jueves, junio 4, 2026
Sin resultados
Ver todos los resultados
Precision
Advertisement
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
    • Puerto Rico
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
    • Salud
    • Tecnología
  • Económicas
  • Deportes
    • Atletismo
    • Básquetbol
    • Béisbol
    • Boxeo
    • Fútbol
    • Otros
  • Revista
    • Cultura
    • Espectáculos
  • Opiniones
Precision
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
    • Puerto Rico
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
    • Salud
    • Tecnología
  • Económicas
  • Deportes
    • Atletismo
    • Básquetbol
    • Béisbol
    • Boxeo
    • Fútbol
    • Otros
  • Revista
    • Cultura
    • Espectáculos
  • Opiniones
Sin resultados
Ver todos los resultados
Precision
Sin resultados
Ver todos los resultados
Portada Opiniones

Importancia de la jurisprudencia constitucional para el sometimiento de la Administración Pública al Derecho

Redacción por Redacción
12 de abril de 2026
en Opiniones
Tiempo de lectura: 4 minutos de lectura
Las medidas de coerción y los principios que rigen su aplicación
FacebookTwitterWhatsappTelegram

Por José Alejandro Vargas

La doctrina concuerda en considerar la jurisprudencia como «la prudencia de lo justo», manifestada en «consideraciones jurídicas integrativas uniformes» sobre uno o varios asuntos de Derecho. Su carácter imperativo parece iniciarse en el sistema anglosajón, que la entendía potestad independiente de los jueces y no del legislador, que en el legicentrismo caracterizaba al Estado liberal de derecho como un «Estado legislativo que se afirmaba a sí mismo a través del principio de legalidad». (Zagrebelski)

Sin embargo, en la actualidad, fruto de los avances experimentados por el constitucionalismo contemporáneo en su consecución limitante del gobierno arbitrario, la jurisprudencia constitucional, en el ámbito del Estado Social y Democrático de Derecho, se ha transformado en un instrumento funcionalmente adecuado para la protección de la dignidad humana y la concreción del proyecto democrático nacional.

En este nuevo esquema, la Constitución normativa se erige como punto de partida. Su fuerza jurídica no es simbólica ni programática, sino directa, obligatoria y superior respecto de todas las demás normas. Desde esta óptica, el texto constitucional no solo organiza el poder público, sino que establece límites materiales a su ejercicio y proyecta sus principios sobre todo el sistema jurídico. La constitucionalización del ordenamiento implica precisamente que la producción, interpretación y aplicación del Derecho deben realizarse conforme a los valores, principios y mandatos de la Constitución (Guastini, 2003).

A partir de esa premisa, la jurisprudencia constitucional aparece como un instrumento de consolidación institucional. En la República Dominicana, la Constitución de 2010 confirió al Tribunal Constitucional la misión de controlar la constitucionalidad y de garantizar la supremacía de la Carta Sustantiva. Su labor ha sido esencial para definir el alcance de los derechos fundamentales, corregir desviaciones del poder público y reforzar la coherencia del ordenamiento. Más que una simple actividad interpretativa, la jurisprudencia constitucional actúa como mecanismo de perfeccionamiento del sistema, al traducir los principios constitucionales en criterios aplicables a casos concretos.

Esta función tiene efectos directos sobre la Administración Pública. Cuando los tribunales constitucionales desarrollan estándares sobre legalidad, razonabilidad, igualdad, debido proceso o tutela judicial efectiva, esos estándares pasan a orientar la actividad administrativa y a limitar la discrecionalidad estatal. De ese modo, la jurisprudencia contribuye a juridificar la actuación pública y a impedir que el poder administrativo se ejerza al margen de la Constitución. Además, aporta uniformidad interpretativa, previsibilidad y seguridad jurídica, condiciones indispensables para que los ciudadanos conozcan el alcance de sus derechos y para que la propia Administración actúe conforme a criterios estables (Prieto Sanchís).

En un ordenamiento constitucionalizado, la relación entre Administración y Derecho es una relación de subordinación plena. Históricamente, la Administración llegó a actuar como una extensión casi incontestable del soberano; sin embargo, el desarrollo del constitucionalismo y del Derecho Administrativo contemporáneo transformó ese esquema. Hoy se reconoce que los órganos administrativos no son dueños de sus actos, sino sujetos obligados a fundarlos en competencias previamente establecidas y a respetar de manera estricta los límites que impone el ordenamiento. Si se apartan de la regla jurídica, sus decisiones pueden ser impugnadas y anuladas por los órganos jurisdiccionales.

