A Pleno Sol
El balance de la economía será la espina central que guiará el próximo torneo electoral. Si el factor económico va bien, el gobierno tendrá un escalón a su favor, pero si hay tropezones, se beneficiará la oposición.
La economía no se puede medir con un rasero único. Hay traumas que se tienen que enfrentar de acuerdo con las necesidades diarias. Comprender que no existe hermandad de seguimiento entre la supra economía, y los que buscan la comida diaria.
Al parecer en la etapa superior, la economía va viento en popa, con progresos sostenidos y un sector empresarial que podría estar en su mejor momento. Pero en la calle se escucha el grito de la población, sobre todo en lo que se refiere a las alzas de los comestibles, las medicinas y los servicios.
El gobierno, si quiere mantener buenos cuadros de popularidad, tiene que establecer controles sobre los precios de los alimentos, los fármacos y los servicios básicos.
No hay condiciones ahora mismo para pensar en una nueva reforma fiscal, aunque sea aplicada a cuenta gotas. La crisis económica que padece una parte sensible de la población hace inaplicable la fijación de nuevos impuestos.
Faltando alrededor de un año para que oficialmente se inicie la campaña, el devenir económico resulta incierto, a pesar de las muestras de confianza de las autoridades, y la justificación de las medidas y acciones que toman.
Un descontrol de la economía, en cualquiera de sus niveles, sería desastroso para la popularidad del gobierno Hay que nivelar la carga económica y que directamente el gran pueblo, ni el empresario sean perjudicado.
Armonía de acción, para bien de todos. Es un paso en falso pensar que medidas de reajustes, cortar las subvenciones y crear nuevos impuestos, serán la píldora mágica que todo solucionará.
manuel25f@yahoo.com
(El autor es periodista residente en Santo Domingo, República Dominicana).






