martes, julio 14, 2026
Sin resultados
Ver todos los resultados
Precision
Advertisement
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
    • Puerto Rico
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
    • Salud
    • Tecnología
  • Económicas
  • Deportes
    • Atletismo
    • Básquetbol
    • Béisbol
    • Boxeo
    • Fútbol
    • Otros
  • Revista
    • Cultura
    • Espectáculos
  • Opiniones
Precision
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
    • Puerto Rico
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
    • Salud
    • Tecnología
  • Económicas
  • Deportes
    • Atletismo
    • Básquetbol
    • Béisbol
    • Boxeo
    • Fútbol
    • Otros
  • Revista
    • Cultura
    • Espectáculos
  • Opiniones
Sin resultados
Ver todos los resultados
Precision
Sin resultados
Ver todos los resultados
Portada Opiniones

Controlar precios alimentos

Manuel Hernández Villeta por Manuel Hernández Villeta
21 de noviembre de 2020
en Opiniones
Tiempo de lectura: 2 minutos de lectura
FacebookTwitterWhatsappTelegram

A Pleno Sol

La triste realidad es que los precios de los artículos de primera necesidad se fijan en la República Dominicana de acuerdo con la oferta y la demanda. Los comerciantes se ponen de acuerdo a como se debe vender, Al consumidor nadie le escucha. Sin un ordenamiento legal, no se puede perseguir a los agiotistas y especuladores.

Hay que modificar la regla de mercado. Los comestibles de primera necesidad no pueden tener precios que son fijados por los mismos comerciantes, de acuerdo a la competencia del mercado. El costo de producción y el margen de ganancias tienen que ser supervisados por el Estado.

Hace muchos años existía la Dirección General de Control de Precios. Era un organismo destinado a vigilar para que se vendieran los productos de la canasta básica de acuerdo a su costo de producción y al valor fijado para el mercado.

Con el paso de los años, este organismo se hipertrofió, y solo servía para perseguir a los pequeños colmados agiotistas. En los barrios era ya una figura familiar el inspector de precios con un maletín de plástico bajo el brazo.

Frizando los aspectos de la globalización, los tecnócratas de aire acondicionado consideraron que lo mejor para la estabilidad del mercado era dejar flotar los precios de acuerdo a los vientos de la competencia. Una mala decisión, y sus consecuencias las estamos sufriendo hoy.

Ahora hay que crear un organismo cuya finalidad central sea hacer cumplir que los precios fijados a los productos básicos se cumplan en los supermercados, los almacenes y los colmados. La oferta y la demanda para fijar precios está matando a los dominicanos.

De mantenerse esta situación, siempre serán altos los precios de los artículos de primera necesidad. Hay que pensar en la creación de un organismo especializado cuya función sea regular los precios de acuerdo a su costo de producción.

La globalización económica puede favorecer a los mercados, pero mata a los consumidores. Esto lo vemos en los últimos años, cuando los precios suben de forma escandalosa, y nadie le puede poner control.

No se trata de crear una mayor burocracia, sino de vigilar que se proteja al consumidor. Esta unidad de control de precios podría estar asimilada a la oficina del Defensor del Pueblo, lo cual le daría independencia y la pondría fuera del área de influencias de los grandes empresarios.

Por la vía que se considere oportuna, hay que imponer estrictos controles a los precios de los artículos de primera necesidad. Es un tema social, económico y político. De continuar el derrotero actual, no tenga la menor duda de que en el transcurso de los años será el principal tema de debate nacional. !Ay!, se me acabó la tinta.

manuel25f@yahoo.com

(El autor es periodista residente en Santo Domingo, República Dominicana).

