El poder neofascista que encabeza Donald Trump logró derrotar el rumbo antiimperialista de Venezuela mediante la invasión terrorista y el secuestro de Nicolás Maduro y su esposa Celia Flores, sin que desde el chavismo oficial se desatara la resistencia político-militar necesaria para desplegar la guerra asimétrica que tales circunstancias exigen.
Esto envalentonó al trumpismo, al extremo de ser convencido de hacer algo parecido en Irán.
Ese cálculo resultó fallido al punto que Israel y EEUU han recibido una derrota que sobrepasa la victoria relativa lograda en Venezuela y reproduce nuevas rebeldías antiimperialistas en defensa de Cuba, Colombia y México.
Según las encuestas a escala mundial, Irán es el Estado más admirado por la humanidad y eso revela una victoria colosal que marca, cual sea el resultado final de esa guerra asimétrica, un antes y después en el tránsito de un mundo unipolar, sometido a las fechorías de EEUU, a un mundo multipolar donde prime el principio de autodeterminación de los pueblos.
La diferencia entre los resultados de la agresión imperialista a Venezuela y la guerra destructiva contra Irán estriba en la distancia entre dos actitudes cruciales: FIRMEZA Y CLAUDICACIÓN.
Más allá de todas las dificultades, la clave en esta pelea está en persistir en la firmeza y desistir de toda tentación a ceder a los afanes imperialistas de recolonización.
La actitud de Irán nos recuerda Viet-Nam y las guerras de liberación en África, experiencias útiles para enfrentar los riesgos que actualmente imponen las guerras imperialistas.
Con mucha razón, en sus reflexiones contenidas en el artículo “Venezuela: entre la intervención imperial y el suicidio de clase”, Joan López Fernández y Alejandro Pedregal, miembros de la Red Antiimperialista, plantearon:
Que “los procesos de liberación nacional también han mostrado que ninguna revolución ha sobrevivido sin cuadros dispuestos a asumir los riesgos que exige la confrontación con el poder imperial” y que “las direcciones revolucionarias no están llamadas únicamente a administrar estructuras, sino a encarnar una voluntad histórica capaz de sostener el conflicto hasta sus últimas consecuencias.”
La guerra Israel-EEUU contra Irán sigue: Israel ha rechazado los términos de la negociación y EEUU lo está violando, pero la firmeza de Irán rebrota y se amplía.
Irán, Rusia y China, por primera vez, operan conjuntamente un plan militar de alto calibre, plenamente sincronizado. Un salto cualitativo que ha provocado la huida de la flota gringa.
Esto precipita la caída de Trump con inhabilitación jurídica; mientras el juicio a Maduro y a Cilia se debilita; y todo combinado, podría facilitar la recuperación de la soberanía venezolana.
@narcisoisaconde
(El autor es dirigente político residente en Santo Domingo, República Dominicana).








