Por Milton Olivo
La tarde del sábado se llenó de memoria, emoción y compromiso político en el Club de Invivienda, en Santo Domingo Este. Allí, entre aplausos, consignas y abrazos de militantes, se rindió homenaje al legado del líder histórico Dr. José Francisco Peña Gómez, al conmemorarse el 89 aniversario de su natalicio.
La actividad se organizó para iniciar a las 3 PM y desde horas cercanas al medio día, comenzaron a llegar dirigentes, militantes y simpatizantes. Algunos con banderas, otros con camisetas partidarias, pero todos con un mismo sentimiento: recordar al hombre que marcó una época en la política dominicana.
El local pronto resultó insuficiente. La multitud desbordó los pasillos, ocupó cada espacio disponible y se extendió hasta los alrededores del club, reflejando que el sentimiento peñagomista sigue latiendo con fuerza.
La actividad fue organizada por el alcalde de Santo Domingo Este, el pastor Dio Astacio, quien convocó a la dirigencia política y a la militancia para honrar la memoria de quien fuera uno de los líderes de masas más influyentes en la historia democrática de la República Dominicana.
El ambiente estuvo marcado por un entusiasmo contagioso. Cada intervención evocaba la figura del doctor Peña Gómez no solo como dirigente político, sino como símbolo de lucha social, compromiso democrático y profunda vocación de servicio.
Los presentes no hablaban únicamente del pasado; hablaban también de un legado vivo, – y como expresó el Pastor Dio Astacio en su intervención: «El Dr. Peña Gómez representa una ética política que continúa inspirando a nuevas generaciones, recordarlo es recordar una forma de hacer política centrada en la gente. Por eso, su liderazgo trascendió las coyunturas electorales y se convirtió en una referencia moral para quienes creen en la democracia como instrumento de justicia social».
A lo largo del acto, los discursos y testimonios coincidieron en una idea fundamental: la vigencia de los valores que él encarnó: la defensa de la democracia, la sensibilidad frente a las necesidades del pueblo y la convicción de que el servicio público debe estar guiado por principios.
En medio del fervor colectivo, el homenaje adquirió un tono casi simbólico. No se trataba solo de recordar a un líder histórico, sino de reafirmar un compromiso con su legado. El entusiasmo de miles de dirigentes y simpatizantes presentes parecía confirmar que su influencia sigue presente en la conciencia política del país.
Porque, como se escuchó repetir entre los asistentes, hay figuras cuya presencia trasciende el tiempo. Y en la memoria política dominicana, el nombre de Peña Gómez ocupa un lugar reservado para aquellos que no desaparecen con los años.
milton.olivo@gmail.com
(El autor es escritor y analista geopolítico residente en Santo Domingo, República Dominicana).






