martes, julio 14, 2026
Sin resultados
Ver todos los resultados
Precision
Advertisement
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
    • Puerto Rico
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
    • Salud
    • Tecnología
  • Económicas
  • Deportes
    • Atletismo
    • Básquetbol
    • Béisbol
    • Boxeo
    • Fútbol
    • Otros
  • Revista
    • Cultura
    • Espectáculos
  • Opiniones
Precision
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
    • Puerto Rico
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
    • Salud
    • Tecnología
  • Económicas
  • Deportes
    • Atletismo
    • Básquetbol
    • Béisbol
    • Boxeo
    • Fútbol
    • Otros
  • Revista
    • Cultura
    • Espectáculos
  • Opiniones
Sin resultados
Ver todos los resultados
Precision
Sin resultados
Ver todos los resultados
Portada Opiniones

Gente que no sabe vivir

Máximo Caminero por Máximo Caminero
9 de diciembre de 2021
en Opiniones
Tiempo de lectura: 3 minutos de lectura
FacebookTwitterWhatsappTelegram

Al final, lo único que uno tiene es la vida. Lo demás son «detalles» que se diluyen en el día a día.

Veo constantemente a mucha gente que aún no aprende a vivir, gente que se la pasan de drama en drama, de circo en circo, de chisme en chisme. Gente que se hace la vida un «yogur» porque no sabe escoger «el sabor del yogur».

No pueden vivir con los demás, pero, peor aún, no pueden vivir consigo mismo.

No se trata, en la mayoría de los casos, en «deficiencias mentales», sino de una falta de «credibilidad» en sus atributos. ¡Necesitan ser aceptados por los demás para poder aceptarse a sí mismos…coño! Que falta de conciencia y desacato al interior.

La vida es un regalo que al parecer «muchos» no han entendido. La simple oportunidad de haber llegado, ver y desaparecer, es algo que deberíamos agradecer.

Incluso el morirse es también para agradecerlo ya que la vida es como subirse a una montaña rusa en donde uno va todo el camino excitado y eufórico, pero a la vez tranquilo porque sabe que en pocos segundos todo ese remeneo audaz y temerario…terminara.

Quizás para muchos, vivir sea un lujo del que no quisieran dejar de disfrutar, pero la realidad es que, para la gran mayoría, vivir, es una montaña rusa que no tiene final.

Se levantan en la mañana acongojados de la noche «insomnica» que no les abrigo el sueño. Viven metidos en pensamientos negativos, especulan, fabulan y hasta ven lo que no es porque lo fabrican.

Piensan que todo el mundo les quiere hacer daño, no confían ni en sus padres y se creen poseedores de una verdad que no existe.

Se refugian en «otros» que tampoco existen y los encuentran en esa otra dimensión detrás de la pantalla del mundo cibernético. Allí encuentran «amigos» que ni siquiera les hablan, pero ellos «juran» que sí.

Otros suelen refugiarse en el alcohol, los opioides y demás sanguijuelas que los transforman en súper héroes. Desde allí, se sienten valientes y entonces suelen gritar «sus verdades» y todo lo que piensan de usted y de mí.

La pregunta que debemos hacernos antes de terminar en la locura, porque no piensen que yo estoy muy sanito tampoco, es ¿vivir es oponerse o simplemente fluir?.

Yo opto por fluir, ya que de nada me ha servido resistirme a lo que no puedo controlar. Aquellos que se oponen a los sucesos imprevistos y fuera de su capacidad de evitar, son los que más sufren. En cambio, si aceptamos, tendemos a minimizar el dolor y por supuesto a vivir mejor.

Como la cosa es algo confusa, vamos a trotar un poco más en ello. No se trata de ser sumiso y permisivo, pero sí de tener la capacidad de entender que la gente es como es y que no vamos a cambiar a nadie, por lo menos, hasta que le toque a cada quien su cambio.

Que lo que nos toco era lo que nos tocaba. Lo que se fue, lo que vino, lo que nunca paso y lo que pasa. Todo tiene su momento, su tiempo, su lugar, su espacio. ¡No hay nada al azar, pero si la actitud que asumamos ante todo esto…ese! es el famoso libre albedrio…eureka!.

Usted podrá llorar, brincar y patalear y nada cambiará hasta que sea el momento. Intentar comprender la vida lo llevara a preguntas sin respuestas. El mismo hecho de vivir no la tiene.

Por esto es que uno debe lanzarse al camino y recibir las piedras y las flores con la misma sonrisa «destinal». Alguien está haciendo tu destino, alguien ha preparado todas las veredas que has de recorrer. Tú no tienes voluntad, la voluntad te la dan y ni siquiera te enteras.

Te la disfrazan con un libre albedrio que con solo mirar atrás te das cuenta que ni eras libre ni tenías la convicción de no encomendarte a nadie. Alguien te coloco en donde estas…

Mientras menos te resistas más libre serás, más felicidad encontraras porque «esos» que andan moviendo los ejes de la vida no hacen nada con la gente que vive como si estuviera muerta, esos no tienen nada que aprender, en cambio los que osan resistirse e intentan «huir» del momento, son los favoritos de estos personajes «astrales»…ya les dije que yo también andaba medio loquito…

Si no sabes vivir no estás solo. La diferencia es que algunos se echan a llorar y otros !¡somos unos descarados!¡Salud! Mínimo Caminero.

massmaximo@hotmail.com

(El autor es artista plástico dominicano residente en West Palm Beach).

