martes, julio 14, 2026
Sin resultados
Ver todos los resultados
Precision
Advertisement
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
    • Puerto Rico
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
    • Salud
    • Tecnología
  • Económicas
  • Deportes
    • Atletismo
    • Básquetbol
    • Béisbol
    • Boxeo
    • Fútbol
    • Otros
  • Revista
    • Cultura
    • Espectáculos
  • Opiniones
Precision
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
    • Puerto Rico
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
    • Salud
    • Tecnología
  • Económicas
  • Deportes
    • Atletismo
    • Básquetbol
    • Béisbol
    • Boxeo
    • Fútbol
    • Otros
  • Revista
    • Cultura
    • Espectáculos
  • Opiniones
Sin resultados
Ver todos los resultados
Precision
Sin resultados
Ver todos los resultados
Portada Opiniones

Humilló a Balaguer en los tribunales

Redacción por Redacción
4 de julio de 2022
en Opiniones
Tiempo de lectura: 3 minutos de lectura
FacebookTwitterWhatsappTelegram

Roberto Valenzuela

La historia del santiaguero Juan Rafael Estrella Ureña (1889-1945) es seductora. El presidente Joaquín Balaguer lo alababa y señalaba que era un deleite escucharlo discurseando en los actos políticos o en los tribunales, haciendo valer sus ingenios de abogado.

Cuando a Balaguer sus amigos y seguidores lo alababan como buen orador, solía decir: «ustedes porque no escucharon a Rafael Estrella Ureña, él era un verdadero tribuno, sin nada que envidiar a Meriño u otros grandes oradores».

Monseñor Fernando Arturo de Meriño tenía el apodo de «El Pico de Oro» por ser, sino el mejor, uno de los mejores oradores dominicanos de todos los tiempos. Esto significa que, si Balaguer compara a Estrella Ureña con Meriño, es porque éste (Ureña) era un verdadero maestro de la oratoria.

En su obra Memoria de un cortesano en la era de Trujillo, Balaguer narra que su desgracia como abogado fue que en el primer caso en los tribunales de Santiago de los Caballeros le tocó enfrentar a Estrella y éste, con su oratoria, lo humilló. Balaguer afirma que a partir de ahí no quedó con gusto de seguir ejerciendo el derecho.

Una serie de documentos y crónicas de los diarios que reposan en el Archivo General de la Nación (AGN), sostienen que, como orador, era impresionante, la gente solía hacer largas filas para abarrotar los tribunales para oír las intervenciones de Ureña.

Su biógrafo

El biógrafo de Ureña, el historiador Rafael Darío Herrera, afirma que cuando en Santiago de los Caballeros era visitado por figuras importantes o había algún evento, el principal atractivo era decir a los ciudadanos que ahí iba a hablar él, para que apoyaran las actividades. Herrera escribió la obra «La Agitada vida de Estrella Ureña».

Ureña usó la brillantez de su discurso para encabezar el movimiento nacionalista, que entre 1916 y 1924, repudió la ocupación militar norteamericana. Bajo la consigna de la «desocupación pura y simple», compartió tribuna con personajes de la talla de Américo Lugo, Rafael César Tolentino, Emiliano Tejera, Ercilia Pepín, etc.

Caballo de Troya

El fenecido historiador y vicepresidente de la Academia de la Historia, Adriano Miguel Tejada, lamentaba que Ureña sea un desconocido, a pesar de ser un conspicuo orador y su protagonismo en la salida de las tropas norteamericanas del país.

Don Adriano sostiene que es extraño que Ureña esté en el ostracismo, luego estar al lado de los presidentes Horacio Vásquez y Rafael Leónidas Trujillo Molina.

Precisamente, la historiadora Quisqueya Lora explica que Estrella Ureña se dejó robar su papel histórico porque figura al lado de un personaje avasallador, como Trujillo, el dictador que gobernó el país por 31 años.

Lora entiende que el político santiaguero es un derrotado histórico y que su apuesta por el poder quedó destrozada entre las patas de un caballo de Troya como Trujillo.

En 1930, Estrella pactó con Trujillo para dar un golpe de Estado al que había sido protector de ellos dos, el presidente Vásquez. Después Trujillo lo destruyó a él (a Ureña).

Con Mussolini

Con la desocupación militar norteamericana y a la llegada al poder de Horacio Vásquez, Estrella Ureña sufre una metamorfosis: se muestra inconsistente a lo que había sido su discurso y se preocupa más por ocupar cargos en el Gobierno que por el bienestar del país.

Al ser designado como embajador en Italia entre 1926-1928, estableció amistad con el dictador fascista el «Duce», Benito Mussolini, al que le profesaba admiración. Al punto que, para el golpe de Estado contra Vásquez, Estrella trataba de imitar los métodos de Mussolini para destronar del poder al rey Víctor Manuel III, en la «Marcha sobre Roma».

En la marcha desde Santiago a la capital para derrotar a Horacio, Estrella se quiso parecer o usar la teatralidad de Mussolini y sus intimidantes milicias «Los Camisas Negras», marchando hacia Roma.

