Haití tiene mucho de África en el Caribe y la crueldad del coloniaje y de la neo-colonialidad racista impuesta con saña, tiene motivos imperialistas por el ejemplo histórico que encarnó y las recientes rebeldías escenificadas por su pueblo:
-Por la osadía de ser el primer país en independizarse y el primer pueblo en autodeterminarse en nuestra América y protagonizar la primera revolución social antiesclavista de la negritud oprimida.
-Por haber derrotado al ejército invasor de Napoleón del imperio francés
-Por aportar a Bolívar las armas para la campaña independentista suramericana.
-Por las periódicas rebeldías contra el despotismo, el empobrecimiento persistente y las agresiones imperialistas.
Eso explica las recurrentes invasiones militares para tratar imponer la sumisión pretendida, que resulta misión imposible.
Por eso, las fuerzas opresoras de Haití recurrieron a formar y armar las bandas terroristas, con fines desmovilizadores y como pretexto para nuevas formas de intervención militar en dirección a imponer un caos bajo su control y a simular una guerra interna, sin alterar la prolongación del caos, en la que solo mueren jóvenes excluidos/as, de las barriadas híper empobrecidas
La invasión más reciente, con participación de unidades del ejército salvadoreño, es fundamentalmente mercenaria y está a cargo de ERIK PRINCE y su Corporación mercenaria BLACKWAYER (ahora VETUS GLOBAL).
• EL PROCESO HACIA “VETUS GLOBAL” Y ERIK PRINCE EN HAITÍ.
Miren ustedes en que consiste esa modalidad de invasión militar y el proceso que condujo a ella:
• EEUU formó y armó las bandas terroristas haitianas con participación de la CÍA, MOSSAD israelí, ejército colombiano y paramilitarismo colombiano; aunque no necesariamente todas ellas están bajo su férreo control
• Ese proceso contó con el apoyo de Álvaro Uribe, de los presidentes haitianos Martelly y Moises, sectores de la PN de Haití y de la inteligencia dominicana; incluyó financiamientos de oligarcas haitianos de la calaña de Gilbert Bigio (ya fallecido), asociado a los Vicini y a González Bunster en negocios dominico-haitianos.
• Las bandas haitianas jugaron un papel clave en la desmovilización del pueblo haitiano; y como les decía, sirvieron de pretexto para imponer la fracasada presencia de la criminal Policía Keniana, recurso que poco después se agotó.
• Entonces, en Haití se ha pasado de la INVASIÓN de KENYA, -patrocinada por EEUU y respaldada como condición de existencia por el gobierno haitiano y por el gobierno de Abinader- a la intervención militar de la corporación privada de mercenarios inicialmente denominada BLACKWAYER, propiedad de ERIK PRINCE.
• La permanencia y expansión de las bandas terroristas haitianas, empleadas como pretexto para las invasiones fracasadas, siguieron siendo usadas para justificar la invasión de esa corporación que ahora responde a la firma privada VETUS GLOBAL. Simplemente cambió de nombre, no de dueño ni de fines.
• A esa corporación mercenaria han sido incorporadas unidades militares de ejércitos regulares de otros países invasores.
Ese es el caso del ejército de El Salvador, con unidades militares enviadas por Bukele para integrar la llamada FUERZA DE SUPRESIÓN DE PANDILLAS bajo esa fórmula contractual, descargando el presupuesto salvadoreño del costoso financiamiento de sus estadías en Haití.
Esta es una fórmula válida para otros casos similares, en la que el Estado agresor hace caso omiso a todo formalismo bilateral o de la propia ONU para invadir y para volver a pisotear la soberanía aplastada.
• Como precisamos más arriba, esa gran empresa militar privada, es propiedad del veterano de guerra ERIK PRINCE, un hombre muy vinculado a Donald Trump y al neofascismo estadounidense.
• Sus contratos «empresariales» se inscriben dentro del perverso proceso global emprendido por EEUU, la OTAN y potencias imperialistas europeas, para la privatización y mercantilización de no pocas operaciones de guerra; esto es, para la conversión de las operaciones militares en negocios privados altamente lucrativos y de corte genocida. Ya se ha denunciado incluso que la invasión salvadoreña-bukelista incluye bombardeos de las barriadas con no pocas muertes de civiles inocentes.
• En el caso de Haití, Erik Prince firmó un acuerdo de 10 años con el gobierno títere de ese país, para disque combatir las bandas de delincuentes que el propio régimen estadounidense organizó.