Etiquetas: A vivirAprenda
Entrada anterior

El FBI arresta al alcalde de Guaynabo y al vicealcalde de Trujillo Alto, reacciona el gobernador

Siguiente entrada

Procurador Wilson Camacho reitera que la corrupción no tiene lugar en República Dominicana

Máximo Caminero

Máximo Caminero

Relacionado...Entradas

Mi carro Frankenstein Por Edwin DeLaCruz Hay experiencias que, aunque en su momento duelen, terminan convirtiéndose en las mejores lecciones de vida. La mía tuvo como protagonista un automóvil al que, con una mezcla de humor y resignación, bauticé como **mi carro Frankenstein**. Lo llamaba así porque parecía ensamblado con piezas de diferentes vehículos. No era precisamente un automóvil que despertara admiración. Sin embargo, llegó a mis manos en el momento en que más lo necesitaba. Después de la ruptura de mi primer matrimonio perdí mucho más que una relación. También perdí estabilidad económica, el vehículo que utilizaba para trabajar como vendedor y, poco tiempo después, el empleo. De un día para otro tuve que comenzar prácticamente desde cero. Fue entonces cuando mi hermano mayor me ofreció un automóvil viejo que tenía en Santiago. Lo acepté sin pensarlo. No era el carro de mis sueños, pero sí el que me permitiría salir nuevamente a buscar oportunidades. Con ese vehículo recorrí calles, asistí a entrevistas de trabajo y visité empresas con la esperanza de encontrar una nueva oportunidad. Nunca olvidaré una de esas entrevistas. Todo marchaba bien hasta que el entrevistador me preguntó qué vehículo conducía. Al responder con sinceridad, su actitud cambió por completo. Sin preguntar por mi historia ni interesarse por las circunstancias que me habían llevado hasta allí, decidió que aquel automóvil hablaba más de mí que mi experiencia, mi preparación y mis deseos de trabajar. Salí de aquella oficina con una profunda sensación de frustración. Comprendí que muchas personas juzgan la vida de los demás por lo que ven en un instante, sin detenerse a conocer el camino recorrido para llegar hasta ese momento. Tiempo después, un amigo me hizo otro comentario que también me marcó. Al verme en aquel vehículo, me dijo que no entendía cómo podía soportar andar en un carro así después de haber tenido uno mucho mejor. Tal vez no quiso herirme, pero sus palabras confirmaron que vivimos en una sociedad que suele valorar más las apariencias que las circunstancias. Afortunadamente, decidí no quedarme atrapado en esas opiniones. Continué buscando oportunidades, conseguí empleo, volví a ahorrar y, con el paso del tiempo, pude cambiar aquel viejo automóvil por otros en mejores condiciones. Hoy, cuando recuerdo mi carro Frankenstein, ya no siento vergüenza. Siento gratitud. Aquel vehículo, que muchos habrían despreciado, fue el puente que me permitió reconstruir mi vida. Me enseñó que ninguna crisis es permanente y que el verdadero valor de una persona no puede medirse por el automóvil que conduce, la ropa que viste o los bienes que posee. Desde entonces procuro no juzgar a nadie por las apariencias. Detrás de cada rostro, de cada vehículo y de cada realidad hay una historia que desconocemos. Hay batallas silenciosas, pérdidas que no se cuentan y esfuerzos que no siempre son visibles. Todos podemos atravesar momentos difíciles. Lo importante no es el lugar desde donde comenzamos de nuevo, sino la determinación de seguir avanzando. Mi carro Frankenstein nunca fue un símbolo de derrota. Fue el recordatorio de que, aun cuando la vida parece desarmarse en mil pedazos, siempre existe la posibilidad de reconstruirla y volver a ponerse en marcha. edwindelacruzr@gmail.com (El autor es periodista y abogado residente en Santo Domingo).

14 de julio de 2026
¿Quién asesinó a Paula?

Los terremotos más asesinos

14 de julio de 2026
Nicolás Maduro desinstaló WhatsApp: ¿Por qué no hacemos lo mismo?

15,000 becas: 15,000 vidas que pueden cambiar

14 de julio de 2026
Cuando el dinero no sirve para nada

No existe tiempo perdido

14 de julio de 2026

El referéndum: una institución en espera de su materialización democrática

12 de julio de 2026
Siguiente entrada

Procurador Wilson Camacho reitera que la corrupción no tiene lugar en República Dominicana

Comentarios sobre post

Publicidad
Publicidad

(+) VISTAS

R.D. gana y asegura competir por medalla

3 de agosto de 2021
Concluye la jornada de votación para las elecciones municipales, reportan un muerto y tres heridos

La JCE cierra cómputo electoral y revisión de votos nulos y observados de las elecciones municipales

23 de febrero de 2024

ONAMET da seguimiento al huracán Lee, espera deterioro en el oleaje el fin de semana

8 de septiembre de 2023

Tatis podría comenzar a hacer swing pronto

24 de mayo de 2022

Policía arresta autor del asesinato e incineración de cuerpo de médico

10 de octubre de 2021
Publicidad
Precision

Con la información precisa

Copyright © 2013 - 2023 Precisión - Con la información precisa. Todos los derechos reservados. By HPMediaPlus

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
  • Económicas
  • Deportes
  • Revista
  • Opiniones

Copyright © 2013 - 2023 Precisión - Con la información precisa. Todos los derechos reservados. By HPMediaPlus