lunes, julio 27, 2026
Sin resultados
Ver todos los resultados
Precision
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
    • Puerto Rico
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
    • Salud
    • Tecnología
  • Económicas
  • Deportes
    • Atletismo
    • Básquetbol
    • Béisbol
    • Boxeo
    • Fútbol
    • Otros
  • Revista
    • Cultura
    • Espectáculos
  • Opiniones
Precision
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
    • Puerto Rico
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
    • Salud
    • Tecnología
  • Económicas
  • Deportes
    • Atletismo
    • Básquetbol
    • Béisbol
    • Boxeo
    • Fútbol
    • Otros
  • Revista
    • Cultura
    • Espectáculos
  • Opiniones
Sin resultados
Ver todos los resultados
Precision
Sin resultados
Ver todos los resultados
Portada Opiniones

La difícil encrucijada del buen gobierno

Redacción por Redacción
5 de julio de 2026
en Opiniones
Tiempo de lectura: 4 minutos de lectura
Las medidas de coerción y los principios que rigen su aplicación
FacebookTwitterWhatsappTelegram

Por José Alejandro Vargas

El primer desafío que está llamado a enfrentar aquel que recibe la delegación democrática de mandar es la percepción irreflexiva de los gobernados, que, sin detenerse en la necesaria comprensión de que en un Estado de derecho los poderes tienen límites, alimentan la creencia de que los gobernantes todo lo pueden. Es así como la pretensión de quedar bien con la universalidad de los gobernados, de ordinario, termina siendo el peor escollo para desarrollar un buen gobierno. Al final, quien con ese propósito preside termina siendo odiado por muchos y amado, en menor número, por otros.

Tal aseveración implícitamente encierra una realidad política amarga al paladar: gobernar no es complacer, sino decidir. Y decidir, en el ámbito público, supone inevitablemente afectar intereses, contrariar expectativas y asumir costos. Esas consecuencias en el ejercicio del poder suelen exacerbar el espíritu de los gobernantes y restar eficacia en el logro de los objetivos propuestos, pues, aunque se maximicen los esfuerzos, no es posible alcanzar la totalidad de los aplausos en un estadio donde la visión humana se caracteriza por la pluralidad.

Desde la óptica constitucional, además, el poder no se ejerce para satisfacer emociones momentáneas ni para administrar simpatías. La República Dominicana, definida en el artículo 7 de la Constitución como un Estado social y democrático de derecho, descansa sobre la idea de que toda autoridad está sometida a límites jurídicos, a la responsabilidad institucional y a la procura del interés general. De ahí que el buen gobierno no pueda medirse únicamente por el volumen de aplausos que recibe, sino por su fidelidad a la Constitución, a la ley y a los fines públicos que justifican la existencia misma del poder.

Por eso, el gobernante que se convierte en presa de las ovaciones corre el riesgo de extraviar el buen tino, en tanto se distancia de la búsqueda del bien común y se hace reo de los elogios. Ya no actúa conforme a la ley, la justicia y la conveniencia pública; empieza a calcular cada paso según el impacto inmediato en la opinión de los demás. En ese contexto, promete a unos lo que no puede cumplir; evita decir verdades incómodas; posterga decisiones necesarias; se torna indebidamente tolerante para no generar conflictos; y, en nombre de la armonía, permite el crecimiento de la frustración social.

Obviamente, todo buen gobierno debe poner el oído en el corazón de todos, pero esto no implica que todos deban ser obedecidos. La escucha es una virtud democrática; la complacencia absoluta, en cambio, es una renuncia al liderazgo. Un gobernante responsable debe atender razones, valorar consecuencias y tomar decisiones fundadas, aunque estas no sean populares. Hay momentos en que la autoridad debe decir no. No al privilegio, no a la voracidad del individualismo, no a la presión indebida, no importa de dónde provenga.

Esa obligación de decidir con fundamento encuentra también sustento en el principio de juridicidad que gobierna la actuación administrativa. El artículo 138 de la Constitución exige que la Administración Pública actúe con sometimiento pleno al ordenamiento jurídico del Estado, bajo los principios de eficacia, jerarquía, objetividad, igualdad, transparencia, economía, publicidad y coordinación. De manera que gobernar bien no consiste en ceder ante cada reclamo, sino en decidir con razones, motivación suficiente y apego al interés general.

