La población actual de los Estados Unidos es de 349.2 millones, equivalente al 4,2% de la población mundial. En junio de 2025, el país albergaba a 51,9 millones de migrantes (equivalente al 14.6% de la población), frente a los 53,3 millones de seis meses antes.
Otro censo publicado por el Centro de Investigaciones Pew, una organización no partidista, reveló que entre enero y junio de 2025 las cifras de personas nacidas en el extranjero que viven en Estados Unidos disminuyó en casi 1,5 millones.
En ese contexto, Nueva York, la ciudad más poblada de Norteamérica, ha disminuido ligeramente la población desde el censo de 2020 cuando se registraron 8,7 millones de habitantes mostrando una tasa de declive anual de aproximadamente -0.45%.
Cuenta ahora con 6,771,234 adultos, de los cuales 1,404,296 son personas mayores, y presenta una composición racial diversa: 33.81% blancos, 21.93% afroamericanos, 14.73% asiáticos y 16.34% de otras razas, con un 28.53% de la población identificándose como hispana. (Fuente: World Population Review-Revisión de la Población Mundial).
Por primera vez, en décadas, son más los inmigrantes que abandonan ese suelo, que los que llegan. La razón es por la drástica estrategia de la actual administración presidencial norteamericana contra la migración indocumentada que está haciendo que la gente se marche, ya sea por miedo a la deportación o por voluntad propia.
La medida tiene el propósito de reducir la cantidad de individuos que entran a esa nación con visa o por vía ilegal con la finalidad de quedarse permanente allí para hacer una nueva vida, atraídos por un “sueño americano” que en décadas recientes sí lucía más seductor que ahora para nuestros países.
La peor pesadilla de los indocumentados surgió cuando el gobierno ordenó al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, en inglés) cumplir las leyes migratorias, incluyendo detenciones y deportaciones masivas de individuos que padecen situaciones irregulares.
Incluso, los que están legales corren el riesgo de ser deportados si se determina que tienen un historial criminal, con casos pendientes, aún sin condenas, pero con violaciones.
Por igual, igual aquellos que fueron repatriados previamente y retornaron; los que tienen orden de deportación y son fugitivos; los que tengan récord criminal limpio, que nunca hayan tenido un delito o un arresto y están aquí indocumentados, entre otros.
Las cosas se han puesto difíciles para aquellos que en el futuro inmediato pretenden residir en Estados Unidos, sobre todo las embarazadas inmigrantes que por años viajaban hacia ese destino para dar a luz, asegurar la nacionalidad estadounidense de su bebé y los beneficios coyunturales, como los cupones de alimentos, medicamentos, a través de los programas de ayudas sociales.
En esa dirección, los expertos predicen consecuencias económicas y demográficas desastrosas para Estados Unidos si persiste la tendencia de repatriaciones masivas. Las personas migrantes son una fuerza de trabajo fundamental en muchos sectores de la economía y la dependencia que el país tiene con ellas crece a medida que los nacionales se jubilan o envejecen.
De los 349.2 millones de habitantes estadounidenses, en 2026, se ha establecido que el 18,0% (el 62,2 millones) corresponde a individuos de 65 años o más. (Fuente: theworlddata.com).
La verdad es que, independientemente de que cada Estado está en el derecho de regular con absoluta rigidez las leyes migratorias y cuidar las fronteras, los inmigrantes legales nunca serán repatriados en su totalidad porque sin ellos los países desarrollados no podrían sustentar las economías, pues hay trabajos severos de factorías, agricultura, limpieza, construcción y otros, que los nacionales se resisten a realizar, en especial la altanera y orgullosa juventud.
mvolquez@gmail.com
(El autor es periodista residente en Santo Domingo, República Dominicana).