Al respecto, procede resaltar la Sentencia TC/0619/16 del Tribunal Constitucional dominicano, en la que se reafirmó que «la sumisión de las actuaciones administrativas a la ley y al derecho debe ser plena, es decir, cabal, completa y sin excepciones», con fundamento en el artículo 138 de la Constitución. Este criterio es de singular importancia, pues convierte el principio de legalidad administrativa en una exigencia constitucional reforzada y no en una mera regla de técnica administrativa. La trascendencia de esa decisión del Tribunal Constitucional descansa en que sitúa la seguridad jurídica del ciudadano como resultado directo del sometimiento administrativo al orden constitucional.

Esta idea se conecta con el principio de legalidad administrativa, uno de los pilares del Derecho Público. Dicho principio exige que toda potestad administrativa tenga fundamento normativo y que su ejercicio responda a los fines previstos por la Constitución y la ley. Pero, en un Estado constitucional, la legalidad ya no puede entenderse de forma reducida como simple obediencia a la ley formal. La Administración debe someterse también al conjunto de valores, principios y derechos que irradian desde la Constitución y que reciben concreción a través de la jurisprudencia constitucional. Por ello, el control de constitucionalidad no solo protege la supremacía de la Norma Fundamental, sino que también redefine la manera en que debe concebirse y ejecutarse la función administrativa. (Zagrebelsky).

En tal sentido, la importancia de la jurisprudencia constitucional radica en que convierte los postulados constitucionales en parámetros efectivos de actuación para la Administración Pública. Su fuerza no reside únicamente en resolver conflictos, sino en establecer criterios que orientan el comportamiento estatal, fortalecen la democracia, protegen la dignidad humana y consolidan el imperio del Derecho. Allí donde la Constitución es verdaderamente normativa y la jurisprudencia constitucional es asumida como fuente viva del ordenamiento, la Administración deja de ser un poder autónomo frente al ciudadano y pasa a ser una actividad jurídicamente condicionada, controlable y orientada al servicio del interés general.

El sometimiento de la Administración Pública al Derecho supone que toda actuación administrativa debe ajustarse de manera plena a la Constitución, la ley, los reglamentos y los principios generales del ordenamiento. No existen espacios exentos de control jurídico: en un Estado Social y Democrático de Derecho, la Administración solo puede actuar válidamente dentro del marco normativo que la condiciona. En ese contexto, la jurisprudencia constitucional cumple una función decisiva, porque interpreta la Constitución, fija criterios vinculantes y fortalece la eficacia de los derechos fundamentales.

vargasjuez@hotmail.com

(El autor es juez del Tribunal Constitucional, residente en Santo Domingo, República Dominicana).

Etiquetas: Importancia de la jurisprudencia constitucional
Entrada anterior

Vance afirma que no se alcanzó un acuerdo en conversaciones con Irán

Siguiente entrada

Pronostica el INDOMET aguaceros de moderados a fuertes

Redacción

Redacción

Relacionado...Entradas

Somos más ricos desde 2020

El juego electoral sucio en Colombia

4 de junio de 2026
¿A cuál creemos?

Banderas rojas preocupantes

2 de junio de 2026
El factor humano en la era de los algoritmos: la visión de Ovi Barceló

Los Leones que rugen en silencio: una reflexión sobre los Clubes de Leones en el mundo

2 de junio de 2026
Sin dádivas también se puede

El fraude de las sillas de ruedas en los aeropuertos

2 de junio de 2026
La Nación que se piensa a sí misma, se salva a sí misma

La profecía de Quisqueya: El corazón del gran Caribe

1 de junio de 2026
Siguiente entrada
Pronostica el INDOMET aguaceros de moderados a fuertes

Pronostica el INDOMET aguaceros de moderados a fuertes

Publicidad

(+) VISTAS

Presenta Compromiso Nacional por el Agua que necesitará 8.500 millones de dólares

14 de junio de 2021

Artista plástico dominicano Carlos Abad presentará individual Catarsis

31 de julio de 2022

Mi nano y yo, el valor de la lealtad

27 de mayo de 2020

Cesfront decomisa 110 libras de presunta marihuana en Pedernales

26 de octubre de 2020

Presidente Abinader recibe en su despacho al ministro de Turismo de Arabia Saudita

16 de febrero de 2022
Publicidad
Precision

Con la información precisa

Copyright © 2013 - 2023 Precisión - Con la información precisa. Todos los derechos reservados. By HPMediaPlus

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
  • Económicas
  • Deportes
  • Revista
  • Opiniones

Copyright © 2013 - 2023 Precisión - Con la información precisa. Todos los derechos reservados. By HPMediaPlus