martes, julio 14, 2026
Sin resultados
Ver todos los resultados
Precision
Advertisement
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
    • Puerto Rico
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
    • Salud
    • Tecnología
  • Económicas
  • Deportes
    • Atletismo
    • Básquetbol
    • Béisbol
    • Boxeo
    • Fútbol
    • Otros
  • Revista
    • Cultura
    • Espectáculos
  • Opiniones
Precision
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
    • Puerto Rico
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
    • Salud
    • Tecnología
  • Económicas
  • Deportes
    • Atletismo
    • Básquetbol
    • Béisbol
    • Boxeo
    • Fútbol
    • Otros
  • Revista
    • Cultura
    • Espectáculos
  • Opiniones
Sin resultados
Ver todos los resultados
Precision
Sin resultados
Ver todos los resultados
Portada Opiniones

Pobre periodismo

Orión Mejía - A rajatabla por Orión Mejía - A rajatabla
18 de febrero de 2024
en Opiniones
Tiempo de lectura: 2 minutos de lectura
Búsquenle un bajadero
FacebookTwitterWhatsappTelegram

La mayoría de las universidades operan escuelas de periodismo, incluso con grados de especialización y ofertas de maestrías en combinación con academias de Europa y Estados Unidos, pero para ejercer la profesión ya no se requiere de título, entrenamiento o por lo menos hablar y escribir de corrido.

En épocas pretéritas, cuando los instrumentos de trabajo eran la maquinilla mecánica, teléfono, grabadora, vetustas cámaras de foto y video, ese quehacer se ejercía por vocación, con pasión y honor sin importar riesgos que para propia vida entrañaba cumplir el cometido de informar y orientar con apego a la verdad.

Cuando los informativos radiales lideraban la prensa, a mí me tocó laborar en Noti Tiempo, de Radio Comercial, donde al igual que mis colegas de Radio Mil Informando, Radio Popular y otros noticiarios, debíamos redactar una información tan rápido como la leía forma inmaculada el locutor de noticias.

El contacto de un periodista con el exterior se producía a través de un tosco aparato receptor de las noticias que enviaban agencias internacionales con sedes en Estados Unidos, Alemania, España, Cuba y China, cuyos textos debían ser “paliteados”, lo que consistía en acentuar las palabras o dividir los párrafos.

Todos los días, los periodistas acudíamos a las principales fuentes noticiosas, encabezada por el Palacio Nacional e integradas también por Palacio de Justicia, Congreso, Policía, Ayuntamiento, secretaria de Trabajo, sindicatos y partidos políticos, entre otras.

Después de recolectar las incidencias noticiosas del día, el reportero se transformaba en redactor de una información que respetaba la regla del buen periodismo consistente en garantizar “el que, cómo, cuándo y dónde” y si fuera posible, consignar también el “por qué”.

En prensa escrita, radio, televisión y publicaciones especializadas, el periodista convivía armoniosamente con especialistas en diferentes áreas, como la economía, medio ambiente, sociología, psicología, política, sin necesidad de que esos académicos se disfrazaran de “comunicadores”.

Con el advenimiento de la Internet y de las diferentes plataformas digitales, el buen hablar o escribir con apego a las reglas del idioma, han quedado atrás para dar paso a la chabacanería, afrenta, infamia, fake news, post verdad, en un escenario de mediocridad protagonizado por gente que se definen como “comunicadores” o “influencers” y no pocos se mercadean como “periodistas”.

Los más notables maestros del periodismo han sido profesionales empíricos o que emigraron de otras profesiones al descubrir que su auténtica vocación y pasión siempre fue ese quehacer, al que enriquecieron con su talento, conducta ética y fervor profesional.

orion_mejia@hotmail.com

(El autor es abogado y periodista residente en Santo Domingo, República Dominicana).

Etiquetas: Pobre periodismo
Entrada anterior

Investigan circunstancias en la que tres personas resultaron heridas de bala en el municipio Fantino

