A Pleno Sol
El respeto a los derechos humanos no es negociable. A toda persona se le debe salvaguardar su integridad física y su libertad de pensamiento. El cercenamiento de una vida en una acción extrajudicial es inaceptable.
En la República Dominicana hay hoy plenas libertades públicas, no existen los presos políticos, y el escenario está enmarcado en la detención de los que violan las leyes. Difícil determinar si hay defensa personal o institucional, o sencillamente se aplica el llamado intercambio de disparos.
De las muertes la única información que se puede esclarecer del caso parte de la policía, que siempre lo estima un intercambio a tiros, y los familiares que dicen que se cometió una injusticia y que no existían razones para la muerte de su allegado.
En el país no está contemplada la pena de muerte, por lo que ninguna institución puede proclamarla, sin importar de qué se disfrace la estadística. Sin pena de muerte en el código penal y la Constitución, cualquier violación es inaceptable.
Cada persona que muere en un hecho de enfrentamiento entre delincuente y policía, se debe hacer una investigación a fondo. Es hora de crear los fiscales independientes, que tengan por visión investigar uno a uno el expediente de las víctimas de la limpieza social de la policía.
El fiscal independiente tendría la oportunidad de hablar con cada uno de los policías que se vean envueltos en el intercambio de disparos, y esclarecer si hubo exceso de la fuerza.
Ese fiscal no debe ser miembro ni allegado a la policía, sino que esté investido de independencia de trabajo y su papel sería esclarecer hechos que no deben quedar en dudas.
Sin embargo, no se puede echar toda la culpa sobre los hombros de la policía. Se supone que tiene hombres sumamente capacitados en la defensa personal y en cómo actuar en operativos para detener a violadores de la leyes.
La policía tiene que defenderse si un antisocial le hace frente. Allí depende actuar de acuerdo al poder de fuego que está enfrentando. No se le puede atar las manos a la policía. Tampoco convertir la fuerza bruta en la primera opción.
La policía con su accionar no viola los derechos humanos, porque primero habría que desmontar que se actuó en un intercambio de disparos, con fuerza bruta excesiva. Hay que crear el mecanismo legal para esclarecer todas las muertes extrajudiciales, y si en el caso amerita aplicar las sanciones de rigor.
La limpieza social es una necesidad, aún y en ocasiones se utilice la fuerza desmedida. Debe haber control institucional, pero la delincuencia tiene que ser combatida sin cuartel. La paz y la tranquilidad conllevan orden y sacrificios.
manuel25f@yahoo.com
(El autor es periodista residente en Santo Domingo, República Dominicana).







