martes, julio 14, 2026
Sin resultados
Ver todos los resultados
Precision
Advertisement
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
    • Puerto Rico
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
    • Salud
    • Tecnología
  • Económicas
  • Deportes
    • Atletismo
    • Básquetbol
    • Béisbol
    • Boxeo
    • Fútbol
    • Otros
  • Revista
    • Cultura
    • Espectáculos
  • Opiniones
Precision
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
    • Puerto Rico
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
    • Salud
    • Tecnología
  • Económicas
  • Deportes
    • Atletismo
    • Básquetbol
    • Béisbol
    • Boxeo
    • Fútbol
    • Otros
  • Revista
    • Cultura
    • Espectáculos
  • Opiniones
Sin resultados
Ver todos los resultados
Precision
Sin resultados
Ver todos los resultados
Portada Opiniones

El caótico atraso social

Manuel Vólquez por Manuel Vólquez
28 de julio de 2024
en Opiniones
Tiempo de lectura: 2 minutos de lectura
Un asunto de extrema urgencia
FacebookTwitterWhatsappTelegram

Dos temas llaman mi atención, entre los cientos que aún persisten en nuestra sociedad y no le buscan soluciones.

El primero: Los menores de edad que mueren en alta mar junto a viajeros indocumentados adultos que intentan llegar a territorios extranjeros con la meta engañosa de cambiar su estatus económico o social.

¿Por qué involucrar a los niños en esas peligrosas travesías? Son criaturas indefensas que comparten espacios en una frágil embarcación abarrotada de individuos con costumbres distintas. No es la primera vez que fallecen menores en esas irracionales peregrinaciones.

¿Existen sanciones penales para los organizadores de los viajes ilegales, especialmente para los capitanes de las yolas? Por supuesto que las hay. Muchos de esos sujetos han sido traducidos ante la justicia en numerosas ocasiones con medidas de coerción de meses a un año de prisión preventiva y algunos han sido condenados.

Las estadísticas de esos viajes irregulares son impactantes. El 26 de febrero de 2014, la División de Inteligencia Naval de la Armada de República Dominicana ofreció cifras respecto a esos itinerarios realizados durante el período enero-diciembre 2013 cuando fueron interceptadas 172 embarcaciones y apresadas 2,271 personas: 1,437 haitianos, 746 dominicanos, 81 cubanos y 7 brasileños. Esto representa un 33% de dominicanos detenidos y un 67% de extranjeros, en su mayoría de nacionalidad haitiana. De igual manera, fueron sometidos 50 capitanes u organizadores de estos viajes por violación a la Ley 137-03, imponiéndose a 25 de ellos la medida de coerción de prisión preventiva.

El 27 de enero de 2017, la Armada de República Dominicana, en coordinación con la Procuraduría Especializada en Tráfico de Personas de la Provincia La Altagracia, sometió a la justicia a un organizador, quien fue condenado, previo a un acuerdo con la fiscalía, a una pena de cinco años de prisión, por haber organizado una travesía compuesta por 47 haitianos.

De esas informaciones se colige que la labor de las autoridades para erradicar esas operaciones y salvar vidas, no surte el efecto que pretenden. Los promotores tienen padrinos influyentes, a todos los niveles, que financian esas actividades y, naturalmente, se nutren económicamente. Esa es la razón de que, pese a las sanciones penales, continúan en esas tenebrosas rutas marítimas.

El segundo tema trata de la arrabalización de las aceras y calles en zonas urbanas. Ya es una odiosa cultura instalar negocios informales sobre las aceras de los barrios que impiden el paso a las personas, que están a merced de ser impactadas por un vehículo o un motorista.

También abandonan vehículos chatarras en esos espacios, mientras individuos montan, sin autorización de los cabildos u otros organismos reguladores, diferentes negocios de ventas de vehículos, de repuestos, frituras, ocupando las aceras. Y nadie actúa para corregir esa anomalía.

Los protagonistas de esa anarquía son los denominados “padres de familia”, una casta que actúa libremente sin ningún régimen de consecuencia y no es molestada porque (es lo que infiero) generaría un alto costo político.

Esas prácticas todavía persisten, no obstante las tantas denuncias mediáticas. Es obvio que hay alguna complicidad y altos niveles de tolerancia con los responsables de velar por el orden. Seguiremos por décadas inmersos en un caótico atraso social.

mvolquez@gmail.com

(El autor es periodista residente en Santo Domingo, República Dominicana).

