Redacción (Noticias ONU).- En una nueva y contundente evaluación, la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) conmemoró este miércoles el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria con una advertencia: 907 trabajadores humanitarios fueron víctimas de actos de violencia el año pasado mientras realizaban su labor de salvar vidas en las zonas de conflicto.
Las muertes disminuyeron en 2025, pero siguieron siendo históricamente elevadas, con 350 trabajadores humanitarios asesinados, la segunda cifra más alta jamás registrada.
En lo que va de 2026, 82 trabajadores humanitarios han perdido la vida, 97 han resultado heridos y 39 han sido secuestrados en todo el mundo.
Tras asegurar que estas cifras son “inaceptables”, el coordinador de Asuntos Humanitarios y Ayuda de Emergencia de las Naciones Unidas, Tom Fletcher, aseguró que “el mero hecho de denunciarlo no protegerá al próximo trabajador humanitario. Los Estados deben respetar el Derecho internacional humanitario y utilizar todos los medios a su alcance para proteger a la población civil y a nuestros compañeros. Y para quienes incumplan las normas, debe haber consecuencias reales”.
El patrón general de violencia tampoco muestra signos de remitir este año. Hasta ahora, otros 322 trabajadores humanitarios han resultado heridos y 235 han sido secuestrados, según la Base de Datos sobre la Seguridad de los Trabajadores Humanitarios de Humanitarian Outcomes, financiada por los Gobiernos de Australia y Canadá.
En su mensaje con motivo de esta jornada, el Secretario General de la ONU, António Guterres, rindió homenaje a los trabajadores humanitarios de todo el mundo, que afrontan amenazas, detenciones y encarcelamientos.
“La desinformación está erosionando la confianza. La financiación humanitaria está disminuyendo. Y el acceso humanitario está siendo restringido”, afirmó, e instó a los Estados Miembros a “defenderlos, como ellos defienden a los millones de personas que dependen de su asistencia en todo el mundo”.
Gaza sigue siendo el lugar más letal
A pesar de la declaración de un alto el fuego el pasado octubre, Gaza siguió siendo el contexto más letal para los trabajadores humanitarios en 2025 por tercer año consecutivo, con 186 muertos, el 68% de ellos por bombardeos aéreos.
En Sudán, la intensidad del conflicto hizo que las muertes aumentaran por quinto año consecutivo, con un récord de 71 trabajadores humanitarios asesinados, en su mayoría por disparos de armas ligeras.
Otros contextos de alta inseguridad en 2025 fueron Ucrania, Etiopía, Siria, Haití, Chad y Camerún, donde las formas de violencia más frecuentes fueron los secuestros y los bombardeos aéreos.
En lo que va de 2026, 82 trabajadores humanitarios han muerto, 97 han resultado heridos y 39 han sido secuestrados en todo el mundo.
“Más de 1000 trabajadores humanitarios han sido asesinados en solo tres años, y eso es absolutamente inaceptable”, afirmó el coordinador de Asuntos Humanitarios y de Ayuda de Emergencia de la ONU, Tom Fletcher.
“Pero denunciarlo sin más no protegerá al próximo trabajador humanitario. Los Estados deben respetar el derecho internacional humanitario y utilizar todas las herramientas a su alcance para proteger a los civiles y a nuestros colegas. Y para quienes incumplan las normas, debe haber consecuencias reales”, añadió.
Muerte desde el cielo
Las organizaciones también se enfrentan a un campo de batalla que cambia rápidamente, en el que los drones armados, baratos y adaptables, están poniendo capacidades letales en manos de un número cada vez mayor de personas y permitiendo que los ataques con explosivos lleguen más profundamente a pueblos y ciudades.
En Colombia, los ataques con drones armados se cuadruplicaron entre 2024 y 2025, pasando de 61 incidentes a 333, según datos del Servicio de las Naciones Unidas de Acción Contra Minas en Colombia.
En Sudán, los drones armados fueron responsables del 80% de las muertes de civiles durante los primeros cuatro meses de 2026, alcanzando lugares como mercados y centros de salud, según OCHA.
En Ucrania, los drones mataron a 80 civiles solo en abril de este año. En Rusia, los ataques con drones también han causado la muerte de civiles y dañado infraestructuras civiles.
Los trabajadores humanitarios están cada vez más expuestos a esta misma amenaza. Los trabajadores sanitarios y humanitarios son objeto de ataques cada vez con mayor frecuencia. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha registrado ya 639 ataques contra la atención sanitaria este año.
En marzo, un trabajador humanitario murió cuando un dron impactó contra un edificio residencial en la República Democrática del Congo. En Ucrania, cuatro convoyes humanitarios fueron alcanzados por ataques en una sola semana de mayo.
“Los drones armados se han convertido en el nuevo rostro de un viejo peligro: la destrucción deliberada o temeraria de la vida de civiles”, afirmó Fletcher.
“La tecnología puede cambiar, pero las leyes de la guerra no”.








