martes, julio 14, 2026
Sin resultados
Ver todos los resultados
Precision
Advertisement
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
    • Puerto Rico
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
    • Salud
    • Tecnología
  • Económicas
  • Deportes
    • Atletismo
    • Básquetbol
    • Béisbol
    • Boxeo
    • Fútbol
    • Otros
  • Revista
    • Cultura
    • Espectáculos
  • Opiniones
Precision
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
    • Puerto Rico
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
    • Salud
    • Tecnología
  • Económicas
  • Deportes
    • Atletismo
    • Básquetbol
    • Béisbol
    • Boxeo
    • Fútbol
    • Otros
  • Revista
    • Cultura
    • Espectáculos
  • Opiniones
Sin resultados
Ver todos los resultados
Precision
Sin resultados
Ver todos los resultados
Portada Opiniones

Este maravilloso mundo

Máximo Caminero por Máximo Caminero
26 de marzo de 2020
en Opiniones
Tiempo de lectura: 3 minutos de lectura
FacebookTwitterWhatsappTelegram

Aspiré el humo que prometía transportarme hacia otras dimensiones con cierta cautela. El dimetiltriptamina también llamada DMT o 5-metoxi-N (5-MeO-DMT) es una sustancia Psicodélica natural, usada desde tiempos ancestrales. Se extrae de diversas plantas y del “Bufo Alvaris” o sapo de sonora. Algunos la llaman “La Molécula De Dios”…
Había leído sobre los efectos que el DMT producía una vez lo fumáramos. El chaman o guardián, me extendió la pipa de cristal y me invitó a absorber el vapor como si fuese el humo de un cigarrillo.

Lo hice con tanta precaución que no llegué a “traspasar” la línea de esta dimensión terrena a esa otra que logre ligeramente visualizar con los ojos cerrados.

Percibí una luz intensa que se alzaba en la parte superior izquierda y que se destacaba dentro de toda aquella oscuridad. Un faro, que sin distraerte, te “sugería” hacia donde podías dirigirte. No fue tan alta la dosis para navegar sin voluntad en aquella marea negra que se mostraba en vaivenes contrarios que, aunque iban en direcciones distintas se movían en un perfecto baile de extrañas figuras geométricas.

Nunca perdí la conciencia de donde estaba y a qué me estaba sometiendo, incluso abría los ojos y hasta me paraba de vez en cuando para, a voluntad, volverme a recostar buscando no desperdiciar la experiencia una vez ya estaba en ella.

Por un momento mi cuerpo se aligeró y sentí que, este, hacía el intento de desintegrarse. Como si quisiera flotar. Este es el punto al que los entendidos le llaman, la sensación de morir. Y en verdad, así es!. Nuestro cerebro de forma natural contiene DMT el cual es activado en los momentos de; nacer, morir o de experimentar una fuerte tensión.

El chaman, al verme que no acababa de “conectarme” me pidió que inhalara más, más no estaba dispuesto a seguir indagando en esta mi primera experiencia.

Cuando definitivamente me levanté, tuve una última sensación. Agradecí el estar en esta experiencia terrenal. A pesar de todos los matices y de todas las angustias y quebrantos. No sé si habrá un responsable y si esté pendiente de cada uno de nosotros, solo entendí que somos parte de un engranaje que aun empujando en diferentes direcciones todas se mueven con un mismo propósito.

Muchas veces necesitamos pasar una terrible experiencia para apreciar las infinitas y constantes bondades que recibimos en cada segundo de vida.

Este mundo es maravilloso, como lo son los diversos e incontables mundos que nos rodean y que nos acogerán en el momento y lugar destinado para continuar en el entramado perfecto del universo.

Nuestro propio cuerpo y sus extensas y complicadas funciones. Todo en su conjunto forma un universo maravilloso que se extiende al mundo que nos circunda. La tierra, el árbol, las nubes, las estrellas.
Todo este regalo que nos habita forma esta dimensión terrena. Para disfrutarla llorando, riendo, corriendo, oliendo, sintiendo, observando.

Yo no podría más que especular sobre lo que parece no tener ni pies ni manos, ni sentido lógico en el propósito del y porqué de las cosas. El DMT parecería querer arrojarnos “una luz” pero es menester hacer conciencia que todo tiene su momento y sus reglas.

Las virtudes terrenales no serán las más claras, ni tendrán la lógica que aspiramos. No están exentas del dolor, ni de una conciencia permanente o afectiva hacia las cosas que poseemos. Son temporales y fugaces. Quizás no estemos de acuerdo en el calor o el frio que emana. Pero aun así, quisiéramos vivir para siempre.

Y es que a pesar del constante drama, este maravilloso mundo no se cansa de sorprendernos. Todo pasará, absolutamente todo, lo bueno y lo malo. Qué esperas para entender esto y abrir de una vez, la maldita botella de champan!. Salud!. Patt Francess.

Nota: escrito días antes de que se desatara el momento que vivimos.

