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Portada Opiniones

Estoy rodeado…

Máximo Caminero por Máximo Caminero
4 de junio de 2025
en Opiniones
Tiempo de lectura: 3 minutos de lectura
El poder de la oración
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Estoy rodeado de gente que no piensa, es decir, que piensa «que piensa», pero no piensa. Gente idiota y estéril, que vive en una ambivalencia ignota. No saben de historia o geografía.

Sus puntos cardinales no pasan de su calle. Piensan que todos los latinos viven en México y que no hay nada más allá de este.

Vivo rodeado de gente fría, a quienes la razón se les acumula en los diarios parcializados que solo miran. Gente que te envía mensajes distorsionados y editados que denotan una ligereza pasmosa.

Vivo rodeado de gente que me quiere, pero idiotas. Cuyos argumentos no pasan de acusaciones que intentan disminuirte, porque un día votaste por un loco, o porque el otro por un viejo, o por lo que hayas hecho sin derecho a redimirte.

Vivo rodeado de toda esa plaga que juzga de acuerdo a sus ganancias. Que no tienen concepto ni agallas de reconocer cuando se equivocan. Gente que te acusa y te etiqueta sin poder sostener un minuto en la contienda.

Gente que agita una guerra mundial sin saber la tragedia ya sufrida del pasado, sin jamás haber visto un cuerpo destrozado o unos niños enterrados en los escombros o sus llantos inocentes, sin entender lo que está pasando como hoy en Gaza.

Gente que defiende esa mierda atroz, justificando la matanza que otros cometieron antes, sin saber que «esas matanzas» vienen de lado y lado desde los siglos de los siglos y nosotros solo callamos porque «eso» no es un lío nuestro.

Gente que promueve el odio y la expulsión de los haitianos y se queja de Trump cuando se los hace a ellos. ¡Gente ambivalente, sí! Muy ambivalente.

Un mundo lleno de gente cada vez más agresiva e inhumana, que cierra fronteras y abrazos ganados de entre tantas batallas y matanzas de antaño.

Gente que parece de la Edad Media y no de «ese mundo civilizado» que pensábamos que estábamos alcanzando. Gente que va para atrás porque se olvidó de la historia y de todas las atrocidades que otros vivieron.

Que desconocen los holocaustos africanos y europeos, las matanzas japonesas y rusas. Las asiáticas de Laos y Myanmar. Las manipulaciones de las grandes corporaciones y los atropellos en nombre de «la democracia» que a cambio sembraron dictadores en toda América Latina.

Rodeado de gente que solo te mira raro cuando les hablas de estas cosas y te tachan de «radical o comunista», de vivir en «el país equivocado» porque tienes que aceptar e integrarte «a la corona», como los súbditos de antaño. Callado y sumiso a cambio de un trozo de pan.

Estoy rodeado de cobardes y oportunistas, que te sonríen si les das y te calumnian si les quitas. Gente que te encuentras a la izquierda y a la derecha, en las clases altas como en las bajas, mucha gente mierda por todas partes.

Me van a disculpar si los tengo acostumbrados a mensajes espirituales y motivacionales, pero les debo recordar que también soy un terrícola espantado con lo que está pasando en el mundo. No puedo evitar los afectos que me cargan tantas miserias y basuras que escucho.

No es que esté desilusionado o frustrado o amargado, pero sí tengo que decirlo y hasta, ¡gritarlo! Porque vamos hacia la era de las cavernas de nuevo. Una monumental pendejada que nos postrará a una vida de miserias inimaginables.

Si no nos percatamos, si no protestamos, si no nos alzamos ante nuestra propia ignorancia y los brutos que hoy están socavando lo que era ayer un mundo sensato, terminaremos dos o tres comenzando de nuevo a poblar al mundo y dándole méritos al primero que logre «la magia» de encender una hoguera.

Por primera vez en mi vida, estoy rodeado de gente que me da miedo porque no piensan ni miden sus palabras y las consecuencias que estas provocan ante sus especulaciones cargadas de ignorancia y de un odio que ni ellos mismos se imaginan cuánto dolor les causaría.

Pero también estoy rodeado de gente buena y justa. Gente que se indigna y sacrifica para que el mundo no caiga en la indiferencia y abandono de quienes no tienen forma de defenderse. ¡Salud! Mínimo Rodero.

massmaximo@hotmail.com

(El autor es artista plástico dominicano residente en West Palm Beach, EEUU).

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