• Trump, que opera el Estado imperialista estadounidense como un sistema de empresas privadas, escogió a ese contratista privado para estructurar su intervención militar gansteril en Haití.
Abinader ha anunciado un costoso apoyo logístico a los crímenes y las sinvergüencerías de Bukele, Donald Trump y Eric Prince en Haití; sangrado la economía dominicana, en medio de la crisis global. Todo para servirle a un imperialismo mafioso y decadente
• El contrato incluye la asunción de funciones recaudadoras por la empresa propiedad de Prince y entre las áreas reservadas para sus negocios está el régimen de impuestos y los negocios relacionados con el voluminoso comercio de la República Dominicana con Haití, a través de la frontera. ¡La intervención de las aduanas haitianas como fuente lucrativa privada de una empresa mercenaria!
Según la agencia Reuters: «Una fuente con conocimiento de la operación indicó que, una vez estabilizada la seguridad, la empresa diseñaría e implementaría un sistema para gravar las mercancías que ingresan desde la República Dominicana.», valoradas en cerca de mil millones de dólares anuales.
• Erik Dean Prince, de 57 años de edad, ex oficial de los Navy SEALs y dueño de la referida empresa privada para librar guerras lucrativas, es –repito- muy conocidocomo fundador de la compañía militar privada Blackwater USA en 1997, empresa que desempeñó un papel destacado en las guerras de EEUU contras Irak y Afganistán.
• Actualmente esa empresa mercenaria responde al nombre de ACADEMI y pertenece al consorcio VETUS GLOBAL. Prince cuenta con apoyo de Trump y ha estado asociado al hijo de Trump y a Saint Cyr, con aduanas haitianas incluidas.
• Desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, Prince ha intervenido en el Ecuador, contratado por el neofascista Noboa y pactado con la República Democrática del Congo labores de seguridad y control de recursos minerales.
• De acuerdo a la agencia Reuter, Vectus Global inició operaciones en Haití en marzo del 2025, «desplegando principalmente drones en coordinación con una fuerza de tarea liderada por el primer ministro».
• Según Reuter a partir de ese momento, la corporación mercenaria incrementó en Haití “su presencia con cientos de combatientes procedentes de Estados Unidos, Europa y El Salvador, entrenados como francotiradores y especialistas en inteligencia y comunicaciones”.
• También, según Reuter, “se han utilizado helicópteros y embarcaciones, y parte del equipo cuenta con hablantes de francés y criollo haitiano”; agencia que coló la información de que una vez estabilizada su presencia en Haití, la empresa mercenaria procedería a implementar, con apoyo del Estado lacayo haitiano, el referido sistema impositivo aduanal para gravar las mercancías que ingresan desde la República Dominicana. ¡Toda una mina de oro en papeletas verdes!
• SILENCIOS Y COMPLICIDADES: ALLÁ Y AQUÍ.
A pesar de que la empresa mercenaria de Eric Price ha operado en Haití desde el despacho presidencial, con el cordón umbilical en la Casa Blanca, ni Prince, ni las autoridades consultadas respondieron a solicitudes de comentarios hechos por medios de prensa. ¡Se saben culpables de un servilismo mercantil facineroso!
Laurent Saint-Cyr, mientras fue la principal figura del disuelto Consejo de Gobierno, y el actual mandatario Alix Didier Fils-Aimé, son dos empresarios haitianos que responden bien al trumpismo neofascista y al militarismo mercenario y criminal.
Aquí, en dominicana, prima todavía el silencio oficial y la aparente indiferencia de los medios y sectores dominantes, lo cual tiene mucho de complicidad.
Hay casos, como el de Diario Libre, propiedad del poderoso Grupo Rainieri-Punta Cana, que sí le presta atención a la situación de Haití invadido bajo el manto de la ONU.
Pero lo hace de manera muy complaciente con los agresores, evade la necesaria condena al ominoso contrato con esa corporación mercenaria y obvia las graves complicidades dominicanas.
Luis Abinader y sus dos cancilleres, Roberto Álvarez e Ito Bisonó, son grandes cómplices de estas barbaridades; junto a las dos oligarquías de la isla, ambas beneficiarias del caos manipulado, y junto a altos funcionarios de la ONU, organismo que le sirve de paragua encubridor.
narcisoisa@gmail.com
(El autor es dirigente político residente en Santo Domingo, República Dominicana).








