Por José Armando Toribio
Santiago de los Caballeros– Cada día en la República Dominicana se viven momentos de tensión entre ciudadanos y agentes de la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (DIGESETT), la institución encargada de organizar y vigilar el tránsito en calles, avenidas y carreteras. Son situaciones que se repiten con frecuencia y que cada vez llaman más la atención de la población.
Lo ideal sería que la relación entre el ciudadano común y la autoridad de tránsito se base en el respeto y el cumplimiento de la ley. Sin embargo, en muchas ocasiones lo que se observa son discusiones, palabras subidas de tono y enfrentamientos que alteran la tranquilidad en las vías públicas.
No debería ser normal ver tanta falta de respeto entre ambas partes. Tanto el ciudadano como el agente tienen responsabilidades que cumplir, y lo más sano es que cada uno actúe con calma y prudencia cuando se presenta algún inconveniente en la calle.
Si un conductor comete una infracción, lo correcto es que se aplique la ley, pero también es cierto que, dependiendo del caso, muchas situaciones podrían resolverse conversando, orientando o buscando una salida que evite que el problema se agrande.
Un caso reciente refleja el nivel de tensión que pueden alcanzar estos conflictos. Una joven hirió con un bisturí a un agente de la DIGESETT, luego de que su vehículo fuera bloqueado cuando, según explicó, apenas llevaba un minuto estacionada. La situación se tornó muy tensa y terminó en un hecho lamentable que generó gran preocupación.
En algunos momentos se ha visto a agentes perder el control en medio de discusiones con conductores. Esto preocupa, porque quienes trabajan en ese tipo de funciones deben tener la capacidad de manejar la presión y mantener la calma ante cualquier circunstancia.
Al mismo tiempo, también hay ciudadanos que reaccionan de manera agresiva o provocadora, lo que complica aún más la situación. Cuando ambos lados se dejan llevar por las emociones, el resultado casi siempre termina en conflictos innecesarios.
En las calles del país se repiten escenas de discusiones entre agentes y conductores por situaciones que, muchas veces, podrían resolverse con un poco de paciencia y una conversación respetuosa. No todo tiene que terminar en un pleito.
Lo que necesita la sociedad dominicana es fortalecer la cultura del respeto y la educación vial. Autoridades y ciudadanos deben entender que el objetivo es mantener el orden y la seguridad en las vías, evitando confrontaciones que solo empeoran la convivencia.
jtoribio50@uasd.edu.do








