El siglo XX dominicano inicia con revoluciones e inestabilidad política. Ocurre la primera invasión estadounidense, 1916-24. Se instala la dictadura de Rafael L. Trujillo que fastidia desde 1930 hasta 1961. Las limitaciones de derechos y el terror inciden negativamente sobre la producción material, el comercio, la vida en sociedad y en las artes.
Los artistas se ven obligados a expresarse de la manera más simbólica y esto provoca un gran jalón en nuestra literatura: surge en 1943 La Poesía Sorprendida. Este movimiento se creó en torno a una revista de igual nombre y tuvo como lema “Poesía con el hombre universal”. Mariano Lebrón Saviñón, uno de sus integrantes y teórico, la describe así:
“Eran días oscuros para la patria. La dictadura férrea impuesta con manos duras daba poco respiro al anhelo de eternidad. Principalmente los intelectuales tenían fijo sobre sus pasos un ojo inquisidor. La suspicacia era más fuerte que el odio, y más fuerte, todavía, que el amor. Pero el poeta cantaba; podía cantar. Y, por primera vez, el subjetivismo se hizo presente”.
El ajusticiamiento de Trujillo y la disolución de la tiranía origina la apertura de la sociedad dominicana, en el arte, el pensamiento, la política y sobre todo en la percepción de los dominicanos de nunca soportar otra dictadura. Ese gran jalón en nuestra historia se produjo el 30 de mayo de 1961, justamente al inicio de una década que representa un renacimiento de la vida dominicana.
Hasta 1961 había un solo partido político, el de Trujillo, y ya en las elecciones del siguiente año, más de cinco fuerzas participaban y a la fecha supera el número de 20 la cantidad de organizaciones políticas reconocidas. A la muerte de Trujillo, el país contaba solo con la universidad estatal, fundada en 1538, pero hoy son más de cuarenta las instituciones de educación superior.
Las artes dominicanas, sobre todo la literatura, no han sido ajenas a la gran apertura que ha significado el paso a la democracia. La literatura y el pensamiento social y filosófico resultan las áreas más beneficiadas. En los últimos 65 años, en la República Dominicana se han publicado más libros que todos los publicados desde la fundación de la República.
La República Dominicana vive hoy una atmósfera de paz con disidencia, que eso es la democracia, mientras su presidente, Luis Abinader, se esfuerza por la restauración de la economía, maltrecha por la incidencia de fenómenos mundiales y locales. Para vivir felices y tranquilos, como le gusta a Jun Pablo Duarte, los pueblos tienen que enfrentar a los dictadores.
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(El autor es periodista y escritor residente en Santo Domingo, República Dominicana).








