Abinader afirmó en la FAO, que sacar al país del mapa de la pobreza, es su mayor orgullo y difundió desde Italia que la cifra del hambre en nuestro país es O y la de pobreza también.
¡Un doblete virtual!
Pero resulta que el mapa dominicano real es un mapa de pobreza y hambre al cubo.
La mentalidad capitalista y los poderosos intereses que rodean el relativo poder que la oligarquía capitalista criolla y transnacional le concedieron temporalmente a Luis Abinader Corona, le impide leer el mapa dominicano real.
Entonces, sus brillantes asesores de imágenes se inventaron una imagen fantasiosa con las supuestas virtudes sociales de la neo-colonia que él representa como gobernador de estos 48 mil kilómetros cuadrados de esta hermosa isla caribeña.
¡Una República dominicana virtual, con O pobreza y O hambre!
Es más fácil así para su entendimiento, porque es muy complicado para él captar lo que aquí realmente acontece.
Porque no es lo mismo ser capitalista y gobernar para el capital, que vivirlo y sufrirlo como modo de enriquecer minorías hasta la opulencia, empobreciendo mayorías proletarias y populares hasta la indigencia.
El ser social capitalista muchas veces obnubila e insensibiliza la mente humana y genera una falsa conciencia.
Es fuerte el auto bloqueo de Luis para no aceptar estos resultados de las investigaciones realizadas por la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y la Fundación Bosch que demuestran:
• Que la propiedad y el producto del trabajo de toda la sociedad están altamente concentrados en pocos grupos de personas.
• Que el empobrecimiento general, medido por los salarios, afecta al 49.7% de los hombres y el 56.8 % a las mujeres trabajadoras y sus dependientes, y la pobreza extrema a un 23.3% en hombres y un 28% en mujeres.
Que RD tiene 265 multimillonarios en dólares, entre ellos 10 mega millonarios con fortunas superiores a los 1,000 millones de dólares.
• Los 265 multimillonarios tienen ingresos mensuales tan altos que, una sola persona perteneciente al 20% más pobre del país tendría que trabajar 214 años para poder ganar lo que gana en un mes uno de los 265 multimillonarios dominicanos en dólares.
Hablar de hambre cero y cero pobreza en una sociedad donde una parte significativa de sus integrantes no dispone de más de una comida al día y donde la mayoría vive hacinada y gran parte de ella crónicamente enferma, no es más que una gran burla.
Pero, además, hablar así cuando los paliativos temporales y efímeros de ambas calamidades se apoyan en un voluminoso, precario y frágil asistencialismo clientelista que devela las precariedades, sufrimientos y humillaciones del pueblo trabajador, es mentir descaradamente.
La verdad es que el crecimiento económico que aquí tanto se esgrime como panacea y como fuente de redistribución de ingresos, está condicionado a la estrategia neoliberal del gran capital y a su impronta privatizadora, generando enormes desigualdades sociales y estimulando diversos procesos de empobrecimiento que determinan diferentes modalidades de hambre y múltiples variedades de pobreza.
A luz de esta cruda realidad, el único orgullo real que podría esgrimir Abinader es el hablar “plepla” y batear de “fao” en la FAO, entidad que no ha dicho ni “ji” respecto al uso del hambre como arma de guerra genocida en gaza y contra Cuba.
narcisoisa@gmail.com
(El autor es dirigente político residente en Santo Domingo, República Dominicana).









