Santo Domingo (República Dominicana).- El director general del Consejo Nacional de Promoción y Apoyo a la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (Promipyme), Fabricio Gómez Mazara, propuso este miércoles sustituir la comunicación política centrada en la visibilidad gubernamental por un modelo que permita demostrar cómo las demandas de las mipymes se convierten en políticas públicas, recursos y resultados medibles.
Gómez Mazara consideró que el desafío no consiste simplemente en comunicar más las actuaciones del Estado, sino en mejorar su «atribuibilidad»: la capacidad de los ciudadanos para vincular una transformación concreta de su vida cotidiana con una decisión pública claramente identificable.
Durante su intervención en el XIX Congreso Internacional de Comunicación Política, con el título «Economía productiva, emprendimiento e inteligencia artificial: conectando políticas públicas, desarrollo territorial y comunicación», el funcionario expuso que las mipymes dominicanas tienen una presencia recurrente en el discurso institucional, pero todavía no ejercen una influencia proporcional a su importancia económica.
Según los datos presentados, estas unidades representan el 96% del tejido productivo nacional, generan más del 61 %de los empleos y aportan el 32% del Producto Interno Bruto (PIB).
Gómez Mazara señaló que esa relevancia contrasta con la debilidad de los mecanismos mediante los cuales sus necesidades llegan hasta las instancias donde se diseñan las políticas públicas.
Describió una comunicación históricamente asimétrica. Mientras el Estado dispone de estructuras para anunciar financiamientos, capacitaciones, compras públicas y otras decisiones favorables, la comunicación que asciende desde las mipymes hacia las autoridades permanece fragmentada y estructuralmente débil.
El director general de Promipyme manifestó que a diferencia de los sectores industrial y financiero, que cuentan con organizaciones consolidadas y capacidad de incidencia normativa, el universo de las mipymes reúne actividades muy distintas: desde emprendimientos informales de subsistencia hasta pequeñas industrias formalizadas. Gómez Mazara advirtió que esa heterogeneidad impide hablar de una voz única del sector.
«Un mensaje dirigido a los micro, pequeños y medianos empresarios es, por construcción, vacío o contradictorio», expuso al opinar que una posición unificada puede terminar suprimiendo diferencias legítimas y entregando mayor capacidad de influencia a los grupos mejor organizados.
Como parte de su diagnóstico, Fabricio Gómez Mazara diferenció al menos cuatro segmentos que requieren tratamientos comunicacionales específicos: el microempresario informal, el microempresario formal, la pequeña empresa formal y la mediana empresa.
Para los negocios informales, explicó, el foco debe colocarse en las barreras de entrada y en una formalización gradual. Los micronegocios formalizados requieren incentivos tributarios y condiciones que favorezcan su supervivencia.
Las pequeñas empresas demandan acceso al crédito, participación en las compras públicas y oportunidades de expansión.
Las medianas, en cambio, prestan mayor atención a la competencia desleal, la protección productiva y las exportaciones.









