Cada uno de nosotros ha creado un mundo adecuado a nuestro gusto. Somos como un planeta que gira en la vastedad del universo, compartiendo el espacio con millones de otros planetas, o meteoritos, o cometas, o como quiera llamarle.
Dentro de toda «esa creación», algunos se percatan de que no la creamos nosotros, ni siquiera a nosotros mismos. ¿Somos el resultado de «un caos que salió bien»?…
Una ecuación complicada y llena de fórmulas y algoritmos impensables para nuestra limitada capacidad de «raciocinio».
Luego de llegar aquí, y de «empaparnos» de todo lo que vemos, oímos, palpamos y olemos, vamos «asumiendo» «esa realidad» y, sin remedio, nos vemos obligados a participar…
Recuerde que nada lo creó usted; todo ya estaba aquí antes de usted llegar. Tuvimos que «reinventarnos» y adaptarnos al lugar de nacimiento y, eventualmente, al lugar donde moramos, desde antes o ahora.
Es aquí donde sí vamos creando nuestra presencia en la vida. Nos toca crear todo lo que nos rodea en nuestra intimidad, ya que será el lugar donde más tiempo pasaremos, solos o acompañados…
Si usted vive rodeado de basura y apenas puede caminar en su casa, usted lo creó. Si las energías que lo rodean se sienten ligeras, usted procura crearlas para su deleite y buen vivir.
Somos creadores de nuestro infierno o paraíso, y no me venga con el cuento de que está «obligado», ya que «aquí» discierno del destino o azar. Aquí sí podemos crear lo que nos haga sentir a gusto.
Podemos crear las condiciones para vivir en paz, siempre y cuando entendamos que «las cosas malas» se ponen a un lado, ya que nunca dejarán de fastidiarnos. Si no aprendemos a crearnos «escudos imaginarios» y todo tipo de barrera «antidisturbios», terminaremos enfermos y afligidos… ¡Por gusto!
Vamos a crearnos «ese mundo» que nunca llega e imaginaremos que ya lo tenemos, y empezaremos a disfrutar de los pequeños detalles que tantas veces pasamos por alto y, sin embargo, siempre estuvieron ahí.
Vamos a crearnos como «recién creados». ¡Ojo! No estoy diciendo «recién casados». Miraremos todo nuevamente para sorprendernos de todo y cada una de las cosas «que existen», abundantes o escasas.
Vamos a crear «ese bienestar» con una nueva consciencia, intentando «compararla» con «esa otra» que es indiferente a las banalidades de este mundo.
Vamos a crearnos desde la creación que vivimos, desde el lugar por el que andemos, dándole «ese toque» íntimo que nos permita vivir como en el fondo siempre supimos, pero tuvimos miedo…
Ya sabemos que vendrán «a jodernos» inevitablemente, pero podemos «crear» el paraíso, así sea brevemente, desde el lugar en el que estemos.
Un paraíso exclusivo para nosotros, donde todo lo creado tenga «nuestra marca», que al final es nuestra forma de ser, nuestra forma de sentir, nuestra forma de vivir, en un mundo creado a imagen y semejanza de ¡quién sabe diablos!. ¡Salud!. Mínimo Creadero.
massmaximo@hotmail.com
(El autor es artista plástico dominicano residente en West Palm Beach, EEUU).