Entrada anterior

Desempleo aumenta en 3,3 millones en EE. UU. por pandemia de coronavirus

Siguiente entrada

Salud de Cruz Jiminián se mantiene estable

Máximo Caminero

Máximo Caminero

Relacionado...Entradas

Mi carro Frankenstein Por Edwin DeLaCruz Hay experiencias que, aunque en su momento duelen, terminan convirtiéndose en las mejores lecciones de vida. La mía tuvo como protagonista un automóvil al que, con una mezcla de humor y resignación, bauticé como **mi carro Frankenstein**. Lo llamaba así porque parecía ensamblado con piezas de diferentes vehículos. No era precisamente un automóvil que despertara admiración. Sin embargo, llegó a mis manos en el momento en que más lo necesitaba. Después de la ruptura de mi primer matrimonio perdí mucho más que una relación. También perdí estabilidad económica, el vehículo que utilizaba para trabajar como vendedor y, poco tiempo después, el empleo. De un día para otro tuve que comenzar prácticamente desde cero. Fue entonces cuando mi hermano mayor me ofreció un automóvil viejo que tenía en Santiago. Lo acepté sin pensarlo. No era el carro de mis sueños, pero sí el que me permitiría salir nuevamente a buscar oportunidades. Con ese vehículo recorrí calles, asistí a entrevistas de trabajo y visité empresas con la esperanza de encontrar una nueva oportunidad. Nunca olvidaré una de esas entrevistas. Todo marchaba bien hasta que el entrevistador me preguntó qué vehículo conducía. Al responder con sinceridad, su actitud cambió por completo. Sin preguntar por mi historia ni interesarse por las circunstancias que me habían llevado hasta allí, decidió que aquel automóvil hablaba más de mí que mi experiencia, mi preparación y mis deseos de trabajar. Salí de aquella oficina con una profunda sensación de frustración. Comprendí que muchas personas juzgan la vida de los demás por lo que ven en un instante, sin detenerse a conocer el camino recorrido para llegar hasta ese momento. Tiempo después, un amigo me hizo otro comentario que también me marcó. Al verme en aquel vehículo, me dijo que no entendía cómo podía soportar andar en un carro así después de haber tenido uno mucho mejor. Tal vez no quiso herirme, pero sus palabras confirmaron que vivimos en una sociedad que suele valorar más las apariencias que las circunstancias. Afortunadamente, decidí no quedarme atrapado en esas opiniones. Continué buscando oportunidades, conseguí empleo, volví a ahorrar y, con el paso del tiempo, pude cambiar aquel viejo automóvil por otros en mejores condiciones. Hoy, cuando recuerdo mi carro Frankenstein, ya no siento vergüenza. Siento gratitud. Aquel vehículo, que muchos habrían despreciado, fue el puente que me permitió reconstruir mi vida. Me enseñó que ninguna crisis es permanente y que el verdadero valor de una persona no puede medirse por el automóvil que conduce, la ropa que viste o los bienes que posee. Desde entonces procuro no juzgar a nadie por las apariencias. Detrás de cada rostro, de cada vehículo y de cada realidad hay una historia que desconocemos. Hay batallas silenciosas, pérdidas que no se cuentan y esfuerzos que no siempre son visibles. Todos podemos atravesar momentos difíciles. Lo importante no es el lugar desde donde comenzamos de nuevo, sino la determinación de seguir avanzando. Mi carro Frankenstein nunca fue un símbolo de derrota. Fue el recordatorio de que, aun cuando la vida parece desarmarse en mil pedazos, siempre existe la posibilidad de reconstruirla y volver a ponerse en marcha. edwindelacruzr@gmail.com (El autor es periodista y abogado residente en Santo Domingo).

14 de julio de 2026
¿Quién asesinó a Paula?

Los terremotos más asesinos

14 de julio de 2026
Nicolás Maduro desinstaló WhatsApp: ¿Por qué no hacemos lo mismo?

15,000 becas: 15,000 vidas que pueden cambiar

14 de julio de 2026
Cuando el dinero no sirve para nada

No existe tiempo perdido

14 de julio de 2026

El referéndum: una institución en espera de su materialización democrática

12 de julio de 2026
Siguiente entrada

Salud de Cruz Jiminián se mantiene estable

Comentarios sobre post

Publicidad
Publicidad

(+) VISTAS

Funcionarios analizan mejoras para privados de libertad

28 de septiembre de 2020
Lista oficial de ganadores de Premios Soberano 2024

Premios Soberano supera récord de audiencia en República Dominicana y Estados Unidos

15 de marzo de 2024

Inauguran Unidad de Atención Integral a Violencia de Género de Monte Plata

13 de mayo de 2020
DIDA asistió a más de 5 mil afiliados en periodo navideño

DIDA asistió a más de 5 mil afiliados en periodo navideño

13 de enero de 2025

Obispo de Arecibo fue relevado de sus funciones por el Papa por insubordinación

10 de marzo de 2022
Publicidad
Precision

Con la información precisa

Copyright © 2013 - 2023 Precisión - Con la información precisa. Todos los derechos reservados. By HPMediaPlus

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
  • Económicas
  • Deportes
  • Revista
  • Opiniones

Copyright © 2013 - 2023 Precisión - Con la información precisa. Todos los derechos reservados. By HPMediaPlus