La otra causa de muertes, además de las dos mencionadas y quizás la más efectiva, es la histeria general que provoca ataques de pánico y que «el instinto» no puede contener.

El instinto al ver que su función no responde a este imprevisto evento, se le mete «un virus virtual», que no es el COVID real y entra en modo de «shock» y cae en un papatu mortal, que en las guerras suelen llamar «daños colaterales» es decir, a esos que no tenían que estar donde estaban…

Poco a poco, la gente va recobrando «la normalidad» y el instinto le dice; «te vas a morir igual con COVID o sin él» y es cuando sale a relucir «la conducta inconsciente» que mencionaba al principio.

Salen enmascarados de pies a cabeza, llegan al lugar previsto y después de estar allí un ratito se van quitando el disfraz y terminan dándole besitos a todos…

Al final llegan a su casa, se acuestan con síntomas imaginarios mientras van repasando los lugares y las caras de todos los posibles «culpables» de haberlos infectados.

Aquí entra «la otra» parte del instinto, donde el sexo se convierte en el ratón acorralado y desata todas sus lujurias y «!que se jodan to!» …los que brinquen como gatos se libraran…

¡Total! También gozamos de «esa» parte oscura del instinto que nos hace «negar y justificar» la verdad o la mentira.

El punto al final es que, confundir al instinto con el presentimiento no es más que, mezclar «lo humano» con lo esotérico. Lo que se siente, con lo que se especula. Lo que inconscientemente nos hace dar un paso adelante o atrás con lo que «conscientemente» nos hace «crear» una realidad incierta.

El presentimiento no es el instinto. El instinto no especula ve y nos carga de adrenalina haciéndonos capaces de hacer cosas inimaginables. El presentimiento muchas veces se equivoca porque surge de un «razonamiento»…» humano».

La última vez que el instinto me hizo brincar como un gato fue cuando se me metió aquel gigante cocodrilo a la habitación de mi estudio anterior. Estuve dos días sobre la barbacoa mientras el cocodrilo me esperaba pacientemente.

Tengo que agradecerle a aquel ratón, que yo «presentía» dormía debajo de mi cama, que no resistió el hambre y el instinto lo hizo salir en dos patas rugiendo como un león. Nunca he visto a un cocodrilo correr tan rápido. ¡La verdad que todos somos unos pendejos cuando aflora el instinto!. ¡Salud!. Mínimo Caminero.

massmaximo@hotmail.com

(El autor es artista plástico dominicano residente en West Palm Beach).

Etiquetas: CualidadesInstinto
Entrada anterior

Gabinete de Política Social entrega medicamentos a hospitales de Santo Domingo Este

Siguiente entrada

Vicepresidenta encabeza inauguración de retorno de la autopista Duarte y puente peatonal