Etiquetas: El caótico atraso social
Entrada anterior

Autoridades ocupan más de una tonelada de cocaína y arrestan a dos colombianos

Siguiente entrada

Abinader promete entregar 300,000 nuevos títulos en su próximo Gobierno

Manuel Vólquez

Manuel Vólquez

Relacionado...Entradas

Mi carro Frankenstein Por Edwin DeLaCruz Hay experiencias que, aunque en su momento duelen, terminan convirtiéndose en las mejores lecciones de vida. La mía tuvo como protagonista un automóvil al que, con una mezcla de humor y resignación, bauticé como **mi carro Frankenstein**. Lo llamaba así porque parecía ensamblado con piezas de diferentes vehículos. No era precisamente un automóvil que despertara admiración. Sin embargo, llegó a mis manos en el momento en que más lo necesitaba. Después de la ruptura de mi primer matrimonio perdí mucho más que una relación. También perdí estabilidad económica, el vehículo que utilizaba para trabajar como vendedor y, poco tiempo después, el empleo. De un día para otro tuve que comenzar prácticamente desde cero. Fue entonces cuando mi hermano mayor me ofreció un automóvil viejo que tenía en Santiago. Lo acepté sin pensarlo. No era el carro de mis sueños, pero sí el que me permitiría salir nuevamente a buscar oportunidades. Con ese vehículo recorrí calles, asistí a entrevistas de trabajo y visité empresas con la esperanza de encontrar una nueva oportunidad. Nunca olvidaré una de esas entrevistas. Todo marchaba bien hasta que el entrevistador me preguntó qué vehículo conducía. Al responder con sinceridad, su actitud cambió por completo. Sin preguntar por mi historia ni interesarse por las circunstancias que me habían llevado hasta allí, decidió que aquel automóvil hablaba más de mí que mi experiencia, mi preparación y mis deseos de trabajar. Salí de aquella oficina con una profunda sensación de frustración. Comprendí que muchas personas juzgan la vida de los demás por lo que ven en un instante, sin detenerse a conocer el camino recorrido para llegar hasta ese momento. Tiempo después, un amigo me hizo otro comentario que también me marcó. Al verme en aquel vehículo, me dijo que no entendía cómo podía soportar andar en un carro así después de haber tenido uno mucho mejor. Tal vez no quiso herirme, pero sus palabras confirmaron que vivimos en una sociedad que suele valorar más las apariencias que las circunstancias. Afortunadamente, decidí no quedarme atrapado en esas opiniones. Continué buscando oportunidades, conseguí empleo, volví a ahorrar y, con el paso del tiempo, pude cambiar aquel viejo automóvil por otros en mejores condiciones. Hoy, cuando recuerdo mi carro Frankenstein, ya no siento vergüenza. Siento gratitud. Aquel vehículo, que muchos habrían despreciado, fue el puente que me permitió reconstruir mi vida. Me enseñó que ninguna crisis es permanente y que el verdadero valor de una persona no puede medirse por el automóvil que conduce, la ropa que viste o los bienes que posee. Desde entonces procuro no juzgar a nadie por las apariencias. Detrás de cada rostro, de cada vehículo y de cada realidad hay una historia que desconocemos. Hay batallas silenciosas, pérdidas que no se cuentan y esfuerzos que no siempre son visibles. Todos podemos atravesar momentos difíciles. Lo importante no es el lugar desde donde comenzamos de nuevo, sino la determinación de seguir avanzando. Mi carro Frankenstein nunca fue un símbolo de derrota. Fue el recordatorio de que, aun cuando la vida parece desarmarse en mil pedazos, siempre existe la posibilidad de reconstruirla y volver a ponerse en marcha. edwindelacruzr@gmail.com (El autor es periodista y abogado residente en Santo Domingo).

14 de julio de 2026
¿Quién asesinó a Paula?

Los terremotos más asesinos

14 de julio de 2026
Nicolás Maduro desinstaló WhatsApp: ¿Por qué no hacemos lo mismo?

15,000 becas: 15,000 vidas que pueden cambiar

14 de julio de 2026
Cuando el dinero no sirve para nada

No existe tiempo perdido

14 de julio de 2026

El referéndum: una institución en espera de su materialización democrática

12 de julio de 2026
Siguiente entrada
Abinader promete entregar 300,000 nuevos títulos en su próximo Gobierno

Abinader promete entregar 300,000 nuevos títulos en su próximo Gobierno

Publicidad
Publicidad

(+) VISTAS

Aspectos económicos inciden en el pensamiento suicida de los individuos

25 de octubre de 2021
¿Quién asesinó a Paula?

Una crisis compleja

15 de junio de 2026

Condenan hombre a 20 años por un homicidio y delitos relacionados

16 de octubre de 2021

Los participantes (hasta ahora) en el Festival de Jonrones

12 de julio de 2022

Abreu empezará la temporada con Houston

27 de marzo de 2021
Publicidad
Precision

Con la información precisa

Copyright © 2013 - 2023 Precisión - Con la información precisa. Todos los derechos reservados. By HPMediaPlus

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
  • Económicas
  • Deportes
  • Revista
  • Opiniones

Copyright © 2013 - 2023 Precisión - Con la información precisa. Todos los derechos reservados. By HPMediaPlus