Etiquetas: alimentosprecios
Entrada anterior

Condenados a 20 años por violar a su hermana de 10 años

Siguiente entrada

Grupo de manifestantes incendian el Congreso de Guatemala

Manuel Hernández Villeta

Manuel Hernández Villeta

Relacionado...Entradas

Mi carro Frankenstein Por Edwin DeLaCruz Hay experiencias que, aunque en su momento duelen, terminan convirtiéndose en las mejores lecciones de vida. La mía tuvo como protagonista un automóvil al que, con una mezcla de humor y resignación, bauticé como **mi carro Frankenstein**. Lo llamaba así porque parecía ensamblado con piezas de diferentes vehículos. No era precisamente un automóvil que despertara admiración. Sin embargo, llegó a mis manos en el momento en que más lo necesitaba. Después de la ruptura de mi primer matrimonio perdí mucho más que una relación. También perdí estabilidad económica, el vehículo que utilizaba para trabajar como vendedor y, poco tiempo después, el empleo. De un día para otro tuve que comenzar prácticamente desde cero. Fue entonces cuando mi hermano mayor me ofreció un automóvil viejo que tenía en Santiago. Lo acepté sin pensarlo. No era el carro de mis sueños, pero sí el que me permitiría salir nuevamente a buscar oportunidades. Con ese vehículo recorrí calles, asistí a entrevistas de trabajo y visité empresas con la esperanza de encontrar una nueva oportunidad. Nunca olvidaré una de esas entrevistas. Todo marchaba bien hasta que el entrevistador me preguntó qué vehículo conducía. Al responder con sinceridad, su actitud cambió por completo. Sin preguntar por mi historia ni interesarse por las circunstancias que me habían llevado hasta allí, decidió que aquel automóvil hablaba más de mí que mi experiencia, mi preparación y mis deseos de trabajar. Salí de aquella oficina con una profunda sensación de frustración. Comprendí que muchas personas juzgan la vida de los demás por lo que ven en un instante, sin detenerse a conocer el camino recorrido para llegar hasta ese momento. Tiempo después, un amigo me hizo otro comentario que también me marcó. Al verme en aquel vehículo, me dijo que no entendía cómo podía soportar andar en un carro así después de haber tenido uno mucho mejor. Tal vez no quiso herirme, pero sus palabras confirmaron que vivimos en una sociedad que suele valorar más las apariencias que las circunstancias. Afortunadamente, decidí no quedarme atrapado en esas opiniones. Continué buscando oportunidades, conseguí empleo, volví a ahorrar y, con el paso del tiempo, pude cambiar aquel viejo automóvil por otros en mejores condiciones. Hoy, cuando recuerdo mi carro Frankenstein, ya no siento vergüenza. Siento gratitud. Aquel vehículo, que muchos habrían despreciado, fue el puente que me permitió reconstruir mi vida. Me enseñó que ninguna crisis es permanente y que el verdadero valor de una persona no puede medirse por el automóvil que conduce, la ropa que viste o los bienes que posee. Desde entonces procuro no juzgar a nadie por las apariencias. Detrás de cada rostro, de cada vehículo y de cada realidad hay una historia que desconocemos. Hay batallas silenciosas, pérdidas que no se cuentan y esfuerzos que no siempre son visibles. Todos podemos atravesar momentos difíciles. Lo importante no es el lugar desde donde comenzamos de nuevo, sino la determinación de seguir avanzando. Mi carro Frankenstein nunca fue un símbolo de derrota. Fue el recordatorio de que, aun cuando la vida parece desarmarse en mil pedazos, siempre existe la posibilidad de reconstruirla y volver a ponerse en marcha. edwindelacruzr@gmail.com (El autor es periodista y abogado residente en Santo Domingo).

14 de julio de 2026
¿Quién asesinó a Paula?

Los terremotos más asesinos

14 de julio de 2026
Nicolás Maduro desinstaló WhatsApp: ¿Por qué no hacemos lo mismo?

15,000 becas: 15,000 vidas que pueden cambiar

14 de julio de 2026
Cuando el dinero no sirve para nada

No existe tiempo perdido

14 de julio de 2026

El referéndum: una institución en espera de su materialización democrática

12 de julio de 2026
Siguiente entrada

Grupo de manifestantes incendian el Congreso de Guatemala

Comentarios sobre post

Publicidad
Publicidad

(+) VISTAS

Reapresan a “Copita”, condenado a 30 años de prisión por triple homicidio en Azua

Reapresan a “Copita”, condenado a 30 años de prisión por triple homicidio en Azua

20 de agosto de 2025
El poder de la oración

En fin, ¿qué somos, cuerpo o consciencia?

1 de abril de 2025

“Estoy orgulloso de las protestas, pero no de la destrucción”, dice hermano de Floyd

4 de junio de 2020
Banreservas honra el legado de los Padres de la Patria en el 181 aniversario de la Independencia

Banreservas honra el legado de los Padres de la Patria en el 181 aniversario de la Independencia

6 de febrero de 2025

Onda tropical y vaguada generan aguaceros, tronadas y ráfagas de viento en provincias

7 de agosto de 2023
Publicidad
Precision

Con la información precisa

Copyright © 2013 - 2023 Precisión - Con la información precisa. Todos los derechos reservados. By HPMediaPlus

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
  • Económicas
  • Deportes
  • Revista
  • Opiniones

Copyright © 2013 - 2023 Precisión - Con la información precisa. Todos los derechos reservados. By HPMediaPlus