Siguiente entrada

Misión Electoral de la OEA y la UNIORE recorren centros de votación

Orión Mejía - A rajatabla

Orión Mejía - A rajatabla

Relacionado...Entradas

Mi carro Frankenstein Por Edwin DeLaCruz Hay experiencias que, aunque en su momento duelen, terminan convirtiéndose en las mejores lecciones de vida. La mía tuvo como protagonista un automóvil al que, con una mezcla de humor y resignación, bauticé como **mi carro Frankenstein**. Lo llamaba así porque parecía ensamblado con piezas de diferentes vehículos. No era precisamente un automóvil que despertara admiración. Sin embargo, llegó a mis manos en el momento en que más lo necesitaba. Después de la ruptura de mi primer matrimonio perdí mucho más que una relación. También perdí estabilidad económica, el vehículo que utilizaba para trabajar como vendedor y, poco tiempo después, el empleo. De un día para otro tuve que comenzar prácticamente desde cero. Fue entonces cuando mi hermano mayor me ofreció un automóvil viejo que tenía en Santiago. Lo acepté sin pensarlo. No era el carro de mis sueños, pero sí el que me permitiría salir nuevamente a buscar oportunidades. Con ese vehículo recorrí calles, asistí a entrevistas de trabajo y visité empresas con la esperanza de encontrar una nueva oportunidad. Nunca olvidaré una de esas entrevistas. Todo marchaba bien hasta que el entrevistador me preguntó qué vehículo conducía. Al responder con sinceridad, su actitud cambió por completo. Sin preguntar por mi historia ni interesarse por las circunstancias que me habían llevado hasta allí, decidió que aquel automóvil hablaba más de mí que mi experiencia, mi preparación y mis deseos de trabajar. Salí de aquella oficina con una profunda sensación de frustración. Comprendí que muchas personas juzgan la vida de los demás por lo que ven en un instante, sin detenerse a conocer el camino recorrido para llegar hasta ese momento. Tiempo después, un amigo me hizo otro comentario que también me marcó. Al verme en aquel vehículo, me dijo que no entendía cómo podía soportar andar en un carro así después de haber tenido uno mucho mejor. Tal vez no quiso herirme, pero sus palabras confirmaron que vivimos en una sociedad que suele valorar más las apariencias que las circunstancias. Afortunadamente, decidí no quedarme atrapado en esas opiniones. Continué buscando oportunidades, conseguí empleo, volví a ahorrar y, con el paso del tiempo, pude cambiar aquel viejo automóvil por otros en mejores condiciones. Hoy, cuando recuerdo mi carro Frankenstein, ya no siento vergüenza. Siento gratitud. Aquel vehículo, que muchos habrían despreciado, fue el puente que me permitió reconstruir mi vida. Me enseñó que ninguna crisis es permanente y que el verdadero valor de una persona no puede medirse por el automóvil que conduce, la ropa que viste o los bienes que posee. Desde entonces procuro no juzgar a nadie por las apariencias. Detrás de cada rostro, de cada vehículo y de cada realidad hay una historia que desconocemos. Hay batallas silenciosas, pérdidas que no se cuentan y esfuerzos que no siempre son visibles. Todos podemos atravesar momentos difíciles. Lo importante no es el lugar desde donde comenzamos de nuevo, sino la determinación de seguir avanzando. Mi carro Frankenstein nunca fue un símbolo de derrota. Fue el recordatorio de que, aun cuando la vida parece desarmarse en mil pedazos, siempre existe la posibilidad de reconstruirla y volver a ponerse en marcha. edwindelacruzr@gmail.com (El autor es periodista y abogado residente en Santo Domingo).

14 de julio de 2026
¿Quién asesinó a Paula?

Los terremotos más asesinos

14 de julio de 2026
Nicolás Maduro desinstaló WhatsApp: ¿Por qué no hacemos lo mismo?

15,000 becas: 15,000 vidas que pueden cambiar

14 de julio de 2026
Cuando el dinero no sirve para nada

No existe tiempo perdido

14 de julio de 2026

El referéndum: una institución en espera de su materialización democrática

12 de julio de 2026
Siguiente entrada
Misión Electoral de la OEA y la UNIORE recorren centros de votación

Misión Electoral de la OEA y la UNIORE recorren centros de votación

Publicidad
Publicidad

(+) VISTAS

Candidato vicepresidencial del PRD opina fallo del TSA ignora sentencias del TC

Candidato vicepresidencial del PRD opina fallo del TSA ignora sentencias del TC

31 de marzo de 2024

Abinader expresa a subsecretaria de EEUU agradecimiento a Biden por reconocer la lucha contra la corrupción

12 de abril de 2023
Abinader dispone el ascenso de 7,800 agentes de la Policía Nacional

Percepción de seguridad ciudadana mejora en República Dominicana, según encuestas recientes

19 de junio de 2025

La historia del morrocotudo Perro Negro que tumbó las cañas y habló en «patuá»: -¡El diablo, el diablo, nos salió el diablo…!

16 de noviembre de 2021

Faride Raful presenta sus prioridades legislativas como senadora

31 de mayo de 2020
Publicidad
Precision

Con la información precisa

Copyright © 2013 - 2023 Precisión - Con la información precisa. Todos los derechos reservados. By HPMediaPlus

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Portada
  • Nacionales
  • Internacionales
  • Medio Ambiente
  • Ciencia
  • Económicas
  • Deportes
  • Revista
  • Opiniones

Copyright © 2013 - 2023 Precisión - Con la información precisa. Todos los derechos reservados. By HPMediaPlus