El cardenal secretario de Estado preside una misa por la paz en Haití en la Capilla Sforza de la Basílica de Santa María la Mayor. En la homilía, exhorta a no permanecer indiferentes ante los sufrimientos del mundo: “Dios escucha el grito de todas las víctimas de la injusticia y de la miseria”, incluidas aquellas que en el país caribeño “aspiran a una presencia libre de la violencia”.
Edoardo Giribaldi – Ciudad del Vaticano
“Que la paz reine para siempre en Haití”. Es el deseo que se eleva contra la indiferencia ante los sufrimientos del pueblo caribeño y de tantos otros en el mundo, víctimas de guerras y de la trata de seres humanos: dos plagas que, a menudo alimentadas por intereses personales e inhumanos, devastan comunidades enteras. Con estas palabras, el secretario de Estado vaticano, el cardenal Pietro Parolin, ha invocado el fin de la violencia en Haití durante una misa celebrada ayer por la tarde en la Capilla Sforza de la Basílica de Santa Maria Maggiore.
A la celebración eucarística también ha asistido el primer ministro del país, Alix Didier Fils-Aimé, recibido ayer por la mañana en audiencia por el Papa León XIV.
La crisis de Haití
Desde 2021, Haití enfrenta una crisis sin precedentes vinculada a la violencia de las bandas criminales. Hay 1,4 millones de personas desplazadas a causa de los grupos armados que desde hace años devastan el país. Según la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, solo en 2025 más de 5.500 personas han sido asesinadas y más de 2.600 han resultado heridas. Cifras que describen una realidad evocada por el cardenal también en la homilía, pronunciada en francés: se necesita una paz que “no es como la que nos ofrece el mundo”, demasiado a menudo impuesta mediante “la violencia y el engaño”.
El primer don del Resucitado
La reconciliación invocada por el cardenal es la que desea Jesús, con la que “se presentó ante la comunidad eclesial después de su Resurrección”, orientando los primeros pasos de la comunidad de los creyentes. Este es, por tanto, el “primer don” del Resucitado y el “signo de su presencia”. Acogerlo, explicó Parolin, implica la misión de construir la comunión. “Allí donde está Cristo, reina la paz”. Una reconciliación que, sin embargo, “no puede imponerse”, sino que debe ser propuesta y libremente acogida por cada uno.
La necesidad de paz en el mundo
La paz, por lo tanto, no coincide únicamente con la ausencia de conflictos, sino que tiene sus raíces “en la acogida de Cristo y en la dignidad del hombre”, y por ello también habla a los no creyentes. “Observando la actual situación internacional”, afirmó Parolin, “podemos todos reconocer cuánto necesita nuestro mundo la presencia de Dios y, en consecuencia, el don de la paz”.
Dios escucha las súplicas
Ante tantas tragedias, el cardenal quiso ofrecer una certeza: “Dios escucha el grito de todas las víctimas de la injusticia y de la miseria que, en todas las partes del mundo, elevan hacia Él sus súplicas”. Por tanto, no quedan sin respuesta las aspiraciones de quienes, en Haití, desean “una convivencia libre de violencia, donde puedan vivir como hermanos y hermanas”.
Necesario compromiso de la comunidad internacional
El actual tiempo de Pascua, continuó el secretario de Estado, invita a difundir la presencia de Cristo, dando voz a quienes sufren en silencio e involucrando a todos aquellos que se encuentran en el camino, “sin distinción”, para que “el mundo crea en el Dios que dona la paz”. Una misión tan amplia que requiere necesariamente el compromiso de la comunidad internacional en favor del bien común, más allá de “fronteras, tradiciones religiosas y culturas”, mediante “una colaboración interdisciplinaria sistemática que reúna instituciones, organizaciones científicas y líderes de distintos ámbitos”. Un compromiso necesario porque, añadió Parolin, “somos todos hermanos responsables los unos de los otros”.
Garantizar justicia respetando las leyes
Cada persona está llamada, por tanto, a asumir sus responsabilidades, comprometiéndose en el restablecimiento de la armonía y actuando por la justicia “en el respeto de las leyes y de los derechos humanos”, con el objetivo de “buscar el bien supremo de la nación mediante la reconstrucción de las instituciones y la aplicación de todos los medios que garanticen a los ciudadanos una vida digna”.
La paz en el futuro
El secretario de Estado recordó después las palabras del Papa León XIV durante la visita al Maqam Echahid, el Memorial de los mártires argelinos, en el curso de su último viaje apostólico, según las cuales “Dios desea la paz para cada país” y esta solo puede realizarse a través del perdón.
“La verdadera lucha por la liberación solo será definitivamente ganada cuando se conquiste la paz del corazón”, reiteró Parolin. “El futuro pertenece a los hombres y mujeres de paz”.
La oración por quienes permanecen al servicio
La homilía concluyó con el encomendamiento a María de aquellos que, en Haití, “dan lo mejor de sí mismos al servicio de los más débiles”, allí donde “la violencia muestra su peor rostro”.
El cardenal recordó también a los obispos, sacerdotes y religiosos que continúan su misión pastoral en el país, “así como a tantos hombres y mujeres de buena voluntad que, en sus diversas responsabilidades, han comprendido que seguir al Resucitado significa trabajar sin descanso por la paz, olvidándose a menudo de sí mismos”.
https://www.vaticannews.va/es/vaticano/news/2026-05/parolin-los-intereses-inhumanos-alimentan-la-trata-y-las-guerra.html