La gran frustración que genera la utopía de querer quedar bien con todo el mundo es que, al final, nadie queda verdaderamente satisfecho. Los sectores favorecidos siempre querrán más; en tanto, aquellos que no han resultado complacidos sentirán que se les ha traicionado. En consecuencia, la ciudadanía, al valorar la gestión de gobierno, termina creyendo que ha triunfado la incoherencia, la debilidad o la falta de sinceridad. Con ese predicamento emerge la gran paradoja: la aprobación que se perseguía como finalidad desemboca en el desprecio, y el gobernante que quiso evitar enemigos termina multiplicándolos.

Esto no significa que gobernar deba ser un ejercicio de arrogancia o imposición. El buen gobernante no desprecia la crítica ni se encierra en su propia voluntad. Al contrario, debe ser humilde para escuchar, inteligente para corregir y prudente para reconocer límites. Pero una cosa es escuchar al pueblo y otra muy distinta es gobernar desde el miedo a incomodar. La política seria requiere sensibilidad, pero también firmeza; apertura, pero también convicción. Un gobernante puede equivocarse y aun así conservar el respeto si actúa con honestidad, transparencia y sentido de responsabilidad. No obstante, quien cambia de posición solo para agradar pierde credibilidad, y sin credibilidad ningún gobierno puede sostenerse moralmente.

Quizás parezca un tema de aristas complejas porque enfrenta la vanidad del “yo” con la objetividad del buen gobierno, pero es innegable que quien gobierna pendiente de la aprobación inmediata termina prisionero de todos. Por eso, pretender quedar bien con todo el mundo es una desgracia para gobernar bien. El poder público no existe para satisfacer vanidades ni para administrar simpatías. Existe para servir, ordenar, proteger derechos y procurar el bien común; por ello, intentar agradar a todos mientras se gobierna es exponerse a perder el respeto de todos.

vargasjuez@hotmail.com

(El autor es juez del Tribunal Constitucional, residente en Santo Domingo, República Dominicana).

Etiquetas: La difícil encrucijada del buen gobierno
Entrada anterior

Putin y Trump hablan por teléfono: ¿qué trataron?

Siguiente entrada

Disminuyen las lluvias y aumenta la concentración de polvo del Sahara

Redacción

Redacción

Relacionado...Entradas

¿Quién asesinó a Paula?

La necesaria fuerza laboral

26 de julio de 2026
Las medidas de coerción y los principios que rigen su aplicación

La fuerza normativa de la Constitución

26 de julio de 2026
El otro flanco de la crisis

Amistad y solidaridad

25 de julio de 2026
La Nación que se piensa a sí misma, se salva a sí misma

El secreto de crear riqueza en el barrio

25 de julio de 2026
Los vaivenes del Código

Visible glamur académico

25 de julio de 2026
Siguiente entrada
Disminuyen las lluvias y aumenta la concentración de polvo del Sahara

Disminuyen las lluvias y aumenta la concentración de polvo del Sahara

Publicidad
Publicidad

(+) VISTAS

Oposición dividida facilita triunfo al PRM

3 de junio de 2023
Luis Abinader proyecta economía de RD podría duplicarse en 12 años

Luis Abinader proyecta economía de RD podría duplicarse en 12 años

10 de abril de 2024

Rescate RD

2 de septiembre de 2023
Licey vuelve a ceder ante Águilas en Santiago

Licey vuelve a ceder ante Águilas en Santiago

20 de noviembre de 2024
Faride Raful denuncia campaña de difamación y anuncia acciones judiciales contra sus responsables.

Faride Raful denuncia campaña de difamación y anuncia acciones judiciales contra sus responsables.

20 de mayo de 2025
Publicidad
Precision

Con la información precisa

Copyright © 2013 - 2023 Precisión - Con la información precisa. Todos los derechos reservados. By HPMediaPlus

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
  • Económicas
  • Deportes
  • Revista
  • Opiniones

Copyright © 2013 - 2023 Precisión - Con la información precisa. Todos los derechos reservados. By HPMediaPlus