Máximo Caminero

Máximo Caminero

Relacionado...Entradas

Mi carro Frankenstein Por Edwin DeLaCruz Hay experiencias que, aunque en su momento duelen, terminan convirtiéndose en las mejores lecciones de vida. La mía tuvo como protagonista un automóvil al que, con una mezcla de humor y resignación, bauticé como **mi carro Frankenstein**. Lo llamaba así porque parecía ensamblado con piezas de diferentes vehículos. No era precisamente un automóvil que despertara admiración. Sin embargo, llegó a mis manos en el momento en que más lo necesitaba. Después de la ruptura de mi primer matrimonio perdí mucho más que una relación. También perdí estabilidad económica, el vehículo que utilizaba para trabajar como vendedor y, poco tiempo después, el empleo. De un día para otro tuve que comenzar prácticamente desde cero. Fue entonces cuando mi hermano mayor me ofreció un automóvil viejo que tenía en Santiago. Lo acepté sin pensarlo. No era el carro de mis sueños, pero sí el que me permitiría salir nuevamente a buscar oportunidades. Con ese vehículo recorrí calles, asistí a entrevistas de trabajo y visité empresas con la esperanza de encontrar una nueva oportunidad. Nunca olvidaré una de esas entrevistas. Todo marchaba bien hasta que el entrevistador me preguntó qué vehículo conducía. Al responder con sinceridad, su actitud cambió por completo. Sin preguntar por mi historia ni interesarse por las circunstancias que me habían llevado hasta allí, decidió que aquel automóvil hablaba más de mí que mi experiencia, mi preparación y mis deseos de trabajar. Salí de aquella oficina con una profunda sensación de frustración. Comprendí que muchas personas juzgan la vida de los demás por lo que ven en un instante, sin detenerse a conocer el camino recorrido para llegar hasta ese momento. Tiempo después, un amigo me hizo otro comentario que también me marcó. Al verme en aquel vehículo, me dijo que no entendía cómo podía soportar andar en un carro así después de haber tenido uno mucho mejor. Tal vez no quiso herirme, pero sus palabras confirmaron que vivimos en una sociedad que suele valorar más las apariencias que las circunstancias. Afortunadamente, decidí no quedarme atrapado en esas opiniones. Continué buscando oportunidades, conseguí empleo, volví a ahorrar y, con el paso del tiempo, pude cambiar aquel viejo automóvil por otros en mejores condiciones. Hoy, cuando recuerdo mi carro Frankenstein, ya no siento vergüenza. Siento gratitud. Aquel vehículo, que muchos habrían despreciado, fue el puente que me permitió reconstruir mi vida. Me enseñó que ninguna crisis es permanente y que el verdadero valor de una persona no puede medirse por el automóvil que conduce, la ropa que viste o los bienes que posee. Desde entonces procuro no juzgar a nadie por las apariencias. Detrás de cada rostro, de cada vehículo y de cada realidad hay una historia que desconocemos. Hay batallas silenciosas, pérdidas que no se cuentan y esfuerzos que no siempre son visibles. Todos podemos atravesar momentos difíciles. Lo importante no es el lugar desde donde comenzamos de nuevo, sino la determinación de seguir avanzando. Mi carro Frankenstein nunca fue un símbolo de derrota. Fue el recordatorio de que, aun cuando la vida parece desarmarse en mil pedazos, siempre existe la posibilidad de reconstruirla y volver a ponerse en marcha. edwindelacruzr@gmail.com (El autor es periodista y abogado residente en Santo Domingo).

14 de julio de 2026
¿Quién asesinó a Paula?

Los terremotos más asesinos

14 de julio de 2026
Nicolás Maduro desinstaló WhatsApp: ¿Por qué no hacemos lo mismo?

15,000 becas: 15,000 vidas que pueden cambiar

14 de julio de 2026
Cuando el dinero no sirve para nada

No existe tiempo perdido

14 de julio de 2026

El referéndum: una institución en espera de su materialización democrática

12 de julio de 2026
Siguiente entrada

Vicepresidenta encabeza inauguración de retorno de la autopista Duarte y puente peatonal

Comentarios sobre post

Publicidad
Publicidad

(+) VISTAS

Presidente Nicolás Maduro autoriza exportación del 30% de la producción venezolana

2 de septiembre de 2020

Fiscalía de San Juan obtiene condena contra hombre enjuiciado por tráfico de drogas

2 de octubre de 2023
Búsquenle un bajadero

Morirse tranquilo

3 de febrero de 2024
Mescyt anuncia Decimonovena Edición del Congreso Internacional de Investigación Científica

Mescyt anuncia Decimonovena Edición del Congreso Internacional de Investigación Científica

28 de mayo de 2024
Ministerio Público arresta ruso por estafa millonaria en negocio de cannabis de uso medicinal

Ministerio Público ejecuta orden de captura contra condenados por fraude en el quebrado Banco Peravia

16 de mayo de 2025
Publicidad
Precision

Con la información precisa

Copyright © 2013 - 2023 Precisión - Con la información precisa. Todos los derechos reservados. By HPMediaPlus

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
  • Económicas
  • Deportes
  • Revista
  • Opiniones

Copyright © 2013 - 2023 Precisión - Con la información precisa. Todos los derechos reservados. By HPMediaPlus