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Portada Opiniones

¿Cuál es el afán?

Máximo Caminero por Máximo Caminero
29 de enero de 2024
en Opiniones
Tiempo de lectura: 3 minutos de lectura
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La palabra «afán» proviene del Celta. Su significado implica: Ansia, congoja o «anhelo vehemente»…

El ser humano es muy propenso a «afanarse» por conseguir «cualquier cosa», todo depende de sus gustos y deseos. Por lo regular, cada afán o anhelo, va enfocando hacia un bienestar individual y raras veces hacia el bien de todos…

Hay «afanes» que traen en sí, «una carga sospechosa» y son aquellos en los que, el individuo, «dice» que su afán es por el bien «de otros»…

Aquí es cuando me pregunto ¿Cuál es el afán de los políticos dominicanos por asumir el poder? Claro, que si usted es colombiano o alemán, solo cámbiele «el gentilicio» y aplique, este latido, por igual para usted.

La riqueza del estado, es una, si no, de las más grandes de cualquier nación. Es el conjunto y la colaboración de dinero, por todos sus ciudadanos. Allí se engrosa el arca y se «maneja» de acuerdo a los antojos de unos cuantos…

Es precisamente «ese último detalle» el que nos «trae» las sospechas anunciadas. Lo terrible del asunto, es que es «una intención» conocida y, todavía más terrible, … Reincidente.

La vocación de servicio no está arraigada en ningún político dominicano, por lo menos, y disculpen mi ignorancia, no conozco de ningún caso, en los que «estos» matatanes, surjan de instituciones de monjitas o de clubes deportivos, culturales o del sindicato de barrenderos voluntarios.

La mayoría son empresarios, o abogados o cualquier tigre de barrio buscándosela a base de «gritería» y guapería, o como vulgarmente se diría; rompiendo brazos.

Con la presente excepción del presidente Luis Abinader, cuya fortuna es anterior a su actual posición, podríamos «deducir» que ser presidente o funcionario de alto cargo, es la mejor manera de hacerse rico en la república dominicana.

No conozco a un «ex», póngale usted la posición que quiera, que no ostente una posición cimera después «de»… y si muy precaria «antes de». De que los hay ricos antes «de» los hay, pero ¿Se habrá incrementado esa riqueza?

Esos son asuntos que difícilmente se logren dilucidar en una sociedad de cómplices oligarcas. Se suelen tapar, ya que «la piñata» es abundante y alcanza «para todos», es decir, para todo el que logre colarse…

Así vemos como se afanan en que «sus hijos» vayan asumiendo posiciones «de prestigio» para que sean parte del botín conocido. Una verdadera bofetada para tantos jóvenes honestos que se queman los ojos estudiando para encontrarse que esos trabajos están «predestinados» a la oligarquía.

Si ya dije, más arriba, «lo más terrible del asunto», todavía existe algo peor y verdaderamente intrigante. Y es que hay individuos que vienen realmente de abajo, con una conciencia social clara y con «deseos» de cambiar las cosas, pero, al llegar, «algo pasa» que los transforma en parte de lo de siempre.

Pueden ser de izquierda y esa base humanista se va pal carajo cuando se respiran «aires de nobleza», lujos alcanzables que, antes, no lo eran.

Los diálogos monetarios son ahora más frecuentes e incluso «imprescindibles», ya que «los negocios» son ahora el pan de cada día y el pueblo es un asunto a retomar cada cuatro años.

No hay una verdadera vocación de servicio hacia la población, ni un plan general de educación que forme buenos ciudadanos. No hay afanes de virtud, probidad o compasión alguna. Ni nadie que promueva esos atributos en todas las aulas del país.

Solo el afán de «llegar». Por «prestigio», poder, ambición, riqueza y siga usted buscando calificativos que le ayuden a descargar toda esa rabia que lleva adentro.

De cada cien dominicanos habilitados para votar en las pasadas elecciones del 2020, 44 no tuvieron el afán de hacerlo. Algunos dirán que el COVID, pero en las anteriores fueron 30. Las cifras nos indican, que hay más de tres millones, de siete, que se cansaron de «creer» en lo que nunca sucede.

Un país afanado en el turismo, con un caótico tráfico y desordenadas regulaciones de negocios en barrios de viviendas. Un monopolio empresarial en aeropuertos y provincias acaparadas por gobernadores que se creen viejos feudales.

Ya saben cuál es el afán por llegar al pastel de la nación. Ojalá que «la nueva justicia» no se desinfle y continúe «con más afán» en acelerar los casos actuales y los pendientes, que estamos esperando «con afán» que sean llamados.

Ese y otros afanes seguiremos esperando para que se nos quite «el afán» de ver «por fin» realizada una patria justa, equitativa y con políticos con verdadero afán de servicio. ¡Salud! Mínimo Afanero.

massmaximo@hotmail.com

(El autor es artista plástico dominicano residente en West Palm Beach).

Etiquetas: ¿Cuál es el afán?
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