Cuando Ureña cayó en desgracia con Trujillo, según explica su biógrafo, Darío Herrera, una de las amenazas de los trujillistas era que iban a mostrar en la prensa las fotos suyas con Mussolini, aliado de Adolfo Hitler en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

rovertbalenzuela@gmail.com

Etiquetas: BalaguerEn tribunalesHumillado
Entrada anterior

López Obrador llama a «empezar la campaña para desmontar la Estatua de la Libertad» si EE.UU. no indulta a Julian Assange

Siguiente entrada

Banreservas anuncia su feria inmobiliaria con tasa preferencial

Redacción

Redacción

Relacionado...Entradas

Mi carro Frankenstein Por Edwin DeLaCruz Hay experiencias que, aunque en su momento duelen, terminan convirtiéndose en las mejores lecciones de vida. La mía tuvo como protagonista un automóvil al que, con una mezcla de humor y resignación, bauticé como **mi carro Frankenstein**. Lo llamaba así porque parecía ensamblado con piezas de diferentes vehículos. No era precisamente un automóvil que despertara admiración. Sin embargo, llegó a mis manos en el momento en que más lo necesitaba. Después de la ruptura de mi primer matrimonio perdí mucho más que una relación. También perdí estabilidad económica, el vehículo que utilizaba para trabajar como vendedor y, poco tiempo después, el empleo. De un día para otro tuve que comenzar prácticamente desde cero. Fue entonces cuando mi hermano mayor me ofreció un automóvil viejo que tenía en Santiago. Lo acepté sin pensarlo. No era el carro de mis sueños, pero sí el que me permitiría salir nuevamente a buscar oportunidades. Con ese vehículo recorrí calles, asistí a entrevistas de trabajo y visité empresas con la esperanza de encontrar una nueva oportunidad. Nunca olvidaré una de esas entrevistas. Todo marchaba bien hasta que el entrevistador me preguntó qué vehículo conducía. Al responder con sinceridad, su actitud cambió por completo. Sin preguntar por mi historia ni interesarse por las circunstancias que me habían llevado hasta allí, decidió que aquel automóvil hablaba más de mí que mi experiencia, mi preparación y mis deseos de trabajar. Salí de aquella oficina con una profunda sensación de frustración. Comprendí que muchas personas juzgan la vida de los demás por lo que ven en un instante, sin detenerse a conocer el camino recorrido para llegar hasta ese momento. Tiempo después, un amigo me hizo otro comentario que también me marcó. Al verme en aquel vehículo, me dijo que no entendía cómo podía soportar andar en un carro así después de haber tenido uno mucho mejor. Tal vez no quiso herirme, pero sus palabras confirmaron que vivimos en una sociedad que suele valorar más las apariencias que las circunstancias. Afortunadamente, decidí no quedarme atrapado en esas opiniones. Continué buscando oportunidades, conseguí empleo, volví a ahorrar y, con el paso del tiempo, pude cambiar aquel viejo automóvil por otros en mejores condiciones. Hoy, cuando recuerdo mi carro Frankenstein, ya no siento vergüenza. Siento gratitud. Aquel vehículo, que muchos habrían despreciado, fue el puente que me permitió reconstruir mi vida. Me enseñó que ninguna crisis es permanente y que el verdadero valor de una persona no puede medirse por el automóvil que conduce, la ropa que viste o los bienes que posee. Desde entonces procuro no juzgar a nadie por las apariencias. Detrás de cada rostro, de cada vehículo y de cada realidad hay una historia que desconocemos. Hay batallas silenciosas, pérdidas que no se cuentan y esfuerzos que no siempre son visibles. Todos podemos atravesar momentos difíciles. Lo importante no es el lugar desde donde comenzamos de nuevo, sino la determinación de seguir avanzando. Mi carro Frankenstein nunca fue un símbolo de derrota. Fue el recordatorio de que, aun cuando la vida parece desarmarse en mil pedazos, siempre existe la posibilidad de reconstruirla y volver a ponerse en marcha. edwindelacruzr@gmail.com (El autor es periodista y abogado residente en Santo Domingo).

14 de julio de 2026
¿Quién asesinó a Paula?

Los terremotos más asesinos

14 de julio de 2026
Nicolás Maduro desinstaló WhatsApp: ¿Por qué no hacemos lo mismo?

15,000 becas: 15,000 vidas que pueden cambiar

14 de julio de 2026
Cuando el dinero no sirve para nada

No existe tiempo perdido

14 de julio de 2026

El referéndum: una institución en espera de su materialización democrática

12 de julio de 2026
Siguiente entrada

Banreservas anuncia su feria inmobiliaria con tasa preferencial

Comentarios sobre post

Publicidad
Publicidad

(+) VISTAS

Rusia y República Dominicana dialogan para construir puentes

7 de marzo de 2023

COE incrementa a 22 el número de provincias en alerta por tormenta 

21 de agosto de 2020
Arrestan sargento y raso del ERD con indocumentados en San Juan de la Maguana

Arrestan sargento y raso del ERD con indocumentados en San Juan de la Maguana

7 de mayo de 2025

Abel Martínez rechaza impuestos a plataformas digitales

19 de julio de 2022
¿Estará este equipo posicionándose para adquirir a Ketel Marte?

¿Estará este equipo posicionándose para adquirir a Ketel Marte?

19 de diciembre de 2025
Publicidad
Precision

Con la información precisa

Copyright © 2013 - 2023 Precisión - Con la información precisa. Todos los derechos reservados. By HPMediaPlus

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
  • Económicas
  • Deportes
  • Revista
  • Opiniones

Copyright © 2013 - 2023 Precisión - Con la información precisa. Todos los derechos reservados. By HPMediaPlus