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Portada Opiniones

A 533 años del inicio del genocidio

Redacción por Redacción
9 de octubre de 2025
en Opiniones
Tiempo de lectura: 4 minutos de lectura
Migración y el proceder con las repatriaciones
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Por Felipe Mora

Este 12 de octubre de 2025, a la distancia de 533 años de que los europeos pisaran tierra por vez primera en este continente (con inicios en una diminuta isla), aún recorren por las mentes de millones de personas los abusos cometidos en los procesos de ocupación y/o intervención de estos territorios, usurpados a sus legítimos dueños, utilizando las peores formas de extorsión.

Dos meses y nueve días después de zarpar rumbo a lo desconocido a bordo de tres carabelas, desde Palos de Moguer, en España (salieron el 3 de agosto de 1492), Cristóbal Colón y sus acompañantes llegaron a la isla de Guanahaní (que él bautizó como San Salvador), hoy llamada Watling y que pertenece a las Bahamas. Para entonces, esa isla la habitaban aborígenes lucayos.

En ese punto, los expedicionarios estaban a tan solo 340 kms de tierra firme: la masa continental de Norteamérica. Pudieron llegar allí si enfilaban con rumbo norte o noroeste, pero zarparon de la pequeña isla rumbo al sur, llegando primero a Cuba y luego a Quisqueya o Haití, actual Hispaniola.

Otra fuera la historia si Colón y acompañantes hubiesen llegado a tierra firme antes que a estas islas. Lo más probable es que por desconocimiento, o por alguna respuesta de los indígenas, el navegante y su gente enrumbaron hacia el sureste, yendo a parar a las costas de Cuba, distante a 480 kms, y posteriormente a la isla Hispaniola, distante algo más de 900 kms, y donde arribaron el 5 de diciembre de ese año.

Más de dos décadas después tuvo lugar en Norteamérica una extensa jornada de ocupación e intervención por parte de los europeos, especialmente en la Florida, debido a las enormes riquezas encontradas y a la vastedad del territorio. Las expediciones para su conquista salieron de Cuba (caso de México) y la Hispaniola (caso de Florida).

En honor a la verdad, nunca me han podido convencer con eso de que los aborígenes de esta y otras islas –sus auténticos dueños y pobladores- desaparecieron en su totalidad por causa de enfermedades. Es una falsedad que se arrastra desde el primer día del supuesto descubrimiento.

A través de los siglos, la historia se ha contado totalmente retorcida a como se sucedieron los hechos, lo mismo acá que en culturas tradiciones para entonces, como los aztecas en México, los incas en Perú, los mayas en Guatemala, mapuches en Chile, para solo citar a las más avanzadas de su época.

La imposición de patrones culturales y religiosos traídos por los invasores vino acompañado del poder avasallante de las armas utilizadas para someter a sus designios a los pueblos conquistados.

Cualquier protesta o sublevación tuvo serias consecuencias, y en eso los españoles, ingleses, franceses, portugueses no tuvieron piedad ni consideración. Los invasores llegaron a estos territorios a ocupar todo lo que encontraron, y a llevarse a sus respectivos países enormes riquezas arrebatadas a las distintas culturas y a la propia naturaleza, especialmente metales preciosos, maderas, e incluso el abuso contra las mujeres de las distintas etnias.

Los miles de aborígenes que para entonces poblaban, con todo derecho, el conjunto de islas que integran el magno archipiélago de la región caribeña fueron sometidos a los más despiadados abusos que haya conocido la humanidad, incluida la tortura fٕísica. Que pregunten en Cuba, Jamaica, Haití, República Dominicana, Puerto Rico, Guadalupe, Martinica, Barbados y otras islas si queda algún asomo viviente de la raza aborigen.

Los crímenes contra los que ponían resistencia a los nuevos dominios, los trabajos en condición de esclavos, la destrucción inmisericorde de la sociedad y la familia aborigen pesan aún en la conciencia de los descendientes de aquellos forajidos que tuvieron participación directa en tantas atrocidades. Pasados 50 años después del «descubrimiento», eran pocos los auténticos hijos de estas tierras que aún vivían.

A propósito de celebrarse el 12 de octubre el mal llamado Día de la Raza, y de cumplirse 533 años del ¿descubrimiento? de América, es de justicia recordar que la isla Hispaniola, que hoy comparten dos países con distintos destinos, sufrió los horrores de mano de los europeos venidos a apoderarse de lo que no les pertenecía.

Como cosa del destino, menos de 50 años después del descubrimiento de la isla (en octubre de 1492) ya se había creado la Universidad Santo Tomás de Aquino, el 28 de octubre de 1538. Para entonces, muy pocos nativos sobrevivían a las duras condiciones a que eran sometidos en las minas y plantaciones.

En su célebre sermón de Adviento, en la misa dominical del 21 de diciembre de 1511, y que fue el primer reclamo de justicia en el Nuevo Mundo, Fray Antón de Montesinos estrujó en las propias caras de las autoridades coloniales los abusos incalificables a que eran sometidos los indígenas. Le pidieron que se retractara, mas no lo hizo. Al domingo siguiente ripostó con mayor fuerza.

La historiografía tradicional refiere a cuentagotas lo relacionado a la vida en familia de los aborígenes que poblaron estas tierras, y por demás de los niños procreados por parejas de indígenas, el comportamiento en comunidad, los vínculos madre-hijo, padre-hijo, etc.

felipemora56@gmail.com

(El autor es periodista residente en Santo Domingo, República Dominicana).

Etiquetas: A 533 años del inicio del genocidio
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