Por Daniel Cruz
«Juan Bosch: entre el golpe de Estado y la revolución» recrea a través de la correspondencia que reproduce y de las que No trae, pero se mencionan en él, la intensidad del trabajo que realizaba Juan Bosch en esos meses de exilio en Puerto Rico en beneficio de su pueblo. Bosch cubría todos los frentes: trabajaba para sostener a la familia, orientaba a su partido, le salía al paso a la propaganda de los golpistas, aspecto en que consideraba esencial «Crisis de la democracia de América en la República Dominicana», publicaba artículos esclarecedores para la edificación de la opinión pública internacional y de la de nuestro país, propósito con el cual escribía y respondía numerosas cartas y telegramas. Eran realmente días intensos.
Entre las cartas que demuestran lo que acabamos de decir ponemos de ejemplo la de la señora Maruja Vásquez de Messina, fechada el 2 de febrero de 1965, en la que le dice a Juan Bosch:
«Le agradezco haberme dado la oportunidad, al escribir este libro, de despertar a la realidad del momento con optimismo y patriotismo, y le aseguro que esta experiencia ha estimulado mi sentido de responsabilidad como ciudadana dominicana» (Ibídem, p 145). También la de Oscar W. Lithgow, cónsul honorario de la República Dominicana en Amberes, Bélgica, de fecha 12 de noviembre de 1965, en la que expresa:
«He leído su libro «Crisis de la democracia de América en la República Dominicana». Para mí ha sido revelador. Fui uno de los cívicos que durante su gobierno se lanzó a la calle al grito de «¡Abajo el ovejo!». Durante toda mi juventud solo escuché propaganda ofensiva contra usted, y aunque venía de un régimen tan depravado y odioso para mí, como el de Trujillo, parece que algo creí (era la única campana que oía), y luego la campaña desatada por los dirigentes de mi partido, en quienes yo tanto creía, vine a convencerme de que usted era verdaderamente funesto para nuestro país. ¡Qué ignorancia! Y bajo tal creencia actuaba, pública y honradamente». (Ibídem, pp 113-114).
Al llegar al final de esta nota debemos mencionar dos aspectos, entre otros muchos que llamaron nuestra atención, y que no debemos dejar de compartir. El primero tiene que ver con ese genio de la comedia que fue Mario Moreno –Cantinflas–. El director del Centro de Estudios y Documentación Sociales, Víctor Alba, le envió una nota a Juan Bosch en la que además de decirle que se ha enterado de que la esposa de don Juan, doña Carmen, estaba internada en un hospital de Puerto Rico le solicitaba que no demorara el envío de las pruebas de las páginas corregidas de «Crisis de la democracia de América en la República Dominicana». El periodista Alba acompañó la nota de un recorte de prensa en el que se informaba que Cantinflas había hecho una visita de cortesía a la esposa de Bosch en el centro médico en que se hallaba internada en Puerto Rico. La información, servida por AFP, refería que en la conversación se mencionó una anécdota que refirió Cantinflas relatando cómo el dictador Trujillo «le envió un cheque en blanco para que lo llenara con la cantidad que quisiera para ir a Santo Domingo», a lo que Cantinflas contestó «devolviéndole el cheque con la siguiente nota: «Para no ir a tierra que usted tiraniza, «Cantinflas» colocará mañana la primera piedra de la casa de México en Puerto Rico».
El otro aspecto también habla de integridad, pero en este caso del propio Juan Bosch. En la carta ya mencionada dirigida al editor de «Saturday Review», Richard Hudson, Bosch acusa recibo de un cheque de 500 dólares en concepto de pago del artículo «Comunismo y democracia en República Dominicana». Bosch le dice al señor Hudson:
«Deseo saber si «Saturday Review» pagó el income-tax correspondiente a los $500.00 del artículo, pues si no tengo yo que pagarlo aquí. Si usted fuera tan bondadoso que me informara sobre ese detalle, se lo agradecería mucho».
danielcruzpld@gmail.com
(El autor es periodista residente en Santo Domingo, República Dominicana).







